Jueves 07 de Noviembre de 2013
Lanús frustró esta noche las esperanzas de River de salvar el semestre clasificándose al menos para la Copa Libertadores de América del año próximo, al ganarle claramente por 3 a 1 en el estadio Monumental y sellar su pase a las semifinales de la Sudamericana 2013.
El mediocampista Diego González abrió el marcador a los 6 minutos del primer tiempo, a los 31 de la misma etapa el delantero uruguayo Santiago Silva amplió la diferencia para el “Granate” y a los 26 del complemento el volante Víctor Ayala liquidó el pleito, antes de que descontara el atacante colombiano Teo Gutiérrez, a los 37 de la segunda mitad.
El conjunto dirigido por Guillermo Barros Schelotto hizo leña de un River caído, que venía a los tumbos y que este miércoles quedó al borde de un ataque de nervios: con un genero despliegue físico y futbolístico, Lanús fue mucho más que River y logró una victoria sin atenuantes.
En la próxima instancia de la competencia, el equipo del sur del Conurbano bonaerense enfrentará al vencedor de la llave entre Vélez y Ponte Preta de Brasil, que se resolverá este jueves en Liniers después de que ambos conjuntos empataran sin goles en el duelo de ida.
El público millonario despidió al equipo con silbidos e insultos al cabo de una pobre actuación colectiva de River, que fue ampliamente superado por Lanús y recibió un duro golpe que, además de dejarlo fuera de toda competencia en el segundo semestre del año, pone en duda la continuidad del entrenador Ramón Díaz.
Horas antes del trascendental partido de ayer, el presidente riverplatense, Daniel Passarella, anticipó que no irá en busca de su reelección a fines de año.
Unicamente el mediocampista Matías Kranevitter se salvó de los abucheos e incluso los hinchas locales, que completaron el estadio Monumental, le dedicaron un aplauso para premiar su entrega, en medio de reproches y pedidos para que regresen al club jugadores como David Trezeguet y Fernando Cavenaghi.
¿Y el partido? Fue tenso el encuentro, como esperaba, aunque incluso más después de que Lanús se pusiera rápidamente arriba en el marcado, con un tanto a los 6 minutos de juego del “Pulpito” González, desviando un remate de Somoza.
River, entonces, estaba obligado a convertir al menos dos para seguir adelante en el certamen, sabiendo que el premio por ganar esta noche, además de avanzar a las semifinales, era el pasaporte a la Copa Libertadores 2014.
Con todas sus dificultades a cuestas y tratando de salvar el semestre, el millonario intentó generar juego, aunque no logró tener profundidad y las pelotas paradas se transformaron -por fuerza mayor- en su principal arma de ataque.
Flojo en la mitad de la cancha, falto de ideas, River se topó con un Lanús mejor parado en el campo, sólido atrás y que a los 31, en una maniobra veloz y punzante, amplió su ventaja en el tanteador, con un gol de Silva debajo del arco.
Para el dueño de casa la historia ya parecía una misión imposible, aunque a los 36 River estuvo cerca de descontar con un tiro libre de Fabbro desde el borde del área grande, frontal al arco, que pegó en un palo.
En el complemento, Lanús retrocedió unos metros en la cancha, le cedió el terreno y el balón a River para tratar de salir con rapidez de contragolpe, después de que el Pelado Díaz apostara por un planteo más ofensivo en el segundo tiempo y quemara las naves con tres cambios desde el inicio.
De todos modos, River inquietó a cuentagotas al arquero Marchesín, quien solo tuvo trabajo en algunas pelotas quietas, y Lanús, promediando la etapa final, ya daba muestras de estar en condiciones de liquidar el pleito.
En una jugada de contraataque, a los 26 minutos, el granate se puso 3-0 en el marcador, por intermedio del paraguayo Ayala, y desató la ira del público “millonario”, que comenzó a gritar: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.
Ya con la victoria de Lanús sellada, River acertó en una buena jugada en ataque, Menseguez le bajó la pelota a Gutiérrez y Teo decoró el marcador empujando la pelota a la red con Marchesín a mitad de camino.
Fue 3-1 finalmente para el granate, que estableció claras diferencias ante un River abatido y después del empate 0-0 en “La Fortaleza”, donde Barovero había sido figura, se clasificó merecidamente a las semifinales de la Sudamericana.
El millonario igual tiene chances de jugar la Libertadores 2014, aunque depende de terceros para lograrlo.
Posteriormente, los hinchas de River reaccionaron de diferentes maneras tras la eliminación de su equipo y en la protesta, los más exaltados cometieron destrozos.
Piedras en la zona del hall central causaron rotura de vidrios, en tanto que el ómnibus que trasladó al plantel también terminó siendo blanco de los disgustados.
Mientras se consumaba la victoria del conjunto granate, la hinchada entonó todos los cánticos de reprobación a jugadores y autoridades de los clubes, que se escuchan en todo club que entra en crisis futbolística.
Así, se pudo oir “jugadores, la c... de su madre, a ver si ponen ”huevo”, que no juegan con nadie” o “sáquense la camiseta, dénsela a la hinchada que juega mejor”.
También, el tradicional “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, tomado de las protestas populares de 2001 en contra de todos los gobiernos, nacionales y provinciales, a causa de un derrumbe económico.
En lo estrictamente futbolístico, el entrenador, Ramón Díaz, fue el menos rozado por las protestas pero también cae en la volteada.
Jonathan Fabbro, Osmar Ferreyra y Juan Carlos Menseguez recibieron los silbidos más estruendosos; con ellos aunque algo más disimulado, también cayó Carlos Carbonero.
El fallo de los hinchas se hizo evidente cuando en alguna jugada colectiva intervenían grandes y chicos: los mayores eran abucheados, mientras que los pibes del club eran aplaudidos.
La relación del hincha con el equipo venía dando indicios de desgaste ya desde el torneo local, cuando los jugadores se fueron entre insultos tras los partidos con Belgrano y Estudiantes en el Monumental.
El técnico, finalizado el partido, se mostró desorientado pero terminó aceptando: “Estamos en deuda con la gente”.
En River, la crisis momentánea se agiganta por el momento previo a las elecciones que vive el club, en las postrimerías de la era de Daniel Passarella como presidente, que no va a la reelección.