Ovación

Los goles de la discordia

En su primer análisis, Cocca focalizó en uno de los mayores problemas de Central, que "le convierten mucho y anota poco porque no genera".

Viernes 22 de Marzo de 2019

"Vi muchos partidos de Central y la realidad es que el equipo no juega bien, que le convierten muchos goles y que anota pocos porque no genera". La sentencia de Diego Cocca en sus primeras reflexiones públicas respecto al momento que atraviesa el canalla fue contundente. Por supuesto que no hacía falta que el flamante entrenador brindara un pantallazo de ese estilo para entender que el equipo transita un camino delicado. De hecho, si las cosas hubieran andado un poco mejor el Patón Bauza no se hubiera ido y Paulo Ferrari no hubiese tenido su chance. Y más, de haber mejorado en cuanto al juego y sobre todo en resultados seguramente nadie se hubiese visto en la necesidad de ponerle punto final al ciclo del Loncho para ir en busca de quien desde el martes es el nuevo entrenador canalla. Lo que hay por delante para Cocca es lograr que esas estadísticas, de las que dijo "suelen marcar una tendencia y hay que verlas", comiencen a modificarse.

   Los grandes problemas de Central comenzaron en este 2019. Previo a eso el equipo mostraba deficiencias futbolísticas, pero el tránsito por Copa Argentina blindó de tal forma una ingeniería futbolística que el título logrado en diciembre del año pasado le echó unas cuantas paladas de tierra encima a un proceso que se mantuvo en pie por esos buenos resultados que llevaron al equipo hacia la coronación.

   Con el reinicio de la competencia, cuando se pensó que con la euforia por la final ganada más la llegada de refuerzos, las expectativas estaban puestas claramente en el salto de calidad en el juego que el equipo debía dar. Ocurrió todo lo contrario. El canalla no sólo no pudo ganar en lo que va del año, sino que su imagen empeoró.

   Estas estadísticas de las que habló Cocca cuando fue presentado como DT canalla tienen un par de números incontrastables: apenas 6 goles a favor y 13 en contra en los 12 partidos (9 por Superliga, 2 por Copa Libertadores y uno por Copa Argentina) que disputó Central en 2019, seis de la mano de Bauza y los seis restantes con el Loncho Ferrari. Sólo en cinco de ellos pudo convertir.

   La frialdad de los números, despojados de cualquier análisis conceptual, no servirá de nada, pero obviar la realidad no parece ser el camino indicado, al menos para Cocca.

   Bajar la cantidad de goles en contra fue uno de los postulados esenciales de Bauza cuando hizo pie en Arroyito. El Patón entendía en ese momento que la mejora en ese aspecto debía tener una repercusión positiva en el equipo. Al principio lo logró, pero con el correr de los encuentros todo volvió a su cauce normal. Y encima en este último tiempo se le agregó la poca eficacia en el arco de enfrente.

   Lo que vivió Central en este año se puede entender en parte por los innumerables problemas con las lesiones, especialmente de los defensores, donde Caruzzo, Bettini, Cabezas, Parot atravesaron por inconvenientes de ese tipo, impidiendo que los entrenadores no pudieran formar la misma defensa en dos partidos seguidos. Ahora, creer que la endeblez defensiva pasa sólo por los futbolistas que actúan en la última línea es un error. Este equipo de Central no tiene hoy una estructura confiable por delante para, por ejemplo, cubrir mejor los espacios ni aguantar un poco más la pelota.

   Eso es lo que hace que las falencias se vean también del medio hacia adelante. Es cierto que el canalla convierte poco, pero los inconvenientes más grandes están en lo poco que genera. Debe haber habido uno o dos partidos en el año en los que Central pisó el área rival con decisión y claridad y que no haya podido convertir sólo por impericia o toma de malas decisiones. En el resto de los encuentros fue un equipo liviano en ese sentido. Ni a Zampedri, Herrera, Riaño o el jugador que sea le quedan demasiadas pelotas por partido para aprovechar. Es más lo que luchan y forcejean que otra cosa.

   El estado de ánimo en esto seguramente le debe estar jugando una mala pasada. Cuando los resultados no aparecen los males se potencian y la confianza se empequeñece. Por eso a los defensores les puede costar más imponerse en un cierre, a los volantes entregar una pelota sencilla y a los delanteros acertar en las poquitas situaciones que se le presentan.

   Un resultado positivo seguramente oxigenará, renovará la confianza y a partir de ahí Central podrá empezar a crecer. Por lo pronto, para lograr eso Cocca ya entregó señales sobre dónde debe apuntar el trabajo en un equipo que "juega mal, le convierten muchos goles y anota poco porque no genera".

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