Ovación

Las urgencias de Llop ante el peor momento de Newell's

El entrenador es responsable de no conseguir un equipo que sea sustentable. La tolerancia con el DT se achica

Domingo 11 de Febrero de 2018

Es inexacto decir que se tocó fondo porque siempre se puede estar peor. Aclarado esto, Newell's atraviesa el momento más bajo desde que asumió Juan Manuel Llop. Nunca había perdido dos partidos seguidos, un claro indicio de que el equipo no encuentra el rumbo cuando ya pasó la mitad del torneo. Pero la mayor preocupación es que la Lepra entrega escasas señales de recuperación y la solución no asoma. La caída contra Colón fue la peor actuación leprosa en el Coloso, quizás comparable con la derrota ante Belgrano, también de local. Los vicios se profundizan y el equipo tiene limitaciones que, ante un descuido, termina pagando caro. El entrenador no encuentra la manera de que el equipo brinde otra clase de respuesta. Sin la pelota, sufre. Y con la pelota, preocupa poco. Tampoco le dieron resultado los cambios de futbolistas. Y lo que plantea es poco productivo. La reacción no aparece y los cuestionamientos crecen. El margen de tolerancia se achica y el entrenador está en el ojo de la tormenta.

   Llop tambaleó en su puesto a fin de año, consecuencia de la floja campaña y la caída frente a Central. Un sector de la comisión directiva pretendía la llegada de otro entrenador. Si no sucedió se debió, fundamentalmente, a la indemnización que se le debía pagar a Llop por el despido. La situación económica y financiera del club no le da demasiada capacidad de maniobra. La resolución fue que continúe. Con una conferencia poco habitual, considerando las razones, se manifestó la ratificación en el cargo al Chocho. El presidente Eduardo Bermúdez fue el principal sostén del entrenador, aunque los pares de comisión directiva llegaron a la conclusión de que otra salida no había.

   "Tenemos el próximo semestre para mejorar y tratar que sea mucho mejor que este. Esto es responsabilidad, de acá en más, del cuerpo técnico y de los jugadores", declaró Llop en la conferencia de ese día. Durante la pretemporada planteó el objetivo para la Superliga. "Un buen año sería terminar de mitad de tabla para arriba", dijo. El reinicio del torneo, por el contrario, no fue alentador como para acercarse a tal objetivo. Le ganó sobre la hora en el Coloso al peor conjunto de la temporada, Arsenal (2-1), perdió de manera contundente con Estudiantes (2-4) en La Plata y repitió el traspié, de local y ante Colón, cuyo triunfo le permitió dejar atrás cuatro caídas en forma consecutiva.

   Llop no tiene un plantel abundante ni de grandes figuras. El mercado de pases del verano apenas sirvió para la llegada de "reemplazantes y no refuerzos", tal cual fue la apreciación del técnico. Con lo que tiene en el plantel, es imperioso que el DT agudice el ingenio para un rendimiento óptimo. Y es en este aspecto en el que no acierta. Por más que saque a uno y ubique a otro, el juego no aparece. A esta altura no es posible adjudicar la responsabilidad a una cuestión individual. Y no porque no le competa a cada uno. Pero se sabe que hasta los menos dotados son capaces de elevar su nivel si se arma una estructura acorde a las limitaciones y virtudes del plantel.

   La proclama del entrenador es la de un conjunto cuya idea es convertirse en protagonista. Si bien no siempre se condice con lo que se expone en el terreno, las veces que lo intenta lo consigue en forma esporádica, intermitente. El sábado, fracasó. Casi no llegó al arco de Colón. No tuvo ni generación, ni profundidad, ni agresividad. El tándem de volantes centrales Juan Ignacio Sills y Hernán Bernardello, de características parecidas, no fue el apropiado para la circulación. Braian Rivero fue corrido al costado derecho y apareció atado, sin el panorama que tiene de cuando se desplaza por el medio.

   No fue nada productiva esa conformación del equipo en la mitad de cancha. Como se manifestó, no exculpa por completo a los jugadores, en especial a Sills y Rivero, quienes repitieron bajas actuaciones.

   La ausencia de Joaquín Torres desde el inicio también llamó la atención. Es evidente que cuando juega tiene altibajos y que no siempre resuelve bien. Pero casi no hay futbolistas leprosos que puedan imponerse como lo hace el juvenil en el mano a mano y que desborden con tal facilidad.

   Llop sabe que Newell's necesita resultados en forma urgente para no caer más en la tabla de posiciones. Y para que no se ponga en tela de juicio su futuro. Hoy es cuando más deberá tener inteligencia para salir adelante.

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