Los tucumanos bajaron a Tigre y se sumaron a la punta
Sorprendente. Ratificó su momento en Victoria. Y media Tucumán festejó anoche y todavía celebra hoy. San Martín no sólo dejó sin invicto a Tigre sino que además lo alcanzó en la punta del torneo.

Sábado 30 de Agosto de 2008

Sorprendente. Ratificó su momento en Victoria. Y media Tucumán festejó anoche y todavía celebra hoy. San Martín no sólo dejó sin invicto a Tigre sino que además lo alcanzó en la punta del torneo. El santo lo venció por 2 a 1 y volvió a demostrar que su presente no es fruto de la casualidad sino de la causalidad deportiva.

  Orden, inteligencia y contundencia fueron las mayores virtudes tucumanas a la hora de buscar los argumentos de la resonante victoria en rodeo ajeno. San Martín ganó sin objeciones el partido ante un rival que no se pareció en nada al de las tres primeras presentaciones.

  Con cinco mediocampistas, pero sin replegarse, la visita impuso su juego de entrada en la mitad de la cancha y sacó ventaja en su primera acción elaborada por el ex hombre de Central Córdoba Ramiro Leone, quien fue la figura del partido, y Gustavo Ibáñez por el costado izquierdo.

  Tigre, con una baja producción futbolística, especialmente de su enganche habiloso Martín Morel, chocaba contra la seguridad del arquero Marcos Gutiérrez, quien encontró en Tucumán lo que buscaba en Rosario: continuidad. Los anfitriones estuvieron imprecisos de principio a fin.

  Justamente el resistido volante alcanzó la igualdad en el mejor momento de Tigre en el partido, al aprovechar el rebote que Gutiérrez entregó tras un cabezazo de Blanco en el área. El empate, que insinuó con revertir el rumbo del resultado, duró apenas cinco minutos porque Leone restableció la ventaja con un tiro libre colocado al ángulo superior izquierdo de Daniel Islas.

  La inmediata lesión del punta Lázzaro (solitaria pieza ofensiva del esquema local) liquidó las chances del conjunto de Diego Cagna, ganado por el nerviosismo y la impotencia en el tramo final del juego.