Miércoles 19 de Febrero de 2020
“Seguramente trabajando vamos a jugar mejor”. A confesión de parte, relevo de pruebas. Que este plantel trabaja, no hay dudas; que puede jugar mejor, también. Diego Cocca reconoció en la conferencia de prensa tras el triunfo ante Gimnasia que su equipo no había tenido un buen partido. Eso no le impidió destacar el enorme peso de la victoria que, en definitiva, es lo más importante por el momento que vive el canalla y por todo lo que se está jugando en esta Superliga (también lo hará en la Copa Superliga). Es que una cosa no invalida la otra. Reconocer que el rendimiento colectivo no es o no fue el ideal no implica no alegrarse por los tres puntos. Lo que sí dejó en claro el entrenador canalla, y es algo que viene haciendo en lo que va de 2020, es admitir que Central está todavía lejos de esa versión un poco más sofisticada, pulida y convincente que el DT pretende. Aun así, le alcanzó para ganar. Y si con rendimientos de este tipo logró sacar más del 50 por ciento de los puntos tras el reinicio, con algún tipo de mejora, por más leve que sea, tendrá la chance de fortalecerse.
Puede resultar tedioso recaer en la idea del rearmado del equipo, pero es a lo que Cocca hizo referencia cada vez que pudo. No deja de ser cierto lo que esgrimió (y esgrime aún) el técnico. Pero es tan cierto como que el equipo está atrasado en el pago porque debe unas cuantas cuotas de fútbol.
Un repaso rápido por lo vivido en este 2020. Contra Huracán estuvo a punto de ser sentenciado y en un arresto individual (gol de Rinaudo) lo ganó. En Avellaneda, Independiente no lo perdonó cuando volvió a demostrar flaquezas. Ante Banfield hizo algunos méritos más que el rival, pero apenas le dio para el empate, también cuando el partido se moría. Y frente a Gimnasia fue, desde lo futbolístico, más de lo mismo, sólo que el gol tempranero de Sebastián Ribas, más las enormes limitaciones del lobo, hicieron que el equipo no pasara grandes sobresaltos.
Conclusión: en los cuatro partidos disputados nunca se vio un equipo que funcione como tal. Se dejan al margen de este análisis las ganas, la entrega, el sacrificio y todas esas cuestiones que tienen mucho que ver con el temperamento y poco con el juego propiamente dicho.
Pero en medio del enorme déficit que tiene el equipo, hay algo que por ahora le permite mantener a raya las preocupaciones. Porque los números, que pueden no tener demasiada independencia del contexto, por ahora son un aval y le extienden el crédito. Se insiste, en medio de cuatro partidos flojos en cuanto al funcionamiento, la cosecha está por encima del 50 por ciento. El canalla cosechó 7 puntos de 12 posibles (58,3 por ciento de eficacia). Por eso el razonamiento de que cuando logre alcanzar el rendimiento deseado la cosa le puede resultar más sencilla.
Lo que está claro es que Cocca le busca la vuelta al equipo, porque probó ya con varios sistemas, en los que hubo rotación de algunos nombres. Pero el verdadero salto de calidad aún no lo pudo establecer.
Más de Cocca tras el último triunfo: “Probamos con dos 9 y dos extremos para atacar con cuatro y la verdad que no estamos encontrando el funcionamiento”. Un sincericidio de parte del entrenador, quien hasta se mostró alejado de los tabúes cuando mencionó que porque “Gimnasia achicaba bien los espacios” para Central fue “una invitación a tirar pelotazos”.
En aquel momento sonó más a excusa que otra cosa que varios jugadores titulares se fueron y que los que llegaron todavía están tratando de amoldarse a los requerimientos del entrenador. Lo cierto es que los delanteros (el caso de Marco Ruben puede ser el más gráfico) sufren más que nadie esa falta de volumen de juego, por eso muchas veces la suerte del equipo queda reducida a alguna acción más de corte individual que colectivo.
Cocca entiende a la perfección qué es lo que está sucediendo y con sus palabras inmediatamente después del partido contra Gimnasia lo dejó lo suficientemente claro. Quizá lo que más tranquilo lo deja es que en medio de esas falencias futbolísticas a las que hizo mención hay otros atributos que, al menos por ahora, alcanzan como respaldo. Porque no es menor el dato de que sin poder alcanzar el rendimiento de fines del semestre pasado el equipo no se haya distanciado de los buenos resultados. Es el mejor plafón de este Central que una mejora, por mínima que sea, le puede entregar mejores dividendos.