Ovación

Lo mejor será tomar una sola copa

Central fue humillado en Paraná ante Patronato. Sumó imponderables, quedó expuesto que así será muy difícil clasificar a la Sudamericana 2019 y que lo mejor de acá al fin del semestre será poner toda la atención en la edición a punto de comenzar ante San Pablo

Lunes 02 de Abril de 2018

Central fue humillado en Paraná ante Patronato. Sumó imponderables, quedó expuesto que así será muy difícil clasificar a la Sudamericana 2019 y que lo mejor de acá al fin del semestre será poner toda la atención en la edición a punto de comenzar ante San Pablo

Ahora sí, toda la expectativa de Central está puesta en la Copa Sudamericana. En la que está por iniciarse en 10 días. De la de 2019 hay datos objetivos para pensar que ayer en Paraná empezó a despedirse. Por la pésima actuación, por la goleada sufrida ante un equipo de nivel B, por los tremendos imponderables (¿imponderables?) que soporta este plantel. Al que se le agregaron nuevas bajas y al que le emergieron otras certezas que hablan de una suma de limitaciones que no se pueden pasar por alto. Todo eso dejó la peor presentación del ciclo Leo Fernández ante un Patronato que lo terminó humillando. Y la sensación de que sólo queda (o tanto como eso) la copa 2018 para renovar las expectativas que claramente se devaluaron con un 3 a 0 lacerante.

Sin juego ni rebeldía. Sin que lo salven esta vez los pibes. Tampoco los grandes. Sin argumentos para creer que otra sería la suerte después de que a los 6 minutos ya sufriera en el arco del pobre de Di Fulvio, Central se chocó de frente contra su propia realidad. La de los tantísimos lesionados. La de los juveniles que no pueden hacerlo todo y menos si dejan de ser acompañados en el proceso. La de que al final hay ausencias que temprano o tarde (como en este caso) empiezan a notarse.

A poco de abrir entonces la puerta internacional, queda claro que ahora Central debe elegirla definitivamente. Y con aquellos que pueda volver a contar después de un tiempo importante, aún sin el ritmo suficiente, como Marco Ruben y Mauricio Martínez (aún sin Néstor Ortigoza) y otros que deberán readecuarse rápidamente si se pretende ser lo competitivo que fue hasta no hace tanto. Como Washington Camacho, que tuvo una chance impensada y dio tan poco que debió ser reemplazado en el entretiempo. Como Federico Carrizo, que no debe caerse tanto de un partido a otro, menos cuando pasa de suplente a titular.

O como Fernando Zampedri, al que se extraña terriblemente en la red y ahora hasta comete torpezas que derivan en goles rivales, como en el tercero. Como Fernando Tobio, que no termina de volver a ser. O de ser. Como Paulo Ferrari, que regaló el primero.

Si todos ellos, que son los de experiencia, fallaron, ayer al menos qué se les podía pedir a los juveniles Joel López Pissano o Agustín Maziero, tan ausentes en el juego como ellos. Menos al arquero Emlio Di Fulvio, sometido a todos esos errores.

La lesión de Gil (una más y van...), la de Cabezas por el golpe, las de Herrera y Ledesma, la suspensión que deberá cumplir Maxi González ante Belgrano, la ausencia en consecuencia también de un 5 (ni qué decir de dos) hablan de que, más allá de las chances matemáticas que quedan, a 6 fechas del final de la Superliga, de entrar a la nueva Sudamericana, hoy lo aconsejable es centrarse en San Pablo y nada más. Nunca es triste la verdad.

Este ciclo bajó ayer a un piso preocupante, insinuado en la derrota ante Godoy Cruz y más en los muchos minutos en que fue dominado por Vélez y hasta en la victoria ante Chacarita. Y los condicionantes son muchos. Pasar a San Pablo sería un buen moño para el semestre, ahora que claramente se ciñeron nubarrones sobre un ciclo que, hoy al menos, no merecería quedarse en mayo cuando todo acabe antes del Mundial sin un cierre digno y con mejores expectativas.

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