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Las malas gestiones de los dirigentes de Newell's y Central se vieron en la cancha

Los errores de los dirigentes de Newell's y Central se ven reflejados en las decepcionantes campañas futbolísticas, que a la vez implicaron importantes pérdidas económicas.

Miércoles 16 de Mayo de 2018

Los errores de las comisiones directivas de los clubes, ya sean por ignorancia o mala praxis, cada vez tienen un costo más alto en el fútbol argentino.

Ese costo no sólo se mensura desde las expectativas deportivas sino también en lo que refiere a lo económico. Porque en un deporte cada vez más profesional, en el que los montos son considerables, esas falencias tienen un precio tan elevado que dejan muchas consecuencias. Varias de las cuales pueden convertirse en estructurales si no se corrigen las políticas aplicadas o no se cambian a los actores responsables de las mismas.


Las clasificaciones a las copas internacionales constituyen un objetivo futbolístico y financiero, ya que llegar a esas competencias no sólo cubre en parte los anhelos de los hinchas sino que también configura una fuente de ingreso de divisas muy necesarias para las arcas de las distintas instituciones.

Cada punto tiene precio

Pero además de esto, poder desarrollar buenas campañas en los torneos locales ahora también tiene una implicancia financiera, ya que los pagos de las empresas por los derechos televisivos tienen una escala en la que un 25 por ciento del total se reparte por mérito deportivo, es decir por la ubicación final en la tabla de posiciones de la Superliga.


Del restante 75 por ciento, el 50 se divide en partes iguales entre los 26 participantes y el otro 25 por ciento, que inicialmente iba ser distribuido según las mediciones de audiencia, en esta ocasión y por única vez será repartido según un complejo criterio adoptado por cuestiones históricas, ya que se tienen en cuenta la cantidad de años en primera desde 1985, títulos ganados desde 1891 (amateur y profesional), como así los títulos internacionales.

Más allá de que a los cerebros de la Superliga les llevó 18 meses darse cuenta de que no hay mediciones de audiencia fidedignas en el interior del país, lo cierto es que todo este combo abrió aún mucho más la brecha financiera entre Boca y River y el resto de los equipos.

A tal punto que según el nuevo orden de coparticipación, Newell's percibirá alrededor de un tercio del monto que cobrarán los dos poderosos, mientras que Central incluso percibirá un poco menos de ese tercio.

De acuerdo al contexto descripto, la primera edición de la Superliga no representará ningún buen recuerdo para los hinchas de los dos clubes rosarinos.

El costo de las equivocaciones

Sin dudas que la edición inaugural de la Superliga le salió muy cara a los clubes rosarinos. En todo sentido.

Y lo primero que asoma en la superficie es la impericia de los dirigentes rojinegros y auriazules, porque por errores no forzados configuraron políticas futbolísticas que derivaron en campañas deportivas decepcionantes.

La frustración invadió a los hinchas de una ciudad que por tradición futbolística anhela ser protagonista y que sin embargo se quedó con un saldo negativo, lejos de esas pretensiones que por historia se renuevan siempre.

Futbolísticamente, los equipos rosarinos quedaron relegados al último tercio de las posiciones, lejos de las clasificaciones a las copas internacionales y demasiado cerca de la zona de los bajos promedios para iniciar la próxima temporada.

A tal punto es paupérrimo el derrotero de ambos conjuntos que las equivocaciones de las dirigencias en materia deportiva ahora también tienen un mayor costo financiero, porque los puntos en la tabla de posiciones también tienen un valor en pesos.

Y en el fútbol actual, sin recursos no hay paraíso.

No tener fondos o dilapidarlos con malas determinaciones proyectan hoy un futuro embargado por la incertidumbre, más aún cuando se trata de un deporte en el que el que pierde, paga.
Los directivos de Newell's y de Central se equivocaron demasiado en esta Superliga. Tanto que se quedaron sin bonus track porque deportiva y económicamente dejaron poco margen de error.

Es cierto que el club del Parque por estar judicializado está más acotado, pero también es verdad que sus actuales directivos ciñeron aún más esos márgenes con una sucesión de determinaciones incomprensibles y hasta irresponsables.

Y también es verdad que Central dilapidó un gran momento de bonanza financiera con desembolsos tan importantes como improductivos en materia de contrataciones, derivando en un presente con mucho menos fondos en la caja y desembocando en una realidad en la que varios de los actuales dirigentes deben traicionarse al tener que ir a buscar a un entrenador al que nunca quisieron, aunque el único que lo haya hecho público fuera el presidente Raúl Broglia.

Sin margen de error

Los dirigentes de Newell's y Central ya no tienen margen de error para el futuro inmediato. Tendrán que agudizar el ingenio para dotar de jerarquía, equilibrio y certidumbre a sus planteles. Porque los números miden campañas, pero las campañas también reflejan gestiones. Y si las campañas fueron malas, las gestiones también lo fueron. Aunque quieran maquillarlas con palabras. Y disimularlas con nuevas promesas.

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