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Los nombres propios dieron vuelta un resultado adverso para Argentina ante Chile

Con los goles de Angel Di María y Gabriel Mercado, la selección de Gerardo Martino dio un salto cuantitativo en la tabla de posiciones de las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018.

Sábado 26 de Marzo de 2016

 Por ahora alcanza con las individualidades. Pero esto pude ser pan para hoy y hambre para mañana. El último jueves Argentina arañó tres puntos de oro en la visita a Santiago. Logró dar vuelta el resultado ante el aguerrido Chile con los goles de Angel Di María y Gabriel Mercado y así dio un salto cuantitativo en la tabla de posiciones de las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018. Desde lo pragmático fue irreprochable la excursión al país trasandino. Ahora, desde lo que tiene que ver con el funcionamiento colectivo aceitado y confiable que se espera de la selección albiceleste no todo fue color de rosas.

Algunos nombres propios del equipo del Tata Martino tuvieron pinceladas de talento, destellos de creatividad que terminaron salvando la ropa ante un Chile que nunca se rindió. La selección necesitaba ganar y lo hizo en un suelo hostil donde justamente venía de perder por penales la final de la Copa América. Esto hay que valorarlo. Pero lo cierto es que el equipo albiceleste pasó varios sofocones, le faltó precisión para manejar la pelota en el medio y tampoco tuvo lucidez para aprovechar la contra cuando Chile estaba regalado en busca de la igualdad.

Está claro que cada vez que agarra la pelota Lionel Messi Argentina tiene el andar de una Ferrari de última generación y es inminente el peligro de gol en cada apilada. Lo mismo ocurre cuando Di María se anima a encarar por la izquierda. Se torna incontenible y si encima le agrega una definición magistral a la jugada, como el chanfle que inventó para la igualdad parcial entonces la ilusión albiceleste tiene rienda suelta.

Pero hay que decir que el jueves el equipo no lució compacto ni fue astuto para minimizar el potencial del rival. Chile se las arregló para incomodarlo en demasía y la victoria albiceleste caminó por la cornisa hasta el pitazo final.

Una de las principales debilidades del apenas discreto funcionamiento que tuvo Argentina fue la floja producción de los volantes. Porque Lucas Biglia, Matías Kranevitter y Ever Banega alteraron pases a propios y extraños. Y un equipo que pretende hacer un culto de la tenencia no puede darse el lujo de estar impreciso y errático.

Otra de las falencias fue que la defensa como conjunto entregó varias grietas donde las camisetas rojas lograron filtrase hasta con facilidad y si esto ocurre ante un rival de mayor jerarquía puede costar demasiado caro.

La razón de la victoria estuvo en los arrestos individuales. Argentina ganó desde las corridas de Messi, la definición con categoría de Angelito abriendo el pie para clavar el empate, la pirueta goleadora de Mercado, la enjundia para disputar las divididas y no mucho más. Así pudo revertir una historia que había arrancado torcida.

La deuda está en lo colectivo y en el control del juego que se le exige a un equipo que tiene nombres para amalgamar un todo más compacto. La realidad es que la valija volvió desde Chile con tres puntos más, pero Martino deberá tomar nota de los defectos visibles que hay en el ensamble colectivo y corregirlos puertas adentro.

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