Viernes 28 de Julio de 2023
“Me pincho como Lionel Messi”, dijo Manu, el nene de 8 años, oriundo de Bariloche, que sufre un problema de crecimiento similar al que tuvo la Pulga en su infancia. El chiquito viajó a Miami, fue a ver jugar a Inter Miami, se destacó entre la hinchada por su camiseta celeste y blanca. Pudo abrazar a su ídolo, tras lo cual sigue más tranquilo con las indicaciones médicas.
La droga que se Leo se inyectó durante su niñez para suplir una hormona del crecimiento (hGH) que su cuerpo no producía naturalmente se llama somatotropina. Y se la indicó el médico endocrinólogo rosarino Diego Schwarzstein cuando, a los 9 años, la Pulga medía apenas 1 metro y 25 centímetros. En ese momento, 1997, el profesional le prometió a quien sería el mejor jugador del mundo: "Vas a ser más alto que Maradona". Y lo logró: Diego medía 1.67 y Leo mide 1.69 metro.
A través de un dispositivo especial, de aplicación diaria, Messi se pinchaba las piernas para inyectarse la hormona faltante. Es un método similar al de los diabéticos con la insulina.
El video mostrando el viaje de Manu se conoció en las redes sociales y se volvió viral. “Amo verte jugar, pero también me inspira tu fuerza de superación constante. Yo también hace dos años me inyecto hormonas diariamente para poder crecer”, era el texto que acompañaba las imágenes.
“Te elijo como mi héroe y mi mejor ejemplo. Al verte, ya no le tengo miedo a mi tratamiento para crecer”, agregó.
Manu pudo conocer a Leo y le dio un gran abrazo. Completamente emocionado, el nene no dudó en demostrarle su cariño a su ídolo. Como tantas veces, Messi estaba impactado y le devolvió el lindo gesto. Por supuesto, la foto de este encuentro inolvidable no podía faltar.
Un costoso tratamiento
Leo llegó a Schwarzstein porque el profesional es hincha de Newell's y colaboraba con el departamento médico del club.
"Te vamos mandar un chiquito muy bueno que es muy pequeño", le habían dicho al médico, quien siempre aclaró que solo se interviene así con los chicos cuando "no hay crecimiento normal, si no todos jugaríamos en la NBA" . El tratamiento es de reemplazo (se coloca la hormona que no produce el cuerpo como cuando se aplica insulina o glándula tiroidea no produce suficiente hormona) y no tiene contraindicaciones.
Leo hizo estudios de talla baja en su momento y se descubrió déficit hormonal. Tenía que inyectarse, el tratamiento costaba 900 dólares por mes y la familia de Leo no podía pagarlo.
Hoy, según el peso del chico y las dosis requeridas, cuesta aproximadamente 2 mil dólares al mes. El tratamiento tiene cobertura del Estado. Las obras sociales y los hospitales públicos están obligados a pagarlo con reembolso del Ministerio de Salud del ciento por ciento. En el caso de Messi, durante dos años el dinero fue aportado mayoritariamente por la obra social y la Fundación Acindar, empresa en la que trabajaba papá del pequeño jugador, Jorge.
Pero en la previa al 2001, las obras sociales dejaron de recibir los reembolsos del Estado y no se cubrían los tratamientos. Entonces los Messi y muchas familias más del país empezaron a buscar apoyo. El padre de Messi acudió a Newell's, a River (que pagó una parte)y finalmente logró que se lo cubriera el Barsa.
Según los cálculos contrafácticos, si Messi no hubiese recurrido a las inyecciones de la hormona del crecimiento hoy tendría entre 10 y 15 centímetros menos de estatura. Es decir, el crack argentino ganador de siete Balones de Oro y que hoy mide 1.69 no pasaría de 1.55 o 1.60.