Sábado 24 de Junio de 2023
Que un arquero sea la figura de un equipo significa que lo tuvieron contra las cuerdas en varios momentos. Claramente no es una buena noticia. Sí es positivo que cuando llaman a participar al “uno”, responda. Y Lucas Hoyos lo hace.
Corría el minuto 85’ cuando Mosquera metió infantilmente la mano, el árbitro Lobo Medina no dudó y cobró penal para Huracán. Heinze se tomaba la cabeza al ver que todo el trabajo para sostener a la lepra en partido, podía derrumbarse como un castillo de naipes. Pero Hoyos lo hizo, volvió a salvar la ropa: atajadón a Hezze contra el palo derecho, a una mano.
Retrocediendo un poco, el guardavallas rojinegro (que también le atajó un penal a Colón, cuando iban 1-1) había tenido un sobrio encuentro, atento en las pelotas aéreas, casi sin dar rebotes, siendo la piedra fundacional de las salidas, casi como un “falso líbero”, que es lo que busca Heinze. Por algo lo trajo de Vélez. Se nutre mucho de su aporte con los pies.
Cuando no hay complicaciones, Newell’s se las inventa. Ya sea con desacoples defensivos o expulsiones que te condenan a padecer el partido hasta el pitazo final. Ya le pasó dos veces con el ausente Willer Ditta, con Mosquera y ahora con Martino. Un pecado que tiene un salvador eventual: Hoyos.