Ovación

Lucas Bernardi debe buscar el equilibrio en Newell's y mejorar la imagen

Tiene que mejorarle la cara al equipo no sólo pensando en el presente, sino principalmente en lo que será el futuro. Hoy, salvo una catástrofe, está casi en la liguilla Pre Sudamericana.  

Viernes 16 de Octubre de 2015

Para avanzar, un equipo debe hacerlo en forma lineal, sin zigzaguear. Tener un equilibrio de juego no sólo pensando en el presente, sino también en el futuro. Y cuando la idea futbolística no se logra plasmar en cancha, inmediatamente debe ser reemplazada al menos con actitud, rebeldía, entrega o una conducta digna. A Newell’s le costó encontrarlo a lo largo de todo el campeonato con Américo Rubén Gallego como conductor y ahora con Lucas Bernardi al mando del plantel. No pudo transitar el camino del torneo a paso firme y convencido de lo que pretendía. Primero porque no hubo un entendimiento en el estilo pregonado. Luego debió ser modificado con otro entrenador y volvió sobre sus pasos en busca de resultados, algo que dejó en evidencia que la materia prima sólo logró responder por momentos dentro de la cancha. No alcanzó la regularidad necesaria.
  Del ciclo del Tolo se dijo mucho y quedó en claro lo sucedido: el entrenador pregonaba una idea cautelosa y las pretensiones del plantel eran otras. Y terminó como terminó, con la salida de un histórico yéndose por la ventana del club.
  Con Bernardi al mando se intentó conservar la línea de juego, que buscó implementar en el arranque pero los magros resultados lo obligaron a negociar el estilo para imponer otro de lucha en pos de los puntos. Los que en definitiva disimulan los defectos y entregan tranquilidad dentro de la institución. De hecho, los tres triunfos consecutivos que había obtenido la Lepra ahuyentaron las intensas críticas externas que sobrevolaban el Parque hasta que la golpiza con cinco goles contra cero que le propinó Nueva Chicago el sábado las instaló nuevamente.
  Quizás lo más cuestionado tras la presentación fue la apática puesta en escena del equipo en Mataderos, donde un conjunto prácticamente descendido “nos pasó por encima. El equipo fue un desastre”, graficó el capitán leproso Maximiliano Rodríguez entregando palabras justas a lo que sucedió frente al Torito. Cuando no hay juego lo que se impone, al menos, es la actitud. Y ni siquiera eso pudo sacar a relucir un Newell’s atado, sorprendido y sin respuestas en todas sus líneas. Lo más llamativo es que no logró sacar la vergüenza a flote a lo largo de los noventa minutos. Eso es lo que generó un malestar no sólo en el cuerpo técnico si no también en los dirigentes —además de la mayoría de la gente—.
  Hoy el plantel tendrá nuevamente dos semanas de trabajo debido al nuevo parate como para recapacitar, corregir errores en los pocos encuentros que restan y lograr la clasificación a la liguilla Pre Sudamericana, a la que prácticamente ya accedió salvo que suceda una catástrofe en los dos cotejos que le quedan por jugar para el final del campeonato.
  Lo hecho a lo largo de las veintiocho fechas fue pobre y eso a esta altura es inmodificable. Nada podrá cambiar la campaña, aunque sí el conductor tendrá que imponer un equilibrio para concluir el año lo más dignamente posible. Sobre todo pensando en el futuro. 

La caída leprosa prendió la luz de alerta dirigencial

La derrota sacudió el ambiente dirigencial. No sólo por la caída en sí, sino por lo abultado del marcador y la inacción de los futbolistas en cancha. Ese punto es lo que más preocupación despertó en el mundo leproso y, sobre todo, en la CD. Y como siempre ocurre, rumores de toda índole. Lo cierto, según confiaron algunas fuentes rojinegras, es que Lucas Bernardi “fue duro durante el entretiempo” intentando despertar a los jugadores, pero después “hubo mucho fastidio, algo lógico tras una goleada humillante”. Hoy por la tarde entrenará el plantel en el predio de Bella Vista y seguramente habrá una dura autocrítica por lo sucedido el sábado. Por la noche se llevará a cabo la reunión de comisión directiva semanal, en la que también el tema a tratar estará centrado en el momento futbolístico y se seguirán estableciendo pautas de cara a 2016.
  El presidente interino Jorge Riccobelli y el protesorero Jorge Sauan estuvieron en Mataderos y al final del partido se los vio hablando en la zona de vestuarios preocupados por la producción del equipo. Y no era para menos después de ver cómo Newell's fue goleado por un endeble Chicago.

La local goleó y  logró el título

La primera local de Newell’s ayer se quedó con el título tras vencer a Pablo VI 3-0. Con este triunfo, el rojinegro gritó campeón del torneo Molinas en Bella Vista a dos fechas del final y le sacó 8 puntos a Central, al que visitará en la próxima jornada.
  Los goles llegaron en el complemento. A los 46' Manzanelli, en contra, puso en ventaja al local. Después Gentile tras una gran maniobra personal puso  el 2-0 (63’). Y a los 80’ Cuffaro cerró la goleada 3-0.
 La formación: L. Polenta; G. Delgesso, C. Negretti, Juan Gómez y G. Giménez; I. Cuffaro, F. Manenti, Joel Arriola (Agustín Dorado) y Alejo Vechiarello (Bruno Macari); Gaspar Gentile y Alexis Rodríguez (Milton Treppo). DT: Sergio Barbieri.

Para avanzar, un equipo debe hacerlo en forma lineal, sin zigzaguear. Tener un equilibrio de juego no sólo pensando en el presente, sino también en el futuro. Y cuando la idea futbolística no se logra plasmar en cancha, inmediatamente debe ser reemplazada al menos con actitud, rebeldía, entrega o una conducta digna. A Newell’s le costó encontrarlo a lo largo de todo el campeonato con Américo Rubén Gallego como conductor y ahora con Lucas Bernardi al mando del plantel. No pudo transitar el camino del torneo a paso firme y convencido de lo que pretendía. Primero porque no hubo un entendimiento en el estilo pregonado. Luego debió ser modificado con otro entrenador y volvió sobre sus pasos en busca de resultados, algo que dejó en evidencia que la materia prima sólo logró responder por momentos dentro de la cancha. No alcanzó la regularidad necesaria.
  Del ciclo del Tolo se dijo mucho y quedó en claro lo sucedido: el entrenador pregonaba una idea cautelosa y las pretensiones del plantel eran otras. Y terminó como terminó, con la salida de un histórico yéndose por la ventana del club.
  Con Bernardi al mando se intentó conservar la línea de juego, que buscó implementar en el arranque pero los magros resultados lo obligaron a negociar el estilo para imponer otro de lucha en pos de los puntos. Los que en definitiva disimulan los defectos y entregan tranquilidad dentro de la institución. De hecho, los tres triunfos consecutivos que había obtenido la Lepra ahuyentaron las intensas críticas externas que sobrevolaban el Parque hasta que la golpiza con cinco goles contra cero que le propinó Nueva Chicago el sábado las instaló nuevamente.
  Quizás lo más cuestionado tras la presentación fue la apática puesta en escena del equipo en Mataderos, donde un conjunto prácticamente descendido “nos pasó por encima. El equipo fue un desastre”, graficó el capitán leproso Maximiliano Rodríguez entregando palabras justas a lo que sucedió frente al Torito. Cuando no hay juego lo que se impone, al menos, es la actitud. Y ni siquiera eso pudo sacar a relucir un Newell’s atado, sorprendido y sin respuestas en todas sus líneas. Lo más llamativo es que no logró sacar la vergüenza a flote a lo largo de los noventa minutos. Eso es lo que generó un malestar no sólo en el cuerpo técnico si no también en los dirigentes —además de la mayoría de la gente—.
  Hoy el plantel tendrá nuevamente dos semanas de trabajo debido al nuevo parate como para recapacitar, corregir errores en los pocos encuentros que restan y lograr la clasificación a la liguilla Pre Sudamericana, a la que prácticamente ya accedió salvo que suceda una catástrofe en los dos cotejos que le quedan por jugar para el final del campeonato.
  Lo hecho a lo largo de las veintiocho fechas fue pobre y eso a esta altura es inmodificable. Nada podrá cambiar la campaña, aunque sí el conductor tendrá que imponer un equilibrio para concluir el año lo más dignamente posible. Sobre todo pensando en el futuro.

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