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Libertadores y gases lacrimógenos: el conflicto social colombiano se metió en la cancha

Un grupo de manifestantes se instaló a las puertas del estadio en Barranquilla donde jugaba River

Miércoles 12 de Mayo de 2021

La crisis colombiana alcanzó a la Copa Libertadores cuando un grupo de manifestantes se instaló a las puertas del estadio en Barranquilla donde jugaba River y terminó siendo reprimido con gases lacrimógeno por la Policía para permitir el inicio del partido.

El humo de los gases llegó al campo de juego mientras River hacía la entrada en calor. El alcalde Jaime Pumarejo dijo que el partido nunca estuvo en riesgo y que se trató únicamente de un grupo de “unos 200 jóvenes que la fuerza pública separó para que no ingresaran”.

“Cuando vimos que se acercaba la hora del partido y no abandonaban el lugar, empezamos a repeler y retirar a la gente. Ya se han dispersado a las personas y seguimos manteniendo el perímetro de seguridad. La fuerza pública no va a responder al choque con violencia, sino con disuasión”, afirmó.

En las redes circularon fotos de los jugadores de River y del entrenador Marcelo Gallardo cerrando o frotándose los ojos por la acción de los gases y el alcalde Pumarejo contó a TyC Sports que el DT pidió que pasaran reggaetón en el vestuario para que el equipo no escuchara los estruendos mientras se preparaba para salir a la cancha.

Ya iniciado el partido, la represión y las corridas afuera del estadio continuaban.

Por la tarde la Policía ya había actuado frente al Hilton Garden, el hotel donde se alojó el plantel argentino, ante otro grupo que pretendía bloquear el ingreso y la salida.

"No se va a jugar"

En paralelo, escenas similares se están viviendo en la ciudad colombiana de Pereira, donde se tuvo que postergar otro partido de la Libertadores por las crecientes protestas.

La Policía de Colombia dispersó a grupos de ciudadanos que rodeaban el hotel de la ciudad de Pereira en el que se encontraba el plantel de Nacional de Montevideo y que impedían la salida de los jugadores hacia el estadio donde se tuvo que retrasar una hora el inicio del partido frente a Atlético Nacional de Medellín por la Copa Libertadores.

Grupos de hinchas se habían instalado en las afueras del hotel al grito de "no se va a jugar" y sostenían que no habrá partido “mientras en las calles siguen asesinado a jóvenes que luchan por un futuro mejor”.

De hecho, lograron demorar la salida primero de la utilería del club uruguayo y después del plantel mismo. Pero la Policía dispersó a los hinchas a las puertas del hotel Movich y, aunque inicialmente los jugadores no fueron al estadio, la Conmebol decidió que el partido se jugaría, aunque con retraso.

En un punto, el titular de la delegación uruguaya, Enrique Campos, llegó incluso a decir que “no están dadas las garantías de seguridad para que se juegue”.

Algo similar ocurrió frente al hotel Mora, donde estaba concentrada la delegación de Nacional de Medellín, pero los jugadores pudieron ir al estadio y esperaron allí la llegada de los uruguayos.

Un comunicado firmado por “Barristas pereiranos” bajo el título “Sin justicia no hay fútbol” había prometido que no se jugaría ese partido porque el fútbol, “el deporte más popular, vistoso y con más seguidores en el mundo, no puede servir para desviar o silenciar la atención del planeta entero sobre la situación que vive el pueblo colombiano”.

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