Lunes 19 de Junio de 2023
Los jugadores salían del vestuario del imponente Gelora Bung Karno vestidos con su indumentaria, sin la ropa de la selección. Toda una postal de que ya se estaba pensando en las vacaciones, como debía ser. Una temporada extenuante acababa de llegar a su fin y el cierre de la gira asiática le reportaba a la AFA pingües ganancias pero a la mayoría de los futbolistas no mucho más. Es que fue difícil para Lionel Scaloni encontrarles a los consagrados ese plus motivacional para enfrentar a Indonesia, casi como enfrentar a Curazao, aunque aquel anterior amistoso en Santiago del Estero tenía la razón de los merecidos festejos. Este, en cambio, debe haberles servido al técnico y a muy pocos más. Entre ellos, los rosarinos. Sobre todo Facundo Buonanotte y también Giovani Lo Celso. El futuro y el presente de una selección que, guste o no, debe rondar en la cabeza del entrenador sin la presencia de Lionel Messi, sobre todo, y de Ángel Di María en el camino hacia la defensa del título en 2026.
Scaloni por supuesto que no soslayó el compromiso. Ni el de Australia, mucho más serio y que afrontó con la base campeona del mundo, ni el de Indonesia que seguramente por puntos en serio hubiera terminado en goleada histórica. De hecho, dio señales de mantener primero su pensamiento futbolístico con la seriedad correspondiente, antes que darle por darle minutos a varios de los convocados, ya que de hecho varios no sumaron ninguno. Si para muchos jugadores esta gira fue un esfuerzo extra con poca recompensa, para el entrenador en cambio fue una cita para reforzar sus conceptos en vistas de que no los tiene consigo habitualmente.
Y en ese sentido, Scaloni no regaló nada. Ni siquiera a Buonanotte, al que dejó afuera de los 23 para la cita australiana, pero mandó entre los once en Yakarta. ¿Una concesión al pibe que quedó afuera del Mundial sub-20? De ninguna manera. Ante la ausencia de los monstruos Messi y Di María, entendió que el que reunía las características para jugar de delantero por derecha era él. Y aunque a esta altura no valen las comparaciones, claro que tiene esas virtudes que busca: gambeta, enganche hacia adentro y remate. Intentó todo eso el rosarino, el más joven en debutar en la mayor en el actual ciclo.
Casi marca el primero tras una gambeta de baby-fútbol frente al arquero rival, luego de una de las tantas inocentadas en la salida de Indonesia, después intentó un remate franco que se fue al lado de la red en ese primer tiempo en el que Argentina dominó la pelota y buscó asociarse, sobre todo con Lo Celso. Y en el complemento también armó una buena acción de derecha al medio que terminó en un disparo sin fuerza. A los 73’ fue reemplazado y Scaloni luego lo elogió. Fue para él la frase en la conferencia de prensa previa al amistoso, en que dijo que no iba a decir quien era el reemplazante de Messi para no cargarle 100 kilos de piedra encima. Dio una pista entonces y solo Ovación, vale remarcarlo, fue el único medio que lo dio como titular el día anterior.
Otra muestra de que la opción por Buonanotte fue pensada y meditada tuvo que ver con que nuevamente Alejandro Garnacho fue suplente, aunque ingresó de nuevo en el complemento. Al delantero del United lo piensa por izquierda, donde está Nicolás González, donde jugó la final de Qatar Di María como una sorpresa, ya que Scaloni siempre lo usó por derecha. Y es más, cuando Ocampos reemplazó al pibe exCentral, lo puso sobre la derecha pero quedó claro que porque no tenía opciones, ya que el jugador de Sevilla, nuevamente citado, es uno más en esa pelea por la banda zurda del ataque.
Por eso, en ese aspecto, Buonanotte aparece como el ideal para jugar por derecha en el pensamiento de Scaloni. El lugar por donde habitualmente hace mover a Di María o a Messi cuando Fideo está del otro lado. Se ganó una nueva oportunidad, sin dudas, en un camino que recién empieza y en el que el técnico, lo dicho, no regala nada a nadie.
Lo puede decir Garnacho, que deberá hacer mucho mérito, o Leonardo Balerdi que no ingresó ni un minuto en los 180, el mismo Ocampos o hasta Giovanni Simeone, a los que les dio poco tiempo en la cancha pese a la insoportable liviandad del rival que tenía enfrente, indigno de una selección campeona del mundo.
El partido realmente serio fue el de Australia y Argentina lo jugó como tal aún cuando, se insiste, el chip de la mayoría era el de entrar en vacaciones. Ahí se mostró que esa base Scaloni no la va a tocar por el tiempo que sea necesario, por el que elijan Messi, Di María y también Nicolás Otamendi continuar, y es lógico que así sea. Como en el arco, donde bancó todo el tiempo al Dibu Martínez y quedó claro que tenía razón. En esa jugada al final del primer tiempo dejó claro el porqué, atajando el empate de Indonesia en el peor contexto, cuando era difícil mantener la concentración ante un oponente que festejaba cuando allá por los 33’ consiguió un córner. Ni Gerónimo Rulli ni el nuevo Walter Benítez tuvieron su chance.
Y tan importante fue para Scaloni mantener las formas que la victoria en Yajarta llegó por dos acciones iluminadas de dos de sus hombres en quienes más confía: Leandro Paredes y Cristian Romero. El volante central perdió la titularidad en el Mundial pero mostró que es un boy scout, siempre listo para hacer valer sus condiciones, como cuando sacó ese misil a los 35 minutos para destrabar un encuentro en que Indonesia ya saboreaba la chance de irse al descanso 0 a 0 ante el mejor del mundo.
Encima, cuando el local se había entusiasmado y asustaba con laterales mandados desde tres cuartos al área (un recurso que confundió a la defensa y obligó a sacar mañas al Dibu Martínez), otra vez sus jugadores de confianza le llevaron la tranquilidad en el resultado que necesitaba. Córner preciso de Lo Celso y cabezazo implacable del Cuti Romero, el otro héroe de la final, cuando después de que el Dibu le tapara esa pelota imposible a Kolo Muani, desvió con su cabeza justo el rebote que le podía haber llegado a Mbappé para que convirtiera. Y así inició la contra que casi termina en el cuarto del Toro Martínez.
Precisamente, además de Paredes y Romero, y el Dibu, otro que mostró credenciales de titularidad fue Lo Celso. El rosarino que se perdió el Mundial por una lesión y que permitió que surgiera la figura de Alexis Mac Allister, volvió a jugar después de mucho tiempo de titular y todo el partido, haciendo lo que más sabe: control, panorama y cesión justa para el mejor compañero habilitado. No siempre lo logró pero nunca cesó en su intento, aún cuando no estaban sus compinches Messi y Di María.
El 2 a 0, igual al de Australia, quedará en anécdota, pero a Scaloni le marcó un camino, donde exprimirá la base campeona hasta donde le dé e irá insertando a los nuevos, como Buonanotte. La próxima parada serán las eliminatorias. Ahí seguramente podrá verse mucho mejor lo que dejó en claro aunque fuera en en un amistoso de poca monta. El futuro empezó a cocinarse.