Ovación

Los de afuera son de palo

Ariel Holan no sólo recuperó futbolísticamente a Independiente, sino que reconstruyó la mística del Rey de Copas. Santoro, el Chivo Pavoni y Bertoni estuvieron en el Maracaná. Bochini no viajó por cábala

Viernes 15 de Diciembre de 2017

Cuando Independiente ganó su primera Copa Libertadores de América, tiene 7 en total, Ariel Holan no había cumplido 4 años. Frente a Nacional de Montevideo, el 12 de agosto de 1964, el Rojo se impuso 1 a 0 en la mítica Doble Visera, un templo que fue la primera cancha de cemento de Argentina y Sudamérica, con gol de Mario Rodríguez. Al año siguiente Independiente repitió pero frente a Peñarol. Fue en un partido desempate en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. En los 5 partidos de ambas finales, el arquero del equipo de Avellaneda fue Miguel Angel Pepé Santoro. El mismo que el miércoles a la noche caminaba por el Maracaná con los ojos vidriosos y abrazado con el arquero suplente Damián Albil, que con 38 años volvió al club para retirarse.
   Independiente se enamoró definitivamente de la Libertadores en la primera mitad de los 70, cuando dio la vuelta olímpica en 1972, 73, 74 y 75. Impresionante. No debe haber mucho argentino futbolero que ande alrededor de los 50 y que no sea de Racing que en esos tiempos no haya sido hincha de Independiente al menos por un ratito. Envidiosos, seguro, un montón. Si hasta hoy mismo sucede que verlo jugar competencias internacionales es especial. Hay pocos equipos en el mundo que pueden ufanarse de ello.
   En las copas del 72 y del 73 el arquero fue Pepé. En las cuatro de los 70 el lateral zurdo fue el Chivo Pavoni, el uruguayo, Ricardo Elbio. A partir del 73 aparecieron Bochini y Bertoni, protagonistas estelares de la Intercontinental de ese año en el estadio Olímpico de Roma frente a Juventus. Todavía resuenan los alaridos de José María Muñoz por Radio Rivadavia tras la monumental doble pared entre Bochini y Bertoni que terminó con el gol del Bocha por encima de Dino Zoff, picándola.
   "Armamos una pared con el Bocha que es imposible de olvidar. Llegamos al área tocando y tocando y Bochini quedó adelante de Zoff y definió con un toque por arriba del arquero. Un verdadero golazo. El campeón de Europa era el Ajax (Holanda), pero como se negó a jugar, lo reemplazó la Juventus, que había salido subcampeón. Pero tenía un equipazo: estaban Zoff, Altafini, Bettega, Morini, todos jugadores de la selección italiana. Encima, fue un solo partido y en Roma. Las teníamos todas en contra. Y ganar la Copa fue una consagración porque Independiente ya había tenido tres chances para conseguirla y no había podido. Era lo único que le faltaba al club y ese equipo se lo dio. Con Bochini todavía éramos pibes y haber armado esa jugada en el gol nos dio un respaldo importante. Porque recién estábamos empezando. Pipo Ferreiro (el DT) confiaba mucho en nosotros y él fue quien nos dio continuidad. Porque en la Libertadores de ese año, apenas habíamos jugado algunos partidos. Pero en la final Intercontinental fuimos titulares. Y ahí, en Italia, es como que nos consagramos. Todo el mundo había visto el partido y se había enterado quiénes éramos", recuerda Bertoni, que 5 años después convertiría el tercer gol de Argentina frente a Holanda en la final del Mundial.
   Santoro, el Chivo y Bertoni acompañaron al plantel de Independiente que disputó la final de la Copa Sudamericana frente a Flamengo en el Maracaná a pedido de Holan, que nació hincha de Independiente por la transmisión genética de su abuelo y su papá. Y quiso que los jugadores de este equipo, que representa y mucho a la genética de Independiente, recibieran la bendición y el apoyo de los consagrados. El Bocha no quiso ir por cábala, pero uno de sus hijos ocupó un asiento al costado de Bertoni en Río de Janeiro.
   Antes del partido, que los hinchas de Flamengo plantearon casi en términos bélicos, Ariel Holan utilizó una frase que está en la historia del fútbol mundial desde 1950.
   "Los de afuera son de palo", dijo el DT copiando a Obdulio Varela, el capitán de Uruguay en la final del 50 cuando la Celeste enmudeció a casi 200.000 brasileños imponiéndose 2 a 1 sobre el Scratch en ese mismo escenario.
   "Ahora vamos a jugar como hombres. Nunca miren a la tribuna. El partido se juega abajo. Ellos son once y nosotros también. Los de afuera son de palo. Este partido se gana con los huevos en la punta de los botines", dijo el Negro Jefe hace casi 70 años.
   "Yo había jugado un millón de partidos en todas partes, en canchas sin tejidos, sin alambradas, a merced del público, y siempre había salido sanito. ¡Cómo me iba a achicar ese día en el Maracaná, que tenía todas las seguridades!", reconocería después.
   Aquella vez se habían vendido 198.000 entradas. Hoy el Maracaná tiene capacidad para 78.838 personas sentadas.
   Es el mismo escenario donde Argentina perdió la final de 2014 frente a Alemania... Y sí, es la sensación que le quedó a todo el mundo: esa final, ese partido, ese rival, ese escenario necesitaban de algo más que fútbol. Allí no se gana así como así. Así lo interpretó el entrenador de Independiente.
   Lloró Holan, lloró mucho. Lloró Pepé, lloró el duro Chivo, lloró Bertoni que intentó disimular sus lágrimas con una sonrisa de oreja a oreja, pero no lo consiguió. "Independiente volvió a su mística, a lo que es, a lo que era, y va a seguir", se ilusionó Ricardo sobre el césped del Maracaná
   El técnico recordó a su papá entre sollozos y también a su abuelo. Fue por ellos que invitó a los próceres. No debe haber nada como ser hincha y salir campeón.
   ¿Se acuerdan del audio de Holan que atrapó a los dirigentes y volvió locos a muchos históricos tras la salida de Gaby Milito del banco del Rojo?
   "Yo fui por primera vez a la cancha de Independiente a los 4 años, soy socio del club y conozco su historia de porqué fue lo que fue y porqué es lo que es en este momento. Del 60 al 70 fue un equipo de mucho corazón y un par de jugadores de talento, del 70 al 84 tuvimos la época más brillante, primero por Bochini y Bertoni y después por Burruchaga, Marangoni y Giusti y después en el 94 tuvimos un gran equipo, que ganó la Supercopa. A partir de ahí Independiente entró en una confusión de identidad, sin idea de juego. Desde lo emocional tengo un compromiso intachable con el club. Pero con espalda no se resuelve esto, porque yo lo vi a Burruchaga irse en nueve meses y ahora a Milito en seis. Se resuelve con capacidad y con gestión, y eso es lo que yo le puedo ofrecer. Un modelo futbolístico que sea un mix entre esa historia aguerrida de los años 60 y mucha dinámica e intensidad para suplir la falta de talento por la ausencia de un Bochini o un Burruchaga que hoy no lo tenés ni lo vamos a tener. No se puede querer jugar como el Barcelona porque no tenés los jugadores pero tampoco al pelotazo y a la segunda jugada porque no es la esencia del club. Entonces tenés que hacer un fútbol práctico y dinámico. Y esas dos cuestiones, tanto en ataque como en defensa, te la dan futbolistas dinámicos. Hay que hacer un esfuerzo económico para tener al menos un tipo de categoría".
   Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar. Hizo, realizó y reconstruyó la mística. Ahora deben sostenerla.

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