Las cosas por su nombre
La lucha por la permanencia sigue siendo el principal objetivo en Central. Hasta que no asegure la permanencia apuntarle a otro objetivo podría desviarlo del foco de atención.

Miércoles 26 de Febrero de 2020

Es normal que en el fútbol las visiones, los puntos de vistas y los análisis se exacerben en base a un resultado. Suele pasar que una victoria potencie y una derrota golpee. Por eso el mejor ejercicio, al menos en este Central, es encontrar la mirada precisa, el equilibrio justo. Un equipo que está luchando por la permanencia puede meter las narices en la zona de vanguardia y animarse a algo más, pero allí es donde la justeza del análisis debe imponerse, donde hay que llamar a las cosas por su verdadero nombre. Creer que el equipo de Cocca está para mirar pura y exclusivamente lo que hagan los equipos que luchan por un ingreso a copas internacionales es orinar fuera del tarro. ¿Puede el canalla lograr ese objetivo? Claro que sí, pero eso será una consecuencia, después de haber asegurado la permanencia en la máxima categoría. Central hoy está para seguir mirando la tabla de abajo y no la de arriba.

Hay quienes pueden pensar que en momentos de mucho enojo las críticas pueden parecer despiadadas y que rápidamente se borran todos aquellos elogios en las épocas de bonanzas resultadistas. Pero el común denominador de las presentaciones canallas es de una medianía tal que los buenos resultados que se obtuvieron en estos primeros partidos del año también se vieron enredadas con problemas de todo tipo.

"Lo primordial por estos días es mantener la calma, tanto cuando se gana como cuando se pierde, pero fundamentalmente entender por dónde pasan los verdaderos objetivos. Porque si hay algo que sucedió en las últimas semanas en Arroyito fueron los cambios de percepciones, especialmente del lado de los protagonistas", dijo, palabras más palabras menos, Diego Cocca en la previa del partido ante Defensa y Justicia, justo en un momento en el que su equipo podía dar un verdadero salto de calidad pensando en la clasificación a copas internacionales. Pero antes de eso, y no mucho tiempo antes, hubo declaraciones de parte del propio entrenador que se ubicaron casi en las antípodas de estas últimas.

Por ejemplo, a minutos de consumada la derrota en Avellaneda, Cocca mencionó los problemas que enfrentaba para rearmar un equipo que había sufrido varias bajas importantes. Puso a la pelea por la permanencia como principal objetivo. "Hay que salir cuanto antes de esa zona porque son muchos los partidos que hay por delante. Estamos peleando el descenso y no es fácil jugar partidos de este tipo con chicos”, dijo.

Después, lo ya conocido, las declaraciones sobre el objetivo de "pelear arriba”. Para esa pelea Central estaba en cierta forma acomodado, pero debía dar un paso importante en cancha de Defensa y Justicia, cosa que no hizo. También estaba a escasos puntos de quedar afuera hasta de la Copa Sudamericana.

Especular por estos tiempos sobre qué puede pasar dentro de un par de meses parece aventurado. Porque para determinar quiénes serán los descendidos y quiénes los que saldrán de excursión afuera del país resta todavía toda la Copa Superliga.

Por eso para Central no hay mejor cosa que centrar el objetivo donde realmente debe apuntar. Porque es cierto que son nueve los puntos que lo separan de Colón (hoy el último que está descendiendo) y que esa diferencia es importante, pero cualquier racha negativa puede desembocar en meter nuevamente los pies en el barro.

Hasta que el canalla no resuelva los problemas de fondo, que son ni más ni menos que las formas con las que va en busca de cada resultado, siempre quedará sujeto a vivir el día a día, el partido a partido. Y hasta que asegure zafar de lo que más le importa lo demás no tendrá tanta relevancia.

La pelea y el objetivo es uno solo. Y todos debieran saber llamar a las cosas por su nombre.