Ovación

Lo primero es lo primero

Central volvió al triunfo en la Superliga y nada fue más importante, más allá de la angustia del final ante un rival de los más pobres que pisó el Gigante. Un espaldarazo en un momento clave

Sábado 24 de Noviembre de 2018

Central volvió al triunfo en la Superliga y nada fue más importante, más allá de la angustia del final ante un rival de los más pobres que pisó el Gigante. Un espaldarazo en un momento clave

La tentación luego de repasar mentalmente el final del 2 a 1 de Central sobre Estudiantes fue titular: "Primero hay que saber sufrir". Pero no sería justo. Porque no había nada más importante para el equipo de Bauza que despertar al fin en la Superliga y, en ese sentido, cuadró mejor: "Lo primero es lo primero". Pero además porque mereció la victoria. Porque peleó por ella, tanto cuando fue a buscarla como cuando necesitó defenderla. Y porque no hubiera sido admisible no sumar los tres puntos, menos ante un rival que no fue ni la sombra de lo duro que se intuía en la previa. Por todo eso, cualquier análisis no deberá partir desde los últimos minutos, porque en definitiva, y aunque tanto le costó, elaboró este desahogo convencido, desde sus virtudes pero acaso también de sus limitaciones.

Ganó bien Central. De eso no hay dudas. Y con dos guiños. Uno, que lo hizo con los goles de Fernando Zampedri y Washington Camacho, los mismos que gritaron en la anterior victoria, por 2 a 0 ante San Martín de Tucumán y también en Arroyito, de hace casi 3 meses. Y otro, que fue en una fecha emblemática para el pueblo canalla, la de aquel 4-0 en el clásico del 97. Pareció que no había forma de embarrarla ni siquiera en ese final donde inexplicablemente terminó atrincherado contra Ledesma y hasta el propio uruguayo con un cabezazo hacia atrás casi opaca todo lo bueno que el equipo había edificado en el primer tiempo.

   Pero vale además no sólo porque dejó atrás los 8 partidos sin celebrar (con 5 derrotas) en una Superliga que amenazaba ponerle castigo además en el promedio de la próxima temporada, sino porque en verdad Central buscó ganarlo mejorando en el juego, aún con la baja importante de Néstor Ortigoza y con retornos que no se sabía bien queé resultado tendrían, como los de Marco Ruben y Emmanuel Ojeda.

   A esas incógnitas además había que sumarle la de Oscar Cabezas, que también volvió de una lesión muscular demasiado larga en su recuperación. Y extenderlas a Alfonso Parot y Fernando Zampedri, que llegaron con lo justo y así y todo cumplieron, fueron protagonistas en los goles, aguantaron todo el partido y también fueron el símbolo de la decisión que tomó Edgardo Bauza apenas días después de saber que lo más importante que tiene el club será la final del 6 de diciembre.

   Es que con semejantes interrogantes, la tentación de cualquier técnico sería preservarlos. Es más, el mismo Zampedri luego de la clasificación ante Temperley había manifestado que creía que era la hora de parar por los problemas de tobillo que arrastra desde el partido de 16avos ante Talleres. Pero no sólo jugó los 90, sino que abrió la cuenta. Mientras que el chileno, que finalizó en una pierna en Córdoba, fue clave con sus proyecciones y le dio el segundo a Camacho con un preciso centro a la cabeza.

   El Patón no guardó nada. Al contrario, arriesgó, como en la propuesta que fue superadora por el protagonismo que tuvo su equipo en ese primer tiempo, cuando la mínima ventaja y la expulsión fueron por su exclusivo mérito. Pero claro, esos mismos condicionantes físicos previos y la realidad de un funcionamiento que no está consolidado ni mucho menos podían augurar que un tibio e irreconocible Estudiantes lo complicaría. Y así fue. Una sucesión de errores lo empujó contra su arco en una imagen que no condijo con los merecimientos de una victoria justa, al cabo.

   Lo primero era ganar. Mucho más valioso con buenas armas y eso hizo Central anoche, amén del sufrimiento final. Un buen envión para arrancar de una vez en la Superliga, alejar preocupaciones tempranas y, sobre todo, creer que en la mesa servida a la que se sentará en menos de dos semanas estará preparado como el mejor comensal.

El festejo se hizo esperar

Y una noche Central volvió a sonreír en la Superliga. El equipo del Patón Bauza logró levantarse tras el porrazo que se había pegado en Avellaneda aquella mañana del domingo 2 de septiembre ante Racing fruto del 2 a 0 sufrido, por la 4ª fecha. El canalla luego cedió en la posterior presentación contra Defensa y Justicia en el Gigante (0-1). A la jornada siguiente empardó en La Plata con Gimnasia 1 a 1. Por la 8ª fecha sufrió un mazazo en Arroyito. Unión lo goleó 4 a 0. Al siguiente fin de semana se plantó en la Bombonera y rescató un respetable 0 a 0. En la 10ª cayó en Paraná frente Patronato 2 a 1. Con Colón fue 1 a 1 en el Gigante, mientras que en Tucumán (12ª) perdió 2 a 1. Pero anoche se sacó la mufa enfrentando la pincha y todo fue carnaval.

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