Ovación

Ledesma debe ser el arquero titular de Central

No hay que dejarse atrapar por los tentáculos del apresuramiento. Tampoco hacerle caso al clamor popular del hincha de Central que hoy pide a gritos que Paolo Montero saque del arco al Ruso Rodríguez y le entregue en bandeja la titularidad a Jeremías Ledesma.

Miércoles 01 de Noviembre de 2017

No hay que dejarse atrapar por los tentáculos del apresuramiento. Tampoco hacerle caso al clamor popular del hincha de Central que hoy pide a gritos que Paolo Montero saque del arco al Ruso Rodríguez y le entregue en bandeja la titularidad a Jeremías Ledesma. Nada de eso es aconsejable escuchar para justificar que Ledesma debe ser el arquero de Central en la final que jugará el viernes 10 de noviembre contra Atlético Tucumán por las semifinales de la Copa Argentina. A Montero cada vez le quedan menos argumentos para sostener al Ruso en el arco. Es cierto que el lunes en Victoria no atajó por una contractura muscular y eso le abrió la puerta a Ledesma. Pero el pibe, de 24 años, ya hace tiempo que está a punto caramelo para soportar un arco gigante como el de Central. No sólo lo demostró en la consagración canalla en la Copa Santa Fe, sino que justamente en el empate contra Tigre mostró el arrojo que tienen aquellos que no temen hacer el ridículo. Porque si tiene que salir a cortar un centro no le importa que sea en la última jugada del partido o en las cercanías del área 18. Sale y punto. Si algo se nota es que a Ledesma rara vez se le caerá el travesaño en la cabeza. Por fin un arquero, formado en el vivero canalla, capaz de tomar decisiones en los momentos in extremis de un trámite y que tampoco se le escurren las pelotas entre los dedos de manteca.
Un croquis de primera orientación refuerza la sensación de que Ledesma está llamado para agarrar la primera de Central y no dejarla durante mucho tiempo. Eso no se traduce en la idea de que se está en presencia de un arquerazo ni de alguien que marcará época. No hay que caer en ese tipo de celeridades con un chico que todavía no sufrió esos 100 goles tontos para recibirse de buen arquero. Tampoco, por ahora, sufrió ese murmullo aterrador que baja de las tribunas cuando en el arco hay alguien que no entrega seguridades. Igual, a Jeremías podrá escapársele la pelota por debajo del cuerpo y dar algún rebote inoportuno, como lo hizo en varios partidos en las dos ediciones de la Copa Santa, pero nadie se animaría de tildarlo de livianito. Es un portento físico que aprovecha toda su humanidad cada vez que tiene que salir a atorar a un delantero o a descolgar un remate aéreo sin quedar paralizado en el intento. Nada mejor que el partido contra los tucumanos por la Copa Argentina para probarlo. Seguramente Montero lo está pensando. Es cierto que el DT de Central tiene debilidad por las condiciones futbolísticas y humanas del Ruso Rodríguez. No en vano les insistió hasta el cansancio a los dirigentes para que hagan el mayor esfuerzo en comprarle el pase a mitad de año. También es verdad que con el paso de los partidos Montero se quedó con menos margen de maniobra para ensañarse con sus decisiones. Por eso observa que Ledesma pide arco de primera ya mismo. El partido del sábado ante Atlético Tucumán en el Gigante por la Superliga será otro ensayo para que Montero experimente las condiciones de un arquero que, más temprano que tarde, será el uno de Central.


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