Sábado 21 de Octubre de 2017
Si hay un gran ganador en esta Copa Santa Fe es el entrenador de Rosario Central: Leonardo Carlos Fernández. Porque a lo largo de toda esta competición, que para Central duró casi tres meses, tuvo que reinventar al equipo constantemente. Ya sea por préstamos de jugadores a otras instituciones o porque Montero necesitaba a determinados futbolistas para afrontar la Superliga o la Copa Argentina.
No es un dato menor que en estos seis compromisos hayan firmado planilla 34 jugadores distintos: 4 arqueros, 8 defensores, 16 volantes y 6 delanteros. Y a excepción de los arqueros Marcelo Miño, Juan Pablo Romero y Emilio Di Fulvio, el defensor Matías Recalde, el volante Alan Marinelli y el delantero Serafín Roberi Vota, el resto por lo menos estuvo en cancha algunos minutos.
Luego del cotejo de ida con Unión (L) 2-0 el 29 de julio, en el que fueron titulares Elías Gómez, Hernán Nicolás Da Campo y Maximiliano González, no pudo contar con ellos nunca más en el torneo ya que Montero se los llevó al plantel que juega los torneos nacionales. Ni tampoco con Matías Mansilla que había sido titular con Alianza Sport y jugó los últimos 6 minutos frente a los tatengues en la ida en Rosario, porque el volante central emigró a Quilmes. Además se quedó sin la presencia del autor de uno de los goles en ese partido: Rodrigo Migone, quien fue prestado a Patronato.
El 12 de agosto el equipo de Leo Fernández obtuvo su pasaporte a la final al golear 5 a 2 a Atlético San Jorge en Arroyito. Aquella tarde hicieron dos goles Ijiel Protti y uno Fernando Alarcón. Ninguno pudo estar en las finales contra Rafaela. El primero pasó a Chacarita y el segundo a Villa Dálmine.
Mientras que en la final de anoche se quedó sin Joaquín Pereyra, quien había jugado el partido de ida en Rafaela, ya que quizás el lunes, el volante nacido en Paraná sea titular ante Godoy Cruz en la Copa Argentina.
Fernández está teniendo un semestre espectacular. Hasta ayer ganó como DT los 10 partidos que dirigió: 5 en la Copa Santa Fe y 5 en la reserva, además del empate de anoche ante Rafaela.
Este registro que tiene el entrenador de la reserva canalla no es nuevo. Ya en 2013, con Giovani Lo Celso como abanderado, fue campeón con la 6ª de AFA al ganarle 2 a 1 a Boca en Casa Amarilla. Esta fue la última vez que los canallas obtuvieron un título en inferiores de AFA con una división, ya que el año pasado ganaron la Copa Challenger pero por la sumatoria de puntos de 4ª a 9ª división, pero ninguna categoría pudo dar la vuelta olímpica.
Además, cuando el 18 de diciembre de 2016 tuvo que dirigir ante Belgrano en Córdoba en el torneo de AFA, luego de la renuncia de Coudet quien se había ido del club con solamente 2 triunfos (Patronato 2-1 y Arsenal 5-0) en los últimos 21 partidos en el torneo local, el Gordo Fernández con las sobras armó un exquisito menú y se trajo tres puntos del estadio Mario Kempes, ya que ganó 2 a 0 con goles del Chaqueño Herrera y Giovani Lo Celso, cortando así una racha de 12 partidos (casi 10 meses) sin ganar fuera de Arroyito por el campeonato argentino. El último éxito había sido el 28 de febrero de 2016 ante Colón (V) 3-0 con el Chacho.
El Gordo no tiene una forma exclusiva de juego. Se adapta perfectamente a los jugadores que tiene. Cuando puede ir a buscar el partido lo hace. Pero cuando las circunstancias lo ameritan si tiene que cerrarse para cuidar su arco no se le caen los anillos. Esa es su mayor virtud, además del perfil bajo que tiene, que demostró con la declaración que hizo que prefería resignar la Copa Santa Fe y que Central pase a Godoy Cruz en la Copa Argentina. Anoche su equipo dio la vuelta olímpica.