Los rojinegros se trajeron un gran punto ante Estudiantes, fueron competitivos, sumaron por primera vez fuera del Coloso y ahora se viene Arroyito
21:18 hs - Lunes 31 de Agosto de 2026
No hubo nada más importante en el mundo del fútbol que el cierre de su etapa en la selección nacional del mejor de todos, Lionel Messi. Pero la vida continúa, la pelota siguió rodando y para Newell's el lunes terminó con buenas sensaciones. El 0 a 0 que sacó de su visita a Estudiantes fue todo positivo. Desde lo numérico, desde la puesta en escena de un equipo que compitió ante uno de los buenos más allá de la situación en la tabla y porque indefectiblemente lo llenará de confianza en la previa al clásico.
Pudo perderlo, también pudo ganarlo, se animó al palo a palo, tomó riesgos sin exagerar y el punto debe leerse como de enorme valía. Lo deja en posición de octavos, no le permitió recortar al Pincha, por primera vez en el Clausura no se va con las manos vacíasde un estadio ajeno y encima ahora vuelve a ser visitante, nada menos que en Arroyito.
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Empezó bien y lo terminó sufriendo
Newell’s no salió a especular, intentó jugar de igual a igual, más allá que por largos momentos fue dominado. Y el punto de inflexión de ese primer tiempo empezó con un ataque mal terminado de Newell’s, que además pareció despertar a Estudiantes. A los 19’ un gran pase de Regiardo le dejó el tránsito libre a Guch por el callejón del diez, pero cuando debió avanzar mucho más para obligar a que Núñez le salga y recién ahí cederle la pelota a Escobar, se apresuró y le dio tiempo a la reacción del defensor local.
De esa acción, Estudiantes respondió por la arteria entre Bruno Cabrera y Ortega, y ahí Reinatti se luciría por primera vez al sacarle el gol a Joaquín Correa, que le pegó débil con el arco de frente. Se sucedieron entonces varios córners de una y otra punta para el local, y de nuevo el uno leproso salvó la caída ante un disparo que le quedó a Neves servida.
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La pasó mal Newell’s en ese lapso que amagó con extenderse demasiado. Porque Regiardo y Rodrigo Herrera se vieron obligados a jugar más cerca de su última línea que de Neves-Piovi. Y Neves empezó a hacer lo que quiso.
Como meter otro pelotazo bárbaro a Tobio Burgos, que desbordó siempre y su centro envenenado exigió la salida apresurada de Reinatti, que no llegó y chocó con Giannetti. Baltasar Rodríguez, sin arquero, la tiró arriba del travesaño. Y unos minutos después, mientras Cóccaro se quejaba de un choque con Neves, llegó el centro desde la derecha y el cabezazo en el travesaño de Carrillo.
Recién a los 43’ Guch volvió a tenerla, habilitó muy bien a Ríos y el centro del pibe que rebotó en Mancuso sobró a Muslera y no la llegó a conectar bien Mazzantti en el otro palo. Fue la primera leprosa, la última de la primera parte.
Cambió Estudiantes y la Lepra se acercó
Curiosamente, el que empezó con cambios el complemento fue Estudiantes y de nuevo volvió a tener la chance con el remate del ingresado Castro que se desvió justo en Cabrera. Pero Newell’s encontraría el camino por la banda derecha, cuando empezaron a sincronizar Mazzantti y Ortega, que se luciría más atacando que defendiendo. Fue el lateral el que terminó mandando dos centros de gol, que no pudo conectar Cóccaro primero y sí Ríos después con Muslera.
Newell’s mostraba que cuando le peleaba la pelota podía lastimar y casi Mazzantti captura delante de Muslera. Pero Estudiantes también respondía y Reinatti se quedaba con un difícil remate de lejos de Correa y con una mala salida de Herrera y Guch, en la que el arquero también colaboraba con pases arriesgados.
Las mermas físicas, la ambición obligada de Estudiantes y la respuesta en igual sintonía del equipo de Kudelka, hicieron de ese último tramo de partido una montaña rusa de emociones, sin final de jugadas en general pero con amagues que no permitían relajaciones. Parecía hasta que el trámite se había roto y entonces podía pasar cualquier cosa. Es más, el 0 a 0 no se condijo con lo que pasó, más allá de virtudes y defectos de los dos.
Newell’s al cabo sacó un gran punto, de esos que tiempo atrás se perdían. Antes del clásico, vale un montón.