Leo fue titular y anotó en el que pudo haber sido su último partido en el país con la camiseta de la selección. Triunfo 5-0 frente a Zambia
Martes 31 de Marzo de 2026
El partido era lo de menos, una simple excusa. Quienes dieron el presente en La Bombonera lo hicieron básicamente con una única misión: ver en la cancha a Lionel Messi en el que pudo haber sido su último partido oficial con la camiseta de la selección en el país, que goleó 5 a 0. ¿Lo habrá sido? Nadie lo sabe. Pero en realidad lo importante no es si tendrá algunos minutos más para una despedida a la altura de lo que merece, sino que lo haga en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, donde se supone que jugará.
Nicolás Otamendi dijo anoche después del partido que Messi todavía no le dijo a sus compañeros si irá al Mundial. Sin embargo, a esta altura ya debe tenerlo súper decidido y la defensa del título es el desafío que lo tienta.
Si ya jugó en Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, ¿por qué no lo haría en el norte del continente? Su físico que sin dudas ya no es el mismo, pero su cabeza corre a la velocidad de siempre. Sólo con eso podría alcanzarle para sentar una base importante en la defensa del título.
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Messi y la preservación del físico
Esa preservación del físico es algo que tiene claro no sólo él, sino el propio Lionel Scaloni. La ida al banco contra Mauritania seguramente fue consensuada, sabiendo que este partido contra Zambia tenía otro sabor. Desde lo futbolístico, otra selección que no pareció estar a la altura de la Argentina campeona del mundo. Desde lo emocional, en cambio, había mucho más en juego.
Independientemente de lo que ocurra en el Mundial, este amistoso pudo haber sido el último partido de Leo con la camiseta de la selección en suelo argentino. Seguro lo sintió de esa manera. Por eso la sonrisa en su rostro mientras subía la escalera hacia el campo de juego, por eso el guiño hacia alguien que lo estaba saludando, por eso el “choque los 5” con todos los niños que estaban apostados esperando a los 22 protagonistas para ingresar a la cancha. Era la previa de una noche especial.
La rápida ventaja
Luego, intentó hacer siempre lo mejor posible, pero sin arriesgar demasiado el físico, lo que pareció no sólo una postura del capitán argentino, sino también de sus compañeros. De todos modos, al equipo le llevó apenas tres minutos marcarle la diferencia a un Zambia que, se insiste, no parece estar a la altura en cuanto a la exigencia. Pase frontal de Paredes hacia Messi, gambeta hacia del 10 y pase al centro. Thiago Almada la saltó y Julián Álvarez la colocó contra el palo derecho.
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Un partido más tranquilo que lo que marcaban los papeles. Lo que había que esperar de ahí en más era algo destacado de Messi. Sobre los 20’ le protestó feo al árbitro Herrera por una falta en el borde del área que no existió; a los 34’ intentó sorprender desde casi mitad de cancha, pero su remate se fue demasiado pasado; a los 40’ una buena asistencia para Álvarez. Pero el momento llegó. A dos del final del primer tiempo, el grito sagrado. Pase a Mac Allister, devolución y el zurdazo cruzado para el 2-0. Ya había gol de Messi en ese partido especial para Leo.
Gran gesto del capitán Leo
Gran gesto del capitán a los 2’ del complemento, tras el penal que le cometieron a Almada. “Agarrala, agarrala”, le dijo a Nico Otamendi, quien ya anunció que el Mundial marcará su despedida de la selección. A los 69’ el defensor salió reemplazado (ingresó Lucas Martínez Quarta) bajo un fuerte aplauso y con el saludo de todos sus compañeros. Antes, Dominic Chanda, en contra, había marcado el cuarto para Argentina.
El gol sobre el final del Colo Barco en un partido en el que hubo una andanada de cambios, pero que no incluyeron a Messi, quien jugó más con la cabeza que con su físico y trató de no exigir la máquina. Es que de aquí al Mundial es lo que tiene que hacer. Porque la defensa del título, a sus 38 años, es la zanahoria que lo tienta. Allá va Leo. Allá va una Argentina que goleó en una noche con olor a despedidas.