Ovación

Las miradas que surcaron el césped

Los futbolistas sintieron más que nadie que la historia había llegado a su fin.

Sábado 11 de Noviembre de 2017

El enorme festejo del plantel de Atlético Tucumán fue la contracara de lo que vivían los jugadores canallas cuando la sentencia de los penales ya había hecho de las suyas. Lo que se vivió en ese momento dentro del campo de juego fue una mueca de dolor elocuente. Manos en la cara, resignación y sólo una formación en fila india rumbo a los vestuarios. Los futbolistas sintieron más que nadie que la historia había llegado a su fin. Que el sueño por llegar a la final y el de los hinchas habían caído en saco roto.

Por eso la retirada del campo de juego, el mismo en el que hace un año dejaban con la alegría de haber logrado el pase a la final tras la victoria a Belgrano, fue con las miradas clavadas en el piso, imponiendo un escenario similar al que, según confiaron algunas fuentes consultadas, se vivió dentro del vestuario. Nadie quiso quedarse más de la cuenta en el césped. Sólo el Pachi Carrizo volvió tras sus pasos para ir a abrazarse con el Ruso Rodríguez. Tras el saludo ellos también marcharon hacia un camarín en el que entraron y salieron varias veces los dirigentes canallas, por supuesto también con caras de pocos amigos.

Hasta fue difícil cruzar la mirada con algunos de ellos para que ante una mínima seña entregue alguna señal si Montero había dejado el cargo o, como se preveía, dejaba de ser el técnico de Central. Una sola persona, muy allegada a la comisión directiva, se atrevió a levantar la vista pero ante un gesto concreto respondió con otro gesto, advirtiendo que no estaba al tanto de las decisiones que se estaban cocinando dentro del vestuario.

Después salió Paolo Montero y dijo lo que dijo, ni más ni menos que lo que había anticipado, tras habérselo comunicado a los dirigentes y a esos jugadores que hicieron un surco con sus miradas en el césped del Antonio Romero luego de último penal errado.

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