Oscar "Poppy" Larrauri

Levantando el acelerador

A los 63 años, con una exposición casi nula, vive una vida mucho más convencional que aquella que lo hizo partícipe de la Fórmula Uno durante 21 carreras y concejal de Rosario entre 2001 y 2005.

Martes 21 de Noviembre de 2017

"A uno se le encienden algunas luces mientras vive, mientras crece. Hoy por hoy son las del ámbito familiar, las de los chicos. Hace una semana fue

el cumpleaños de mi hija y me dio un abrazo que no me dejaba ir. Es parte del momento que estoy viviendo. Llegué a una meta y hoy disfruto char-

lando con los amigos, con los que conocen la historia. Y viviendo el día a día". Quien habla es Oscar Larrauri, también conocido como Poppy, ex piloto de automovilismo y ex concejal.

Desacelerando un poco.

Sí..., levantando el acelerador. Bueno, hace rato que lo levanté.


Larrauri piensa y habla con la misma serenidad con la que hace casi 30 años llegó por fin a la Fórmula Uno a bordo del indócil Eurobrun.


"El automovilismo fue lo más importante de mi vida, después lo fue la empresa y luego conservar las cosas que uno tiene tratando de abrirles el camino a dos criaturas que tienen 11 y 9 años. Mi preocupación ya no pasa por frenar más tarde o acelerar antes, sino por tratar de dejarles un camino sin tantas espinas".

Disfrutarlos. Es un tiempo que si no se invierte no se recupera.

No se recupera. El sábado de la semana pasada estuve de campamento con Gaspar (el menor), 15 días antes estuve de campamento con mi hija.

¿Ves automovilismo?

Sí, sí.

¿Todo?

No, todo no. Veo TN, a veces TC. Me molesta mucho ver las diferencias de un buen corredor que está peleando en el 20° lugar y que no puede aplicar su conocimiento para estar adelante. Es una categoría que depende mucho del auto y a veces del reglamento. Por ejemplo Guillermo Ortelli: a veces aparece ganando un campeonato y a veces desaparece del mapa. Creo que las categorías tendrían que tener una marca que sea competitiva en un circuito lento, pero que la desfavorezcan los rápidos. Ir mezclándolo para mantener vivo el antagonismo. Cuando aparece un líder que lo es todo el año es difícil generar entusiasmo. La rivalidad Ford-Chevrolet se fue perdiendo con los años.

¿Creés que es vieja, antigua?

Y..., desde que nací. Me peleaba con mi amigo el sodero porque yo era de Ford y él de Chevrolet. A mí me gusta mucho la Fórmula Uno, porque aquel que estuvo adentro puede observar cosas que los demás no, que ustedes los periodistas no advierten, y eso me permite entender mejor algunas situaciones que se producen. La Fórmula Uno es única en el mundo, no hay una categoría igual. La Indycar, por ejemplo, tiene autos muy rápidos, pero son pesados, sin el efecto suelo ni las gomas ni la performance que tiene un Fórmula Uno. La velocidad no es la cuestión, el tema es el tiempo que tenés dentro del auto para ejecutar las cosas. En un Fórmula Uno los frenos son mortales, las gomas muy blandas, la velocidad de curva muy alta.

¿Cuál es el mejor recuerdo de la Fórmula Uno?

Montecarlo, sin lugar a dudas. Era un auto que no se clasificaba y largué en el puesto 16°. El sábado, debajo del agua, estaba tercero o cuarto. Pude rendir al máximo con el material que tenía.

Es un circuito en el que se nota la capacidad del piloto.

Se nota el temple, la concentración para evitar errores.

Estarías todo el día hablando de Fórmula Uno, ¿no?

Sí, me encanta.

¿Y de política?

Menos. Depende, bah.

¿Volverías?

Quizás sí. Si no tuviera nada de qué ocuparme, volvería. Cuando empecé en la política yo tenía mucho para perder, pero me siento orgulloso de mi trabajo. Tuve una asesora estupenda que era Iris Pérez. Colaboramos juntos con la sociedad de Rosario. Desde salvarle la pierna a una chica hasta lo menos significante. Iris consiguió una prótesis en Buenos Aires y pudimos traer un médico que la operaba sólo a cambio de comer pescado. Pagué gustosamente el almuerzo. Son cosas que me voy a llevar conmigo.

Casi todo tendría que ser servicio en la política...

Claro, por supuesto. Mirá, la semana pasada me invitaron de Pasaje Noruega por un pozo de Aguas Santafesinas que tiene un montón de tiempo. Lamentablemente no pude ir, pero me pregunto por qué no se arrima algún concejal. Yo he ido a hacer un proyecto para sacar un árbol y no es vergonzoso. Yo he ido a la calle Cafferata a verificar que se inundaba porque las cloacas estaban todas tapadas. Entonces hacés un proyecto para que vayan a limpiarla. Muchas veces pasa que el Ejecutivo no tiene personal que esté fijándose qué pasa en la ciudad. Hoy pensaba, tendría que agarrar a algún concejal y decirle que vaya, que haga presencia. Ese es el laburo que tiene que hacer: estar con la gente. Demostrar que es solidario, que está dispuesto a trabajar, a disposición del ciudadano.


La charla sigue y vuelven los autos. Y se hace interminable. Y apasionante. Mucho más apasionante.


Algo de historia

1982: Campeón de Fórmula 3 Europea con Alfa Romeo luego de ganar 7 carreras.

1988: Debutó en la máxima categoría del automovilismo con un Eurobrun Ford.

2001: Asumió como concejal el 10 de diciembre. Presentó 1059 proyectos.

2004: El 11 de enero la vida lo golpeó con la mayor de las rudezas. Su hijo mayor, de 21 meses, falleció ahogado en una quinta familiar.

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