Ovación

Los Pumas deben subir un paso más para poder vencer a una potencia

Recién quedaron atrás las dos primeras fechas del Rugby Championship. To- davía la distancia que resta por recorrer es ampliamente mayor a la que muestra el espejo retrovisor.

Martes 26 de Agosto de 2014

Recién quedaron atrás las dos primeras fechas del Rugby Championship. To- davía la distancia que resta por recorrer es ampliamente mayor a la que muestra el espejo retrovisor. Por eso intentar hacer un balance de la actuación de Los Pumas aparece como prematuro. Inoportuno por lo menos. Más aún si se tiene en cuenta la dureza de la competencia. Por una interminable cantidad de aspectos. Aunque este recorrido que el equipo de Huevo Hourcade transitó compartiendo el protagonismo con Sudáfrica sí dejó señales claras. Símbolos que pueden interpretarse fácilmente y que sirven para ensayar, por lo menos, un puñado de conclusiones. La primera: que el rumbo es el correcto porque se está mucho más cerca del objetivo. Un escalón más abajo figuran varias certezas y otro tanto de incertidumbres. Las primeras deberán ser confirmadas y las otras despejadas a medida que avance el fixture.

La primera conclusión es, si se quiere, la más trascendental. Porque refleja a las claras que la intención de poder doblegar a las potencias del mundo de la ovalada ya no es la utopía de otros tiempos. Evidentemente lo que entrenador tucumano está haciendo desde que agarró el equipo está dando sus frutos. Esta es la referencia inmediata a su concepción de modificar la idiosincrasia del equipo. De enterrar el viejo estereotipo para darle lugar a una nueva estirpe, la que tienen los poderosos del Hemisferio Sur. Porque hoy Los Pumas transitan ese camino, el del protagonismo. Con un juego de posesión y dinámico en ofensiva. El que hizo que sometieran a Sudáfrica. Y respaldado con una defensa efectiva y un orden táctico minucioso.

Fue esta nueva cara del equipo la que puso contra la pared a los Springboks. En menor medida en el duelo disputado en Pretoria por la primera fecha, y varios escalones por encima en Salta el pasado fin de semana. Obviamente en ninguna de las dos oportunidades alcanzó. Pero en el norte del país el equipo de Hourcade jugó en un nivel superlativo, salvo algunos baches. Es cierto que no supo cerrar el partido, pero ahí también hubo muchos méritos del rival, que es el segundo mejor equipo del mundo.

El punto cumbre del análisis es que el elenco albiceleste demostró que puede jugarle a un rival de la jerarquía de Sudáfrica. Hoy está en condiciones de salir a hacer su juego y es una evidente amenaza para los africanos. Ellos mismos reconocieron el crecimiento del equipo nacional y la dificultad para inclinar la balanza a su favor. Por eso, las dudas sobre si el sello de Hourcade tendrá una influencia positiva en el equipo está descartada. Claramente eso ya no puede ponerse en tela de juicio.

Tampoco se puede enfocar con la lupa las elecciones de nombres propios que hizo el entrenador. Porque el gran rendimiento grupal se encolumna detrás de destacables tareas individuales. La elección de Joaquín Tuculet en el fondo de la cancha es quizás uno de los ejemplos más claros de esto. También hay que señalar que varios jugadores como el segundo línea Tomás Lavanini y el tercera Pablo Matera, por nombrar a dos, hoy se consolidan gracias a que en su momento Tati Phelan les dio un lugar en el equipo.

Las incertidumbres son las que la coyuntura pone sobre la mesa. El interrogante número uno es si el equipo podrá pulir esos detalles que son los que lo dejan con las manos vacías. Los que aparecen en el juego. Y hasta lo que va más allá de la pelota como cuestiones exógenas que pesan a la hora de situaciones límites o de cerrar un partido, como sucedió el pasado fin de semana.

En ese conjunto hay que colocar al banco de los suplentes. Acá la intención no es dar nombres propios ni desenterrar cuestiones extradeportivas que no suman en absoluto. Pero es un hecho que cuando los brazos pesan y hay que mover el banco de los suplentes el rendimiento siente una pequeña merma, mientras que las potencias no sufren esa suerte. Esa es una de las más evidentes diferencias. ¿Un ejemplo? El sábado salió Pollard e ingresó el consagrado Steyn para ponerle el moño al partido. Y atendiendo la dureza del RCH el equipo albiceleste lo puede sufrir, y mucho.

Hoy lo que está claro es que el equipo está atravesando un franco crecimiento. En el rumbo que se apuntó. Subieron varios escalones en todos los aspectos del juego. Por eso pudieron poner de rodillas a Sudáfrica. Pero les faltó para dar la estocada final. El panorama es alentador, aunque existen algunas incertidumbres de peso. Habrá que esperar y ver cómo se desencadenan los hechos. Cada presentación de Los Pumas irá brindando datos para el análisis. Pero el balance recién se podrá hacer tras el duelo de la última fecha frente a Australia, en Mendoza.

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