Ovación

Llop pensó en la contención y no tuvo fútbol

La aparición de Bernardello y Sills para reforzar la mitad de cancha fue improductiva porque no contribuyó para que el equipo tuviera claridad en la salida y la generación de juego

Sábado 10 de Febrero de 2018

La preocupación que expuso Juan Manuel Llop fue constituir una mitad de cancha que sea sólida y no cometa las fisuras que tanto sufrió contra Estudiantes, y en anteriores oportunidades, es justo decirlo. Desarmó el doble cinco habitual y ubicó a Hernán Bernardello para moverse junto a Juan Ignacio Sills, desplazando a Braian Rivero sobre la derecha. La nueva pareja quedó en pocas ocasiones expuesta debido a la tibieza de los mediocampistas sabaleros, por lo que no pudo comprobarse en qué medida funcionaron juntos, aunque las señales que dieron es que no se complementaron bien.

   Lo que se puso en evidencia en forma manifiesta es que la Lepra no encontró en ninguno que sea el encargado del pase de salida, ni de aportar claridad en el medio, ni inmiscuirse en un circuito generador de fútbol, que en definitiva la Lepra nunca tuvo.

   Sills y Bernardello entraron de manera alternada en contacto con la pelota en su propio campo, con Newell's progresando en el terreno de juego. Pero no influyeron. No hubo toques para habilitar a los volantes mejor ubicados, ni un pase entre líneas que desestabilizara a la visita.

   Rivero es un volante con mejor pie, capacitado para cumplir la función de hilvanar fútbol en el medio. Si bien bajó su rendimiento en los últimos partidos, por cualidades, continúa siendo el más apto para tal función. Llop optó por los otros dos, pensando en la contención. Y así Newell's profundizó el problema del traslado.

   El mediocampo sabalero no fue la mayor resistencia para comprobar hasta qué punto la pareja de volantes centrales leprosos podía convertir el medio en un dique de contención. Por momentos, Sills fue el responsable de salir a presionar bien arriba cuando salía Colón. La impresión es que tampoco fue un movimiento que dio sus frutos.

   Pese a que no tenía juego, Llop optó por mantener a Bernardello y Sills cuando dispuso el ingreso de Torres en el segundo tiempo. Apostó por su gambeta, aunque sin mover a los del medio, cuando estaba el problema de la falta de claridad.

   La aparición de Torres la pagó Rivero. Fue el reemplazado después de jugar un primer tiempo con escasa participación. Rivero no se sintió cómodo sobre la derecha. Le faltó el panorama que tiene por el medio para tenerla, llevarla, hacerla circular y hasta meter algún pase de gol, aunque algunas de esas virtudes que supo exponer alguna vez aparecieron en cuenta gotas en los últimos partidos. Ayer entró poco en contacto con la pelota, justo lo que el juvenil tanto necesita.

   La disposición de retocar la pareja de los mediocampistas centrales no tuvo el efecto esperado. No hubo una dupla que se hiciera tan fuerte que lograra borrar por completo a los irregulares volantes sabaleros. Y, lo que es peor, no contribuyó para que la Lepra creciera en el terreno con pelota al pie. Ubicarlos juntos, por características y presentes de cada uno, no resultó apropiado.

Pocrnjic no pudo con todas

El regreso de Luciano Pocrnjic es lo poco para resaltar de Newell's. Fue su primer partido oficial del año. El desgarro en el recto anterior del muslo derecho durante la pretemporada lo marginó de los compromisos contra Arsenal (2-1) y Estudiantes (2-4). Nelson Ibáñez lo suplantó en forma correcta. Pero Lucho se recuperó y tapó en forma fantástica dos de tres. La última no pudo, aunque no opacó su regreso.

   Siempre se dice que lo peor para un arquero es que lo hagan intervenir poco. A Pocrnjic le tocó. Colón no se acercó casi nunca en todo el partido. No es casual que en los últimos cuatro partidos no hubiese convertido. Recién en el segundo tiempo, y con las libertades que le dio la defensa, se acercó con cabezazos.

   El golpe de cabeza de Guanca fue impecable junto al palo derecho, pero Pocrnjic se estiró y la alcanzó a tocar para desviarla con lo justo. No tuvo ni un respiro que debió entrar de inmediato en acción. Córner y Conti que se elevó para ponerla junto al caño izquierdo. El arquero se arrojó y la sacó. A esa altura era la figura leprosa. Y lo continuó siendo, pese a que Guillermo Ortiz ganó de arriba en un nuevo córner y quedó inmóvil mirando como entraba.

   Las atajadas de Lucho varias veces sirvieron para sostener un resultado o el arco en cero. Ayer estuvo cerca. Cumplió. Pero no alcanzó.

Algo mejor, con Torres en cancha

Hace dos partidos que Joaquín Torres ocupa el banco de suplentes. Su juego era intermitente y el entrenador prefirió dejarlo de poner de titular para que ingrese Enzo Cabrera frente a Estudiantes y ayer Hernán Bernardello. Cuando Torres entró en el segundo tiempo expuso que a un conjunto al que tanto le cuesta en ofensiva, su desparpajo y desequilibrio no pueden faltar.

   Lo mejor de Newell's, aunque el calificativo suene desmedido ante tal producción, sucedió con el ingreso de Torres y sus desbordes por derecha, sumado a lo que hacía Fértoli por el otro lado.

   Torres amagó una y otra vez frente al marcador Escobar y sólo le faltó tirar mejor los centros para que las jugadas tuvieran un buen final. Es algo en lo que incurre habitualmente. Pero no hay dudas de que con el delantero, la Lepra modificó un poco lo que venía haciendo.

   Es cierto que entró en juego de a ratos y después se fue apagando, a medida que todo Newell's entraba en una confusión.

   El juvenil es desequilibrante como pocos en el plantel y la Lepra lo necesita más tiempo en la cancha, considerando la anemia futbolística.

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