Ovación

Los campeones piden cambios en la Fórmula Uno

A 40 años de aquel inolvidable duelo Villeneuve-Arnoux, Hamilton y Vettel expresaron la necesidad de que la F-1 recobre espectacularidad y apuntaron contra la tecnología

Sábado 13 de Julio de 2019

El 1º de julio se cumplieron 40 años de cuatro hitos en la Fórmula 1, en la misma carrera por supuesto: el Gran Premio de Francia en Dijon Prenois. Ese día de 1979 por primera vez vencía un auto con motor turbo. Ese día Renault, la marca francesa por excelencia, también lo hacía por primera vez después de tres años de desarrollo de la planta impulsora con la que debutó en 1977. También obtuvo su primera victoria el piloto que llevaría a cabo el proyecto, el galo Jean Pierre Jabouille. Y no fue una fiesta completa porque el segundo lugar, que parecía destinado a otro francés, el campeón de la F-2 René Arnoux, fue arrebatado por el canadiense Gilles Villeneuve en una lucha que quedó para siempre inmortalizada luego de tres últimos giros infernales de sobrepasos continúos. El acontecimiento cobra más relevancia porque nunca más se volvió a ver algo así y porque la F-1 está en una crisis deportiva en cuanto al espectáculo desde hace mucho tiempo, producto del avance tecnológico y de la preeminencia que se le dio en los reglamentos de toda esta etapa. Y aunque muchos traten de ocultarlo, hasta con mecanismos de sobrepaso como el DRS para que al fin alguien pueda pasar a alguien, apareció como un mojón esperanzador de cambio las recientes declaraciones del quíntuple campeón Lewis Hamilton y del cuádruple Sebastian Vettel. En la previa del Gran Premio de Inglaterra, en el mítico Silverstone ¿guiarán al fin un sacudón? Se verá.

Hamilton fue crítico allá por mayo en una entrevista con SportBild. "Esta nueva generación no conoce los olores del pasado o el sonido loco de los motores de 10 cilindros”, dijo el inglés que está en la cresta de la ola pero no deja de ser punzante. "Los coches son más fríos cada año. La gente siempre necesita esas emociones, toques, olores, sonidos, que por supuesto ya no son lo mismo”, dijo. Y se reconoció como "un niño de los años ochenta. Estuve en Spa en 1996, y recuerdo haber escuchado el monoplaza de Michael Schumacher, y fue genial. Es por eso que me convertí en un piloto de Fórmula 1”.

La falta de emociones como aquella del inolvidable Gilles fue graficada sin doble lectura en las interpretaciones. Así, el actual campeón sostuvo que "de no haber emociones en el futuro, el público no tendrá el interés. Estoy seguro de que, si vamos en esta dirección, la esencia básica del automovilismo se pierde”.

Duro. Concreto. Las palabras retumban todavía. Y más porque fue Vettel, otro que sabe de qué habla, el que se sumó: "¿Deseas preservar la complejidad centrándose en la tecnología o deseas que siga siendo un deporte divertido?”, fueron las palabras del campeón alemán. Es más, se situó en el extremo: "el piloto será reemplazado en algún momento. La versión futura de la Fórmula 1, por lo tanto, no tendría pilotos, y no creo que sea muy buena”. Vettel fue preciso en sus apreciaciones. "Las carreras deberían tener un valor más alto, al igual que deberíamos hacer que los sobrepasos sean más fáciles. Tenemos que comenzar con nuevas reglas, quemando las reglas actuales que algunos quieren mantener”, criticó.

El escocés Romain Grosjean, de Haas, dijo también lo suyo: "Me canso más manejando un karting que un Fórmula 1”. Y hasta Toto Wolff, el director del equipo multiganador Mercedes, no eludió la cuestión y sugirió que los autos dejen de lado la dirección asistida para que los pilotos tengan mayor incidencia en el manejo.

Ahora llega Silverstone, una pista de las de antes, hecho para la velocidad y donde el DRS puede servir mucho en serio. Se vieron buenas carreras últimamente en el mítico trazado inglés y anteriormente, en el GP de Austria, al fin hubo pelea en serio con el triunfo de Max Verstappen. Pero son las excepciones. Está claro que la Fórmula Uno precisa reinventarse y los mejores lo hicieron saber.

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