Domingo 03 de Octubre de 2021
Domingo 3 de octubre de 2021. Gigante de Arroyito. A las 13.25 (minutos más minutos menos) Central caminará rumbo al campo de juego para jugar un nuevo partido. Seguramente segundos antes ya lo habrán hecho los suplentes y también el cuerpo técnico. Ellos, con el Kily González a la cabeza, serán los primeros en vivir esa loca experiencia en el fútbol argentino de mirar hacia los cuatro costados y observar a los hinchas, quienes no habrán podido colmar el Gigante, pero que igualmente le darán un marco especial, diametralmente opuesto a lo sucedido en estos últimos 581 días de soledades absolutas, de escenarios despoblados y de gritos que se hacían oír. Juega Central, con un equipo de muchos pibes formados en las divisiones inferiores que jamás pasaron por esa experiencia antes sus hinchas. Dirige el Kily por primera vez frente con público en las tribunas. Un combo perfecto para un partido con condimentos particulares, que se adormecerán cuando ruede la pelota. Es que a partir de ese momento se podrá gozar, disfrutar, sacar provecho del empuje de los hinchas y hasta sufrirlo, dentro del marco de necesidad extrema de recomposición de la imagen después de aquella fea imagen entregada hace una semana en Córdoba.
El “hoy te vinimo a ver” que miles de veces atronó en el Gigante (y en muchos otros estadios también) será uno más en medio del repertorio, pero sin temor a equivocaciones es la frase que mejor le cuadre a lo que será un mediodía atípico para los tiempos que corrieron en el mundo y, por supuesto, en el fútbol argentino.
Si hay alguien al que no hay que explicarle absolutamente nada de lo que significa jugar con los hinchas canallas en las tribunas es al Kily González. Porque gozó del apoyo que centenares de veces le dispensaron y hasta tuvo que soportar el mal trato que no en pocas ocasiones recayó sobre sus hombros. Pero todo en su época como jugador. Es que aquel 24 de junio de 2020, cuando fue presentado oficialmente como entrenador de Central, en la ciudad deportiva, sabía que cuando la pandemia lo permitiera iba a poder cumplir su sueño de dirigir a Central, pero que iba a ser, al menos por un tiempo, con el estadio vacío. Por eso, a esa “primera experiencia con el amor de mi vida” de la que habló esa mañana en Granadero Baigorria siempre le faltó algo. Y lo tendrá hoy.
Para él, como técnico del primer equipo, le caerán todas las de la ley, desde arroparse en los mimos si el equipo funciona, hasta tener que soportar algún que otro grito de disconformidad si futbolísticamente la cosa no funciona. Es una historia que a partir de hoy también empezará a escribirse. El Kily tendrá tiempo para que el equipo enamore cada vez más y los hinchas para aplaudir o criticar.
Tan raro fue lo que pasó en este último año y medio que jugadores que ya tienen muchos partidos en primera (algunos casi 40) jamás atravesaron por esa sensación. Para ellos será un quiebre en sus carreras. Porque Marco Ruben, Fatura Broun o Emiliano Vecchio (esta vez el diez se lo pierde) podrán decirles mil cosas y aconsejarlos de la mejor manera, pero serán los mismos pibes los que deban experimentarlo.
Lautaro Blanco, quien ya parece un veterano de muchas batallas, el Pupi Ferreyra y Gino Infantino son tres de los muchos juveniles que no saben lo que es jugar en primera con la mirada de los hinchas en cancha. Su condición de titulares les provocará una adrenalina especial, pero algo similar les pasará a Luca Martínez Dupuy, Ignacio Russo, Julio Luques, Rafael Sangiovani, Lautaro Giaccone y Juan Pablo Romero en caso de que les toque saltar al campo de juego.
El 50 por ciento del Gigante no será una continuidad de esa extraña experiencia vivida en los últimos 18 meses. Porque además del color propio de un estadio con hinchas estarán las obligaciones de siempre, aunque a partir de ahora con otra consistencia. Y si de obligaciones se trata, Central las tiene a flor de piel, porque una vez que el telón se corra y la locura del circo de la vuelta de los hinchas a la cancha merme en intensidad, la obligación será la de siempre, en esta ocasión desterrar ese mal paso dado en Córdoba. Para la historia futbolística propiamente dicha no habrá alteraciones en el guión. Sólo que en esa búsqueda de clasificación alguna copa internacional (el objetivo de mínima propuesto después de quedar eliminado de la Copa Sudamericana) estarán los hinchas, para darle más vida que nunca a ese “hoy te vinimo a ver”.
La última vez fue con un Ruben encendido
Hace 581 días, Marco Ruben se despachaba con un triplete en el triunfo por 3 a 1 ante Arsenal. Fue la última vez que el canalla jugó en el Gigante frente a sus hinchas, en el marco de la 22ª fecha de la Superliga 2019/20.
Central vía de perder contra Defensa y Justicia y después de Arsenal volvió a perder: 2-1 contra Argentinos Juniors (última fecha), en La Paternal. Y ya no hubo más contacto con los hinchas, porque al partido siguiente recibió a Colón (1-3) por la primera fecha de la Copa Superliga 2020, pero luego de decretadas las restricciones del Gobierno nacional, a raíz de la pandemia.
Ese equipo, que era dirigido por Diego Cocca, formó con: JeremíasLedesma; Damián Martínez, Diego Novaretti, Joaquín Laso, Emanuel Brítez; Diego Zabala, Fabián Rinaudo, Joaquín Pereyra; Ciro Rius, Ruben y Federico Martínez.