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La vuelta al barrio

El Maratón Saladillo no fue una prueba más. Hubo símbolos y hechos que lo hicieron diferente a otros.

Lunes 23 de Marzo de 2015

El Maratón Saladillo no fue una prueba más. Hubo símbolos y hechos que lo hicieron diferente a otros. Se trató de una carrera popular, no masiva, corrida en la mañana de ayer por un barrio que pretende que no se lo estigmatice como peligroso. En esas mismas calles en las que se forjó una rica historia obrera, muchos de los trescientos corredores descubrieron una zona de la que apenas habían escuchado hablar, o ni siquiera eso, como el parque Regional Sur o la cascada del Saladillo.

Desde el diseño y la tela de las remeras hasta la condición social de la mayoría ilustraban la sencillez de la prueba. La primera edición del maratón fue una vuelta al barrio, a ese espacio en el que se corría en otros tiempos, hasta que todo se trasladó a la zona del Monumento, con excepción del Maratón Día del Vecino, de Empalme Graneros.

"Hay mucha gente que no conocía el parque (Regional Sur). Otros me decían que no podía ser que hubiera una cascada", contó Eduardo Sanfilippo, luego de participar de su maratón número 399.

No fue el caso de Wilfredo Estepa, que vivió siempre en la zona sur y sabía de cada uno de sus recovecos. Con sus 84 años corrió la prueba principal del maratón, de diez kilómetros, y terminó entero.

Hubo desajustes organizativos, es cierto. Se largó 20' más tarde del horario previsto y reinó cierto desconcierto de los corredores al llegar, cuando se entremezclaron con los que participaron de los 5 kilómetros. Tampoco se premió a los mejores de la clasificación general. Pero la sensación es que la mayoría, que pagó apenas 100 pesos por la inscripción (mucho menos que cualquier otra prueba), quiso ser benévolo ante la primera experiencia de organizar un maratón en Saladillo, tarea que correspondió a la Asocación Centro Comercial Ayacucho, con la colaboración de la Municipalidad de Rosario.

La intersección de Arijón y Ayacucho fue el sitio de largada y llegada. Y el paso por el parque Regional Sur y la cascada, lo más destacado. Aunque otros sitios, no tan bellos visualmente, pero de trascendencia histórica, no pasaron desapercibidos para el periodista y candidato a diputado provincial del Frente Social y Popular, Carlos Del Frade.

"La Mandarina (como se conoce popularmente al monumento ubicado en avenida del Rosario), a la vuelta del Sindicato de la Carne, es un ícono de la cultura política de resistencia de Rosario. Este maratón es bello por la historia, el paisaje y lo popular", señaló Del Frade. Fue la mejor definición del Maratón Saladillo.

“Que la cascada sea seña distintiva del sur”

La intendenta Mónica Fein dijo que es una “belleza natural” la cascada del Saladillo, uno de los sitios escogidos para promocionar el maratón. Años atrás hubo diferencias entre la provincia, que pretendía construir allí una explanada, y un grupo de vecinos, dispuestos a que se preserve tal cual está.
  —¿Falta promocionar la cascada para que se conozca más?
  —El distrito (Sur) ha potenciado el parque (Regional Sur) con actividades. Hay que resolver problemas técnicos de esa cascada, sin perder de vista su belleza natural, que la disfrutemos y que sea una seña distintiva del sur de la ciudad.

Con la imagen del Saladillo

Docente de artes plásticas, artista y maratonista, Mabel Rodríguez se manifestó “encantada” con la prueba. “Nunca había corrido en el Saladillo y eso que hace unos 20 años que trabajo en la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto”, manifestó. “Hay una imagen que me llevo de la carrera que es una curva en la que se ve la cascada del Saladillo de frente. No hay una imagen así en todo Rosario”, aseguró.

Ganó el hijo del “eterno” Gorosito

Sin corredores de alto nivel, un nombre sobresalió en el podio: Francisco Gorosito. Ganador entre los caballeros, su apellido remite inexorablemente a un atleta que supo reinar en los maratones rosarinos. La coincidencia no es casualidad. El vencedor de los 10 kilómetros es el hijo del “eterno” Juan Gorosito, que a la vez es su entrenador.
  Francisco contó que tiene 23 años y recién “el año pasado” empezó a entrenar con regularidad.
  El atleta rosarino, que “no conocía la zona” como tantos otros, compartió el podio general de los caballeros con Leandro Subils y Marcelo Silenzi, segundo y tercero, respectivamente.
  El otro podio general de los 10 kilómetros, el de damas, estuvo encabezado por Alejandra Vega, de Pérez, escoltada por Verónica Matta y Marcela Verón.

 

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