Lunes 26 de Febrero de 2024
Fue un partido de bajísimo vuelo técnico y con un trámite apenas discreto. Con la pelota más quieta por tiempos muertos que rodando producto de sucesiones de pases. No hubo jugadores destacados al momento de jugar de ninguno de los dos equipos, ya que las imprecisiones en general les ganaron a los aciertos a la hora de avanzar en el campo con el balón. Nadie había hecho méritos para ponerse en ventaja ni había inclinado el trámite a su favor.
Todo era chatura, faltas reiteradas y errores no forzados. Hasta que llegó el minuto 11 del segundo tiempo y allí una notable acción individual sirvió de nocaut para que Central festeje y Newell's no pueda levantarse más por toda la cuenta. Malcorra recibió la pelota sobre la derecha del área leprosa. Y antes de tener el balón controlado ya sabía lo que iba a hacer.
Aprovechó que Ángelo Martino no lo hostigó y que Macagno se estacionó en el primer palo. Entonces el 10 canalla frotó la lámpara con maestría, otra vez como en el clásico anterior. Y el tiro con rosca con la cara interna de la pierna izquierda se coló en segundo palo del arco del hipódromo. Golazo y sentencia definitiva para un derbi rosarino que se resolvió con una genialidad en el medio de un partido muy ordinario, que por momentos hizo doler los ojos, más allá de la intensidad y enjundia con las que se disputó.
Una vez más quedó reflejado que la categoría individual es irreemplazable y definitoria. Que correr y meter lo hacen todos, pero esbozar un chispazo de talento no es para cualquiera. Y otra vez Malcorra lo hizo. Ahora frente a Macagno en la noche lluviosa del Coloso como antes en la tarde soleada de Arroyito lo había hecho de tiro libre ante Hoyos.
Así definió los últimos dos clásicos, como ningún otro futbolista lo había hecho en toda la historia del derbi rosarino. Y a esa categoría de Malcorra, Newell's no la tuvo en ningún jugador. Porque su as de espadas, Ever Banega, estuvo del otro lado de la línea de cal y para la Lepra eso fue fatal.
Diez puntos para Malcorra que volvió a ser el rey del clásico y Central festejó de nuevo.