Copa América Brasil 2019

Los rosarinos miran la pantalla, pero la selección no prende

La selección no entusiasma y eso se notó en zona sur, donde el partido se proyectó en pantalla gigante. No hay feeling.

Lunes 24 de Junio de 2019

No prende. La selección argentina de fútbol está lejos de tener ese imán de otros tiempos, pese a que el hincha argentino es optimista por naturaleza y alcanza con que le prendan una pantalla para tentarse de fanatismo. Ayer, el parque Héroes de Malvinas (ex batallón 121) fue una muestra de eso. Allí mismo, en las espaldas de lo que se está erigiendo como una pieza cultural enorme, como es el Museo del Deporte de Santa Fe, los vecinos aprovecharon la posibilidad de ver Argentina-Qatar, por la 3ª fecha de la fase de grupos de Copa América y disfrutaron al aire libre en una tarde que poco a poco se puso amenazante desde el cielo. Y que arrancó con entusiasmo pero también mutó a gris por el flojo desempeño de la selección.

El domingo "pintó" cálido y por eso los tradicionales habitués de esa parte de la ciudad "rescataron" mesitas y reposeras y poblaron el parque y se dispusieron ante la pantalla. Pero vale decirlo, pocos se movilizaron de sus casas exclusivamente para ver al equipo nacional. Sólo que estando allí, con la pantalla en alta definición, la propuesta era irrechazable. De hecho, así lo hacían saber los vendedores. El parque ni se llenó y menos se desbordó por la selección. El parque es así los domingos con buen clima. Entonces, los más chiquitos revoloteaban libremente con la pelota y los más grandes, mate mediante, ponían atención al partido. Rápidamente llegó el gol de Lautaro Martínez, a los 3', y los más enfervorizados (y optimistas) se animaron a gritarlo con los puños en alto. De otro sector provenía algún que otro aplauso.

En cuanto el equipo de Scaloni tomó unos minutos de dominio, se vio a la gente más expectante, por supuesto, con dos claros favoritos en cancha. El, Lionel, el capitán cuyo apellido se multiplica en las camisetas de chicos y grandes, y otro más cercano, Lo Celso. Los "dale Monito" que se escuchaban daban cuenta de ese vínculo casi confianzudo de los hinchas canallas con su última gran joya.

Algunos vecinos optaron por la reposera, otros por los bancos de cemento, la mayoría por recostarse en el césped en los que los buzos enrrollados o las pelotas más o menos desinfladas eran un buen soporte, tipo sillón cama.

Los arranques de Lo Celso, Messi, Lautaro y el Kun Agüero parecían ser causales de un color más intenso para la tarde, por fuera de los pirulines, el pororó o los mismísimos copos de nieve. Pero no. Poco a poco, como el azúcar se disuelve en los palitos, así se desvanecían las ilusiones de un buen partido. Pese a ir ganando, al final del primer tiempo muchos vecinos se levantaron, plegaron las reposeras y volvieron a casa. El cielo se ponía espeso y el encuentro no motivaba más.

La segunda etapa no fue menos peor, se quedaron los más optimistas, los que se entusiasman sólo porque eso que está ahí es fútbol. Pero tan malo fue lo de la albiceleste que todavía hay hinchas que se tapan la cara tratando de entender cómo Leo Messi, el que creció a cinco cuadras de ese predio, haya fallado un gol increíble. Es cierto, quedó un festejo con el gol de Agüero y el 2 a 0. Pero la selección no prende. A veces gana, pero no prende.

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