Jueves 19 de Octubre de 2023
Se habló o se especuló demasiado en la previa sobre el equipo que iba a poner en cancha Miguel Angel Russo y uno de los nombres en cuestión fue el de Maximiliano Lovera, quien finalmente se quedó afuera de los once. Pero fue el formoseño (ingresó en el reinicio) quien le terminó dando esa alegría medida que tuvo el canalla frente a Vélez, convirtiendo de penal, que significó el definitivo 1 a 1 en el Gigante
En el momento que ingresó fue a la derecha (en los dos anteriores, cuando fue titular, lo hizo por el centro) y desde allí intentó imprimirle su sello. Y en cierta forma lo logró, porque cada vez que la agarró buscó ir para adelante. Rápidamente se notó un cambio, pero claro, él solo tampoco iba a poder cambiar demasiado.
Lo que no pasó inadvertido en cancha fue eso que seguramente no se vio por televisión. Es que tras la mano de Pizzini, cuando Rey Hilfer fue a ver la imagen, Lovera tomó la pelota y se paró en el punto penal, dando claras muestras de que iba a ser el ejecutante. Cuando el árbitro marcó la pena máxima Malcorra y Campaz se le acercaron, pero el formoseño jamás se deshizo del balón. Asumió la responsabilidad del remate y pagó con creces con ese remate potente, contra el palo derecho de Chila Gómez.
Después de eso se mostró movedizo, saliendo de esa banda derecha, tirándose hacia el centro y, si la jugada lo pedía, apareciendo incluso por izquierda.
La referencia a ese ingreso de Lovera obviamente se hace después del fracaso, a la luz de lo visto en el primer tiempo, que resultó la apuesta del entrenador, apostando por mantener el doble cinco de marca, pero sobre todo insistiendo con O’Connor por derecha.
Es que el equilibrio en esa ocasión no se vio y no porque hayan fallado Ortiz y Toledo, sino porque el equipo jamás pudo hacerse de la pelota. Por eso la clara supremacía de Vélez en ese primer tiempo que a Russo le dejó muchas cosas en claro y que lo llevó en el descanso a mover un par de piezas.
El haber conseguido el empate hizo que Central mantuviera el invicto, aunque el punto le sirvió de poco. No hay manera de comprobar qué hubiera pasado si la apuesta inicial hubiese sido otra, pero es insoslayable que el equipo cambió la cara en el complemento y parte del maquillaje lo aportó Lovera.