Los Juegos Olímpicos quedaron inaugurados con una ceremonia brillante
El fuego olímpico de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 ya arde en el pebetero
del Estadio Nacional, después de que el chino Li Ning, triple medallista olímpico en gimnasia en
Los Angeles 1984, lo encendiera tras dar una espectacular vuelta al estadio elevado por el aire.
Poco antes, el presidente de China, Hu Jintao, declaró oficialmente inagurados los Juegos. El
desfile de la delegación argentina fue encabezado por el abanderado Emanuel Ginóbili.
Video: resumen de la
ceremonia. -
Video: el desfile de la
delegación argentina. -
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8 de agosto 2008 · 13:10hs
Beijing-
Con Emanuel Ginóbili como abanderado de la delegación argentina, el
imponente estadio “Nido de Pájaro” fue el escenario justo para una fiesta, la de
la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, que duró poco más de
cuatro horas y resultó tan espectacular como cuidada en cada uno de sus detalles.
Los primeros setenta y cinco minutos fueron los más brillantes de la
jornada, con un espectáculo artístico que incluyó luces, color, fuegos artificiales y una
mezcla de la milenaria historia china con la modernidad, en la mayoría de las
representaciones que se hicieron en el campo de juego. Después llegó el desfile de las
delegaciones.
Como siempre, Grecia fue la encargada de abrir el paso de los atletas, y a
poco del comienzo se produjo una de las sorpresas, cuando la delegación de China Taipei
fue aplaudida por los 90.000 espectadores que colmaron el “Nido de Pájaro”. A
pesar de que el orden no fue el mismo que se utilizó hasta estos Juegos, el momento más
esperado para los argentinos se dio cuando de la mano de Ginóbili asomó la bandera celeste y
blanca. Vestidos con pantalones y camisas manga corta blanca, los hombres, y con pollera y
camisa, las mujeres, los atletas argentinos saludaron al público, saltaron, se abrazaron
entre ellos, sacaron fotos y filmaron ese momento tan especial.
Detrás de Ginóbili se podía ver a la judoca Daniela Krukower, a algunas
integrantes del plantel de Las Leonas, a los nadadores José Meolans y Georgina Bardach, a la
atleta Jennifer Dahlgreen, al saltador Germán Chiaraviglio, al tenista Agustín Calleri, y a
los basquetbolistas Fabricio Oberto, Pablo Prigioni, Luis Scola y Andrés Nocioni. En un
determinado momento se produjo una situación particular con Prigioni. El cordobés se retrasó
sacando fotos hacia la tribuna donde estaba la cámara de la televisión argentina, y un
representante de la organización le pidió, con buenos modales, que siguiera desfilando,
porque comenzaba a mezclarse con los deportistas de la siguiente delegación.
Pero no sólo hubo tiempo para ver a los argentinos. Por ahí estaba Rafael Nadal,
el flamante número uno del tenis mundial, perdido en el medio de la delegación española.
También un sonriente -algo infrecuente en él- Roger Federer, encabezando la delegación
de Suiza; o los NBA Yao Ming, con un poco elegante saco rojo y pantalón blanco, y Dirk
Nowitzky, con un extraño corte de pelo, portando las banderas de China y Alemania, con mucha
seriedad en sus semblantes.
En el momento del paso de los atletas, la atención se dirigió también
hacia el palco oficial, porque allí se podía ver a un atento Nicolas Sarkozy; a George W.
Bush, vestido con un formal traje azul, camisa celeste y corbata roja; al presidente de
Brasil, Lula, o a la realeza europea representada por el príncipe Felipe de España, el
príncipe Alberto de Mónaco, y la argentina Máxima Zorreguieta, princesa de Holanda.
Después de los discursos protocolares, entre ellos el de Jacques Rogge,
presidente del COI, y del presidente de China, Hu Jintao, y del juramento de atletas y
árbitros, el gimnasta artístico olímpico chino Li Ming, quien dio una vuelta al estadio
colgado de un arnés, encendió la llama olímpica. A esa altura, la apertura oficial de los
Juegos ya era realidad.
(AP)