Ovación

Larrondo se hizo un lugar y Coudet modifica el esquema

Una apuesta con todas las letras. No porque el equipo no haya jugado ya de la forma en la que intentará hacerlo hoy, sino por los intérpretes en la ofensiva.

Lunes 17 de Agosto de 2015

Una apuesta con todas las letras. No porque el equipo no haya jugado ya de la forma en la que intentará hacerlo hoy, sino por los intérpretes en la ofensiva. La aparición de Marcelo Larrondo es el tema en cuestión. Su nombre entró en escena cuando muchos no lo esperaban. Sin dudas, Eduardo Coudet no vio en óptimas condiciones a Franco Niell (se entrenó de manera diferenciada durante muchos días por una distensión en el gemelo) y de allí su decisión. No será la primera vez que el Canalla ponga un 4-4-2 de entrada. Sí debutará con un tándem de delanteros de similares características.

Hay un esquema base que Coudet intentó mantener por encima de cualquier contratiempo. Este no parece ser el caso. Tal vez haya advertido alguna forma en particular de jugar por parte de Quilmes, a partir de la cual la dupla Ruben-Larrondo pueda sacar provecho.

No será la primera vez que juegue de esta forma. De hecho hubo cinco partidos (Crucero del Norte, Olimpo, Temperley, Colón y Nueva Chicago) en los que se utilizó el 4-4-2, con Niell como complemento de Ruben en la ofensiva. Pero, se sabe, las características del Enano no son las mismas que las de Larrondo, más allá de que el ex Gimnasia suela cerrarse e intente aprovechar el juego aéreo.

Esta vez más que nunca Central debería abrir caminos por las bandas. Con Franco Cervi por derecha y Jonás Aguirre por izquierda. Es que Larrondo puede mostrar voluntad y predisposición para retroceder algunos metros a buscar la pelota, pero el mayor usufructo sin dudas lo logrará allá en los últimos metros. Ni hablar de lo complejo que puede resaltarle abrirse demasiado para encontrar los caminos intentando desbordar por los costados.

Con todo esto uno de los mayores desafíos para Central será no caer en la tentación de abusar del pelotazo para los "tanques" de arriba. Podría resultar un atajo si Quilmes se abroquela en el fondo y resigna cualquier atisbo de protagonismo, pero no parece ser el caso, menos con Sava sentado en el banco.

Si hay una individualidad que hasta aquí supo tener brillo propio, ese es Marco Ruben. Muchas veces debió moverse con algo de soledad, pero siempre se las arregló para sacar provecho de su olfato goleador. Esta noche tendrá, en teoría, un jugador cerca, que intentará abrirle espacios y no reducírselos.

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