Ovación

Lo que dejó el clásico, el pasado reciente y los desafíos actuales de Newell's

La derrota del domingo generó un cimbronazo en el Parque Independencia. Desde 2009 a los rojinegros sólo les dieron rédito los proyectos a largo plazo. Ahora se viene Olimpo en Bahía Blanca.

Jueves 30 de Julio de 2015

La derrota en el clásico sigue generando un dolor lógico en el mundo Newell’s. Dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchas atraviesan una semana muy compleja tras lo que fue la cuarta caída en serie ante el eterno rival. Y está bien que haya una especie de luto futbolístico por el traspié del domingo, pero a la vez lo peor que le puede pasar al club del Parque es quedarse inmóvil ante lo ocurrido. Era previsible y aceptable el malestar de los hinchas dolidos que hicieron oír su voz (siempre repudiando la actitud del grupúsculo reducido que desató la furia en el domicilio de los dirigentes). También fue positivo que haya dado la cara el presidente en ejercicio Jorge Riccobelli, quien junto con sus pares, más allá de las palabras, deberán sostener el rumbo deportivo que eligieron porque si ellos dudan harán dudar al resto. Por otro lado será decisivo que el entrenador Lucas Bernardi encuentre cuanto antes respuestas anímicas y futbolísticas para capear el temporal y focalizarse en lo que viene con optimismo, entereza y esperanza.

Desde el domingo, a las 17, pareció que Newell’s se sumergió en una crisis irreparable. La sensación generalizada era que ya no servía ningún jugador del plantel, que varios de los futbolistas que no hace mucho dieron la vuelta olímpica ya no estaban a la altura de las circunstancias, que hasta se olvidaron de jugar al fútbol y que además los dirigentes erraron en todos los refuerzos que trajeron. Y si bien eso de alguna manera hasta podía ser entendible el mismo domingo en caliente por el golpe real que significó el clásico, ahora lo más conveniente es analizar con criterio la situación y que cada una de las partes, en especial los que tienen poder de decisión adentro del club, paren la pelota, señalen el rumbo, corrijan los defectos que evidentemente hay y se encolumnen detrás de una idea compartida hasta las últimas consecuencias.

Bien vale repasar lo que fueron las campañas de esta gestión (ver infografía) que arrancó en 2009 con Guillermo Lorente como presidente, ahora de licencia por motivos de salud, pero que tiene continuidad en Jorge Riccobelli y varios integrantes de primera línea de la comisión directiva. La realidad y los números indican que cuando en Newell’s se sostuvieron los proyectos futbolísticos a largo plazo se consiguieron resultados óptimos. De más está decir que los resultados son los que apuntalan los proyectos y que las urgencias están a la orden del día, pero está en los que tienen las riendas del club la responsabilidad de bancar las ideas, convencerse a sí mismos, para luego convencer al resto.

Esta comisión directiva tuvo experiencias en ambos sentidos. De las buenas y de las otras. Está claro que cuando Roberto Sensini dirigió al primer equipo entre 2009 y 2011 el ciclo fue muy bueno, con un subcampeonato local y la clasificación a copas internacionales. Ahí el equipo tenía un perfil clásico, en el que muchas veces se utilizaba el 4-4-2 y en algunas ocasiones hasta se plantaba una línea de tres defensores. Era una idea futbolística que no brillaba, pero que lograba resultados desde el orden táctico y la disciplina colectiva.

Luego de Boquita hubo procesos truncos, pésimas campañas y ni Javier Torrente ni Diego Cagna, más allá de los errores que evidentemente cometieron, pudieron darles viabilidad a sus proyectos.

A continuación, en 2012, Gerardo Martino, que llegó con la urgencia de mantener la categoría, armó un equipo con alto vuelo futbolístico, a partir de una idea ofensiva. Logró un título y llegó a la semifinal de la Libertadores. Ese equipo que se sostuvo en el tiempo deleitó a los amantes del juego vistoso, no sólo de Newell’s, sino del país todo. Martino cumplió con creces, con una táctica diferente a Sensini.

Luego el ciclo de Alfredo Berti empezó muy bien y terminó muy mal. Lo que siguió fue una sucesión de entrenadores que tuvieron un recorrido corto. Lo más llamativo fue lo que sucedió con Américo Rubén Gallego, que también quedó preso de las urgencias, no pudo plasmar su idea de juego y a pesar de no haber hecho una campaña desastrosa aceptó dar un paso al costado. El Tolo fue contratado por su espalda para soportar presiones, pero las cosas no le salieron del todo bien y debió irse.

Recién comienza la era de Lucas Bernardi, que llegó junto al director general de fútbol Roberto Sensini. El domingo, en la derrota en el clásico, hubo un nuevo cimbronazo que pareció sacudir otra vez la estantería. Pero fue el propio Riccobelli el que aclaró que el proyecto futbolístico está completamente vigente y que se harán las correcciones que se crean oportunas.

La cuestión pasa por sostener los proyectos y las ideas. Las dudas son el peor aliado en la vida y en el fútbol. Por supuesto que siempre debe haber margen para corregir, redireccionar, recalcular y progresar, porque lo contrario es poco inteligente. En el fútbol para llegar a algún sitio deben sostenerse los proyectos, sea este de Bernardi o el que se elija. Y son los dirigentes, los máximos responsables del club, los que deben garantizarlo.

Seguramente que las derrotas en los clásicos son la gran pata flaca de esta gestión dirigencial, pero para revertir esta situación deberán mantener la calma, las convicciones y redoblar los esfuerzos en todo sentido. La idea en el Parque es bancar este nuevo proyecto hasta las últimas consecuencias. Lo contrario sería volver a poner el carro delante del caballo y se presume no sería la mejor receta.

De parte del cuerpo técnico también deberá estar la inteligencia para revisar aciertos y errores en el incipiente inicio de gestión. La idea futbolística de Bernardi es clara y no debe renunciar a ella, pero si considera necesario realizar algún retoque en el formato y adaptarse a los jugadores que tiene no es un pecado tener alternativas estratégicas para lograr el equipo más competitivo posible. Sensini tuvo éxito con su manera, Martino con la suya y Bernardi deberá encontrar, a medida que pasen los partidos, su propio perfil de DT.

Ahora el domingo se viene Olimpo en Bahía Blanca. Y es un buen punto de partida para iniciar la recuperación anímica y futbolística. El pasado debe servir, en todos los estamentos, para tomar como referencia los aciertos y alejarse de los errores. Esta crisis posclásico, a pesar de que no hay riesgos de descenso ni nada que se le parezca, tiene que servirles para crecer. Es fácil decirlo, difícil hacerlo, pero siempre válido intentarlo.

 

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