Ovación

Los músicos cuentan qué sienten cuando las hinchadas se apropian de sus canciones

"Orgullo". Eso siente el músico al que una hinchada le robó una canción para siempre. También sienten orgullo los creadores de propagandas, cantadas o no, que se recuerdan en las canchas.

Viernes 29 de Agosto de 2014

"Orgullo". Eso siente el músico al que una hinchada le robó una canción para siempre. También sienten orgullo los creadores de propagandas, cantadas o no, al comprobar que los que van a la cancha siguen recordando sus voces a pesar de los años. Así lo reconoció ante Ovación el cantante rosarino Fabián Gallardo, creador en 1992 del pegadizo "Esperando por ti". Tras cambiarle la letra adoptaron su canción los simpatizantes de Racing y de Leandro N. Alem, de la C. La misma honra sienten Jorge Cánepa, Cecilia Petrocelli, Claudio Mottura y Adrián Zingarella: todos músicos y creadores de minicanciones publicitarias, de esas históricas que se escuchan con sonido a lata por los parlantes de los estadios, interrumpen las transmisiones radiales o solían sonar en las propaladoras. Al fin de cuentas, ¿cómo no sentir orgullo si los cantitos y los jingles también son las voces de la cancha?

"Si hay una canción de un rosarino que las hinchadas apropiaron casi como un himno es Dale Alegría (a mi corazón), de Fito Paéz", aclaró Gallardo antes de contar cómo fue que su tema pasó del disco a las tribunas.

"Eran mediados de los 90 cuando me llamaron del programa El Aguante de TyC donde se hacía un ránking de canciones de la cancha y me dijeron que la adaptación de la mía estaba en el primer lugar. Para mí fue maravilloso, un orgullo, el sueño del pibe: es un regalo esa sensación de ver a tanta gente, aunque no sea de tu equipo, cantando tu canción. Es muy fuerte", dijo el cantante. Y luego, medio en broma medio en serio, admitió: "Incluso las letras de las hinchadas de Alem y de Racing me gustaron más que la mía".

El tema se transformó en el hit de su disco "Revelando secretos". El estribillo del original dice: "Y no sé por qué te dejé partir, y ahora estoy esperando, esperando por ti/ y no se por qué te di mi amor/ si pudiera olvidarte sería mejor". Pero los muchachos de la Academia la cantaron desde siempre así: "No sé por qué/ te quiero así/ yo soy hincha de Racing,/ Racing me hace sentir/ todo ese amor y esa ilusión/ la de toda la gente que te quiere campeón".

Gallardo hoy es solista pero supo tocar con Fito, Fabiana Cantilo, La Torre y Baglietto, entre otros tantos. Para él, todo lo que giró en torno a su canción futbolera es positivo, aun las voces no muy armoniosas de los hinchas.

"Para mí la suma de desafinaciones arma una afinación que me gusta". Toda una teoría. Y al momento de analizar por qué prendió su canción en los tablones, dijo: "Porque es una melodía sencilla, simple, lógica, redonda".

Los Jingles. Esa enumeración de Gallardo no se aleja demasiado de la que rescataron los jingleros que hablaron con este diario al referirse a su obra, breves canciones que se pegan más que un chicle en la suela de un zapato.

"El jingle requiere de síntesis, algo fundamental: en pocos segundos debe cerrarse una idea, con melodías y ritmos simples y pegadizas", dijo Jorge Cánepa, quien también le puso la música a la conocida cancioncita, de 1977, que decía: "Antonio M. Herrera distribuye calidad....". Cánepa es reconocido por los músicos de las nuevas camadas como uno de los más experimentados en este rubro en la ciudad y su actividad, como la de sus colegas, excede al jingle publicitario de la cancha.

"Aún se pasan cortinas radiales que hicimos hace más de 3 décadas; pero además los músicos elaboramos jingles políticos: en una oportunidad hice uno para un candidato peronista de Santa Fe y se lo apropiaron los hinchas en la cancha".

Cánepa recordó la primera versión de una de sus creaciones y demostró cómo cambió el trabajo en este rubro.

"Un hombre es seguro si supo guardar, si vence a la vida y a la adversidad, seguro, seguro... Segurometal", cantó antes de remarcar que la letra de ese viejo jingle era del Bigote Acosta y sólo la música le pertenecía a él.

"Me acuerdo que se grabó en Buenos Aires en el estudio de Francis Smith, con orquesta y todo. En una época había toda una producción detrás del jingle que ahora se resuelve más facil con computadoras", agregó.

Para Cánepa el del jingle es un género de- valuado para muchos músicos, pero sin embargo para él "es todo un desafío y un importante ingreso" para muchos.

Esa visión la comparte el ex cantante de Identikit Claudio Mottura, quien dijo que en la época en que trabajaba en esa banda de rock, de la que también era parte el Pájaro Gómez, "vivía de los jingles". Mottura no sólo le dio voz a melodías para diversos políticos y obras para la institución leprosa y canalla, sino que cantó otras como "Che pintor, venite a Alto Color".

Decir bien. La voz femenina que modulaba en "Pinturería Acuario...con la que pinta Rosario", era la de Cecilia Petrocelli, quien rescató al jingle como un buen instrumento para la voz.

"A mí me ayudó a decir: al jingle hay que cantarlo bien, decirlo bien, con la boca bien abierta; se debe entender claramente el teléfono y la dirección del comercio, o no sirve".

Y no debe estar equivocada Petrocelli si aún queda en la memoria colectiva de muchos rosarinos, con número telefónico y todo, el cantito de "La Morocha 84781...Morocha de buena pasta...", el de "Optica Gallo, San Martín 1015" y el de "Pesado Castro, Mitre 534".

Adrián Zingarella supo hacer varios jingles también, entre otros el de Supermercados Olivia y de Jugos Asunción. Ahora pasa uno de un diario colega en las canchas de Santa Fe. Pero dijo que como no es futbolero siempre se enteraba por algún amigo que se escuchaba su voz en la cancha.

"El primero que hice era para un juguete y duraba apenas 12 segundos, luego hice varios aun más cortos. Parecen obras menores pero me gusta componerlos y además al entrar en el mundo del jingle me di cuenta que con la música no hay que complicarse tanto, puede ser buena y muy simple", remarcó.

Buenas, simples, y hasta graciosas. O todo junto. Tal vez ese sea el secreto para que algunas voces no mueran nunca. Baste un ejemplo: el de una publicidad radial de más de dos décadas que fue tomada como título del libro de cuentos de deportes de Juan José Panno. "Pelotas chicas/ pelotas grandes/, ¡qué pelotas las de Fernandez! Casa Fernández, lo más grande en pelotas". Una marca registrada para los que van a la cancha.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS