Rusia 2018

Los rosarinos bancaron igual en la pantalla grande

Haciéndole frente a la baja temperatura, un puñado de hinchas se acercó hasta el ex Batallón 121 para ver el debut de Argentina.

Domingo 17 de Junio de 2018

El frío insoportable y el temprano horario invitaban a ver el partido de Argentina desde la cama. Mínimamente con la frazada hasta el cuello. Algunos dejaron la pereza de lado y se levantaron a compartir el desayuno mientras no le sacaban la vista de encima a la tele. Otros, más valientes aún, le hicieron frente a la temperatura y aprovecharon la pantalla gigante que se instaló en uno de los espacios del futuro Museo del Deporte Santafesino, en el predio de Ayacucho y Benito Juárez, en la zona sur de la ciudad.

Hombres y mujeres se acercaron hasta el ex Batallón 121 con el infaltable mate y una bolsa con medialunas o facturas. Otros llevaron un termo con café, también estuvieron los que prefirieron una fruta o algo más liviano. Eso sí, muy pocos se animaron a sentarse en el suelo helado. Por eso las reposeras fueron protagonistas. Los más ansiosos -y nerviosos- prefirieron quedarse parados, caminando de acá para allá para calmar la larga espera.

Tener a los jugadores en alta definición y en pantalla gigante invitaba a traspasar la pantalla y a sentirse dentro del repleto estadio del Spartak, junto a los miles de argentinos que coparon y pintaron las tribunas de celeste y blanco.

Los hinchas vibraron al compás del vertiginoso primer tiempo de Argentina. A los 19 minutos llegó el estallido por el gol del Kun Agüero. Volaron bufandas, buzos, banderas; todo era alegría y festejo. Cuando las emociones fueron estabilizándose, llegó un golpe inesperado. Gol de Islandia, empate y foja cero. Un verdadero golpazo. Quizás porque varios pensaban que el partido ante Islandia iba a ser un trámite, que se iban a poder gritar muchos goles. Que Leo iba a ser la figura (como nos tiene acostumbrados). Pero nada de eso sucedió. Argentina padeció el debut tanto como sus cientos de fanáticos y fanáticas en el ex Batallón.

Y el segundo tiempo se vivió de la misma manera, aunque con mayor adrenalina. Las manos en la cabeza, el "¡uhhh!", fueron los primeros signos de incredulidad respecto del resultado y de las ocasiones malogradas. La gente no podía entender cómo no se le ganaba a un rival tan inferior como Islandia. Pero, en un Mundial, las sorpresas están a la orden del día.

Pasó el debut y el festejo quedó contenido. Hoy no habrá disfonías ni gargantas maltrechas, quizás haya que esperar unos días. El hincha argentino siempre estará firme. Porque es incondicional, y eso no se negocia.

Leandro Garbossa

lgarbossa@lacapital.com.ar

OVACIÓN

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