Lunes 23 de Septiembre de 2019
"Lo importante es sumar, sin importar el cómo". Esa es la frase más usual y aplicable en situaciones casi extremas. Y eso es lo que necesita este Newell's que venció con comodidad a Aldosivi y se despega de la zona de conflicto. Que era y es el principal objetivo trazado para esta temporada. Y, por supuesto, los éxitos elevan la confianza, hacen que los equipos se muestren seguros y se mezclen en la pelea con los de arriba, donde mayor entusiasmo genera. Porque una cosa va de la mano de la otra.
Este Newell's es "cosechador". Sí, suma y suma para multiplicar la confianza. Luce por momentos y en otros se torna luchador y expeditivo. Hace lo justo y necesario para no sufrir. Cuando tiene que trabajar el partido se pone el overol y lo ejecuta. Y cuando hay espacios se juntan los de buen pie y se transforma en un conjunto que cautiva. Que se luce y al rival se le complica controlar el juego o romperlo.
Ayer la gran diferencia estuvo en la zona media, la de gestación de fútbol. Porque Cacciabue no sólo madrugó con un golazo tremendo, sino que se mostró incansable e insoportable para los rivales. No sólo corriendo, sino haciéndolo bien. Buscando espacios cuando la pelota estaba en poder leproso o persiguiendo y presionado cuando la tenía el rival. Y encima lo tuvo a Julián Fernández (autor del segundo tanto), que lo acompañó en esta misión y juntos se adueñaron del mediocampo.
En el análisis fino lo primero que se resalta es que Newell's se hizo poderoso en casa y ganó los cuatro encuentros que disputó en su cancha. Doce puntos de doce, algo tan necesario como obligatorio para un equipo con presiones de promedio. A tal punto tiene enorme valía esta victoria, la cuarta, que ingresó en el terreno de rachas. Porque hacía desde el Nacional del 80 y con Cubilla como técnico que Ñuls no ganaba los cuatro cotejos de local (en aquella ocasión venció en los primeros seis). Y, también, este conjunto tiene facilidad para adaptarse a las circunstancias, como la de apostar al juego asociado cuando se puede o ser peleador cuando todo se torna complicado y enredado.
Y es ahí cuando aparece esta dicotomía de jugar bien o mal. Y se puede hacerlo de diferentes maneras. La más loable, vistosa o que mayor publicidad tiene es la del toqueteo, que estuvo presente en algunos pasajes de ayer y, sobre todo, en el final, cuando despertó el aplauso de conformidad de los hinchas. Pero otras veces se “juega bien” haciendo el trabajo de menos lucimiento, al intentar controlar y frenar a un rival que busca con lo que puede lastimar. Cuando Aldosivi, en el complemento, intentó instalarse en terreno leproso los de Kudelka dieron pelea y lo controlaron de tal manera que no sufrieron sofocones.
En época de cosecha, Newell’s lo está haciendo de manera ideal. Siendo inexpugnable en su casa, ante esa gente que disfruta y se ilusiona, pero que también busca hacerse fuerte fuera de ella. Por supuesto que no dejando puntos en el Coloso es parte de la misión a cumplir, más aún teniendo en cuenta que los rivales que nadan en el lodo del promedio no encuentran la soga como para zafar del mismo.
Domingo de mañana soleada y primaveral. Newell’s en acción, ganando sin sufrimientos y pegando saltos alentadores para escaparle al tan temido descenso. Siendo efectivo, diligente y generando ovaciones, esas que estuvieron ausentes en los últimos tiempos. Y, lo más importante, generando confianza. Algo tan importante como imprescindible para transitar el largo camino de la Superliga. Y, encima, luchando por los primeros puestos.