Ovación

Los papás de Poche, en una previa emocionante

Héctor y Amalia recibieron a Ovación antes de la gran final, que siguieron en soledad y mate de por medio. Por la mañana bien temprano, Mauricio se comunicó con su mamá

Domingo 02 de Junio de 2019

Apenas habían pasado unos minutos de las tres de la tarde cuando Ovación detuvo el auto en el frente de la casa de los Pochettino, tocó el timbre y se corrió la mirilla. Se abrió, se cerró y nada. Tras unos instantes de silencio, Héctor Pochettino abrió la puerta, aceptó el pedido de “sólo una foto de los papás” y fue por más: “Pasen”. El orgullo y la emoción, especialmente de Amalia, se dejaban ver sin censuras. Cada lágrima era la expresión de un sentimiento.

Héctor y Amalia, los padres de la criatura, recibieron pedidos a diestra y siniestra, algunos un tanto insólitos. Pero prefirieron resguardarse, como siempre, en la tranquilidad de la casa. Cada Pochettino miró el partido por su lado: los padres en este caso, los hermanos Martín y Javier, primos y sobrinos. Sin embargo, le permitieron el acceso a este diario, en un reconocimiento generoso.

“Lo miramos acá, así él está más tranquilo”, dice Héctor ante la pregunta de por qué no viajaron a Madrid a verlo. El papá del ex zaguero de Newell’s detalló que “Mauricio se preocupa” y que prefirieron seguirlo desde Murphy. Y agrega: "Yo lo vivo tranquilo, porque conozco las reglas del fútbol, no todos los días estás igual, no todos los días te salen las cosas”. Pochettino padre, de 74 años, fiel conocedor de este deporte por jugar más de la mitad de su vida en clubes de la región, anheló que el equipo de su hijo “pueda ganar bien”, pero que esto no deja de ser “fútbol”. Igual reconoció que “es una situación rara” ver a Mauricio allí. De fondo la televisión ya está puesta en Espn, va siguiendo la previa del partido.

Los papás de Poche reconocen que viajaron varias veces a Londres, que es una emoción inmensa ver a su hijo allí y que lo extrañan pese a que desde hace 24 años, cuando se fue por primera vez de Murphy, reciben noticias y fotos de él. De hecho, ayer por la mañana Amalia no se sorprendió cuando encontró un mensaje de whatsapp que entró a las 7 de Argentina y decía: “Hola, ma. ¿Cómo andan?”. A pocas horas de la gran final, Poche estaba atento al otro lado de la línea avisando: “En un rato te llamo”. Amalia respondió que mejor después, que más tarde, cuando pase todo. Ya tenía la certeza de que toda la familia de su hijo estaba ahí cerca, acompañándolo.

Amalia no puede ocultar lo que le genera ver a uno de sus hijos ahí. Y repara en esta conclusión: “Se merece todo esto” y agrega que no se refiere a la posibilidad de ganar, sino “por lo que hace, es muy metódico, desde chiquito”. Se le escapan las lágrimas mientras señala de qué lado de la mesa se sienta ella, de qué lado Héctor, como una cábala, y reconoce que es la que se pone nerviosa. El mate es religión y todo lo que pasa y pasará por el partido. Con delicadeza y cierta timidez también reconoce que en el partido anterior “prendí una velita, yo sé que esto es fútbol, que hay que pedirle a Dios por cosas más importantes, pero lo hice”.

“Mauricio es tranquilo, lo que demuestra, más en estas instancias”, admite Amalia, mientras de reojo mira a su marido sorprendida por cómo sonrió en la foto. Y coinciden en que Poche tiene el carácter más parecido a papá, pero “lo llorón” es de la madre. Ella remarca una y otra vez ese orgullo que le genera y dice que lo más lindo es “que la gente lo va a seguir reconociendo”. Lo vieron en vivo y en directo paseando por las calles de Londres.

Ayer Murphy se vistió de fiesta para esperar el partido. Pero los papás Pochettino prefirieron la tranquilidad de la casa. Conectando, juntos y solos, con lo más profundo del fútbol y la familia.

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>> Otros testimonios

* Norberto Maco Caffa, padre de Juan Pablo, sobre la particularidad de que Murphy sea un semillero de futbolistas: “No es mera casualidad, es producto de un gran trabajo que se hizo durante muchos años en escuelitas. Y tiene sus orígenes con un sentido de pertenencia. Siempre se manejó bien, con buenos conductores”.

* Mariano Piersimone, hermano del Tano: “Todos los que estamos acá, hemos pasado por el club Unión y Cultura y tenemos ese sentido de pertenencia. Hoy se rescata también, de otros niveles, el sacrificio, la humildad y el tener estos espejos futbolísticos, pero incluso para otras profesiones. Algunos no llegamos al profesionalismo, pero ese tesón nos vuelve a unir a todos”.

* Alberto Beto Broglia, DT de Poche que a los 14 años lo hizo debutar en primera, pero ¡de 9!: “Formar al chico es formar al ser humano, de nada sirve ganar el partido si no hay contenido. En Mauricio noté un competidor que tenía condiciones. Cuando lo puse con 14 años en primera el papá me vino a decir que cómo hacía eso con alguien tan chico. Nos jugábamos el primer puesto de la liga, lo puse de 9 e hizo dos goles”, en medio de las risas admite que le dijo a Héctor Pochettino: “¡Si vos supieras lo que es este chico!”.

* Marcelo Camussoni, el intendente, tras el partido: “Hubiésemos querido que salga campeón, pero estamos contentos con el hecho de haber llegado a la final”.

* Claudio Pochettino, primo y ex entrenador de Central Córdoba, tras el partido: “Lamentablemente encontrarse con un gol tempranero cambió el partido, pero tener que salir a buscar desde el inicio te cambia todo”.

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