Ovación

Los chicos primero: jugadores de Central cambiaron un autógrafo por un juguete

Un clima de colonia de vacaciones terminó copando el Gigante. Cerca de seis mil chicos de diversas generaciones hicieron el aguante durante varias horas para poder llevarse un especial recuerdo a modo de trofeo: un autógrafo.

Martes 06 de Diciembre de 2011

La espera no fue en vano. Un clima de colonia de vacaciones terminó copando el Gigante. Cerca de seis mil chicos de diversas generaciones hicieron el aguante durante varias horas para poder llevarse un especial recuerdo a modo de trofeo: un autógrafo de cada uno de los futbolistas de Central a cambio de un juguete que será entregado el Día de Reyes a distintas fundaciones de beneficencia. En fin, la jornada solidaria que organizó el departamento de Relaciones Públicas sobresalió por la convocatoria. Pero también tuvo su fisura. Es que en un determinado momento de la tarde, y cuando la fila se hacía interminable, muchos jugadores ya se habían ido y todo pareció colapsar. Pero la gestión del profe Jorge Fleitas y del ayudante de Juan Pizzi, Manuel Suárez hizo que un grupo volviera al recinto para satisfacer una necesidad muy básica, pero muy importante para ese gran puñado de simpatizantes, que esperaban ansiosos tener un breve contacto con los profesionales que los representan dentro de un rectángulo de juego.

"Esto es especial porque la gente nos demuestra con este gesto lo que representa un jugador para ellos", aseveró Matías Lequi, mientras hacía malabares para estampar su firma en la pila de casacas que tenía sobre su mesa. "Es un orgullo estar acá. Sobre todo cuando se trata de ayudar. Porque ver a los pibes contentos nos brinda a nosotros una gran satisfacción también", destacó Germán Rivarola, quien fue uno de los más solicitados por el piberío.

La cita estaba pactada para las 17. La idea inicial era que cada hincha posara para la foto con Papá Noel, quien terminó siendo un espectador más dentro de la improvisada sala de firmas que se armó en el bufet del estadio. Luego, la gente pasó en fila india a buscar su autógrafo.

Pero la gente clamó por los jugadores. "Mirá, aquel es Mozzo. El otro es Valentini, allá está el Oveja (Talamonti) y detrás el Loncho (Ferrari)", le decía un padre con emoción a su pequeña hijita que no tenía más de tres años y estaba enfundada con la camiseta canalla, pese a que también estaba algo confundida porque no comprendía de qué se trataba semejante puesta en escena.

"Es lindo poder ayudar. Los chicos están muy contentos y eso es lo que cuenta", desprendió en su momento Julio Mozzo, quien también estuvo bastante solicitado. "Firmé varios autógrafos, pero como hoy (ayer) jamás", esgrimió el uruguayo antes de ofrendar su sonrisa para la foto junto a un pequeño bebé.

"Lo de la gente es impresionante. Siempre están. Cómo no quedarse y firmarle la camiseta o bandera si están esperando desde hace varias horas y entran con una onda bárbara", afirmó Nahuel Valentini, quien en determinado momento quedó solito porque sus compañeros habían levantado campamento.

Pero como aún había cerca de mil personas aguardando a pura adrenalina, el profe Fleitas activó el retorno de un pelotón integrado por Mozzo, Lequi, Talamonti, Carrizo, Medina, Ferrari, Lombardi y García, quienes se bajaron de sus autos cuando tomaron nota de que aún había mucha gente esperando.

"Nadie nos indicó que nos teníamos que quedar hasta el final. Aunque no hay drama, todo sea por los chicos", graficó Ferrari a modo de representación del plantel. En definitiva, lo más importante es que la jornada solidaria fue un éxito y se recaudaron un centenear de juguetes que serán entregados en la víspera de las fiestas navideñas. Poco importó el momento de desorganización ni que los jugadores debieron volver para cumplir con todos.

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