Ovación

Mala praxis en la venta del pibe Avila

La prematura venta de Gastón Avila, de 17 años, a Boca pone al descubierto el pésimo rastrillaje que siguió adelante la secretaría deportiva comandada por Mauro Cetto.

Sábado 02 de Febrero de 2019

La prematura venta de Gastón Avila, de 17 años, a Boca pone al descubierto el pésimo rastrillaje que siguió adelante la secretaría deportiva comandada por Mauro Cetto. También desnudó la inacción dirigencial para dejarse sacar a un pibe que está llamado a ser un verdadero crack. Es cierto que Central recibirá la friolera suma de tres millones de dólares de los cinco en los que se cerró la transferencia de un chico que ni siquiera debutó en la primera canalla. Pero también es verdad que esa promesa que empezó a crecer en el vivero de Granadero Baigorria dará los mejores frutos cuando se ponga la camiseta de Boca. Ahora alguno saldrá al cruce y dirá que es imposible saber si ese diamante en bruto que aún falta tallar se convertirá en el chico maravilla que señalan la mayoría de las voces que patrullan por las inferiores de los clubes rosarinos. Así como en el universo insondable de las inferiores todo puede pasar y nada puede darse por seguro, también hay que decir que difícilmente Boca pose los ojos y pague una montaña de dólares por un chico que no pueda disfrutar o vender en una suma que triplicará los cinco millones que abonó. Si algo no comen los dirigentes xeneizes es vidrio y menos a la hora de usar la billetera. Podrán equivocarse con la contratación de un refuerzo para la primera, pero cada vez que compraron a un pibe que se estaba formando en otro club no la pifiaron. Sólo hay que mirar por el espejo retrovisor cuando trajeron del Club Social Parque a un tal Juan Román Riquelme y vaya si hicieron un negocio de aquellos.

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