Domingo 20 de Febrero de 2022
Si el partido durara 45 minutos todos los elogios serían para Central por la buena puesta en escena del equipo del Kily. Allí maniató a Boca y lo sometió tácticamente al punto de merecer estar arriba en el resultado. Es cierto que sin generar tantas situaciones, pero siempre insinuando que la apertura canalla estaba cerca. Es más, Emiliano Vecchio tuvo el gol merecido en sus pies, pero el capitán falló la ejecución del penal y Rossi le atragantó el grito a los auriazules. Ese tal vez fue el principio del fin para las aspiraciones de un Central que luego en el complemento lució atado, sin la dinámica de la primera parte y muy lejos de arco local. Y el castigo fue la derrota 2 a 1 en Liniers.
Central había mostrado dos caras disímiles en este torneo, pero en partidos diferentes. Primero había tenido una floja actuación frente a Arsenal en el 1 a 1 del debut, donde al equipo del Kily le faltó juego y a los ponchazos rescató un punto de Sarandí, a pesar de los groseros errores arbitrales del juez Darío Herrera.
Después, en la fecha pasada, el canalla le ganó con justicia y autoridad a Vélez en el Gigante, con el buen gol de Báez de volea y un funcionamiento aceitado para mover la pelota y comerle los talones a un rival calificado. Por eso Boca era un buen termómetro para evaluar cuál es el verdadero Central.
Y el equipo del Kily volvió a mostrar las dos aristas, pero en una misma presentación. Fue compacto, serio y atrevido en la etapa inicial ante Boca, pero en el complemento se llenó de dudas, lució atado, se apagó definitivamente su conductor Vecchio y pisando apenas el acelerador el xeneize le torció la muñeca.
De acá en más hay un gran desafío para el entrenador. Encontrar la regularidad y no pasar de un momento para el otro de ser un equipo que promete e ilusiona a otro que decepciona y está lleno de interrogantes.
Este es el gran dilema que el Kily debe resolver para que ese sueño compartido de los canallas de pelear arriba en la Copa de la Liga no se esfume demasiado pronto. Hay tiempo y material para lograrlo. Pero con dos caras no se puede progresar.