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La vieja idea del retorno

AFA y Superliga buscan que vuelvan los visitantes, que no será obligatorio. Ñuls y Central no lo adoptarían de locales

Miércoles 27 de Diciembre de 2017

AFA y Superliga buscan que vuelvan los visitantes, que no será obligatorio. Ñuls y Central no lo adoptarían de locales

La decisión política del regreso de los hinchas visitantes parece un hecho. Lo anticipó el lunes el presidente de la AFA, Claudio Tapia, y la formalizó ayer en la misma calle Viamonte junto al titular de la Superliga, Mariano Elizondo, ante autoridades ministeriales de Justicia y Seguridad y del tribunal disciplinario. Será para después del Mundial y de algunas definiciones se desprende que difícilmente se aplique en las tribunas rosarinas, que habrá que ver a cuántas canchas podrán ir leprosos y canallas, como también que se usará la tecnología para evitar que la medida beneficie sólo a los violentos, a los que siempre lucraron con los viajes y las entradas. Después habrá que ver qué pasa en la práctica con este nuevo intento de ir por una acción popular.

Lo primero que hay que decir es que el proyecto no contempla obligatoriedad para los clubes de recibir visitantes. Tampoco los obliga a la reciprocidad y todo dependerá de su decisión, como también de los organismos de seguridad que autoricen los operativos. Por lo tanto, Central o Newell's podrán seguir recibiendo sólo público local pero a la vez dependerán de la "buena voluntad" de las demás instituciones para que sus simpatizantes puedan viajar.

Se presume que sólo a algunos clubes les interesa vender entradas visitantes y no lo dudan cuando se trata de recibir a Boca o River. Habrá que ver si el interés se extiende para leprosos y canallas, que no movilizan de la misma forma, sobre todo a lugares como Mendoza, Bahía Blanca o Tucumán, aunque en Santa Fe, Paraná, en algunos clubes de Buenos Aires o hasta de Córdoba sí seguramente les será redituables a los locales, porque no suelen llenar sus estadios con hinchas propios como sí ocurre en Rosario.

Claro que la sospecha de siempre es que en realidad una medida de este tipo sólo beneficie el negocio de los barras, que seguramente estarán en las tribunas. Para evitar eso, se pretende vender las entradas por medios electrónicos, sin que dependan del club local y que el comprador quede perfectamente identificado. Y a la vez crear una especie de DNI del hincha, que deberá presentar junto al ticket al momento de llegar a los estadios. Con eso se pretende eliminar la reventa, pero hay muchos partidos en los que las entradas se venden por la web y no se pudo parar. Además, tampoco se entiende bien qué diferencia habría entre ese pasaporte del hincha y presentar directamente el DNI.

Otro punto que se trató y que puede desalentar a los clubes a pedir para que sus hinchas se trasladen afuera es que habrá multa en caso de disturbios y se deberán hacer cargo de los destrozos.

Y más allá de que sea políticamente correcto declamar el regreso de los visitantes, no son pocos los dirigentes que sintieron un alivio con la medida de su restricción. Los operativos son menos costosos, evitaron aprietes por el negocio de los traslados y pudieron darles más cabida a los hinchas propios. En ese sentido, tanto en el Gigante como en el Coloso, y más allá de la época de bolsillos flacos, quedó claro que no se los extrañó para nada a los de afuera.

El ideal sería ver un clásico con camisetas mezcladas en las tribunas como en un Real Madrid-Barcelona. En Argentina parece una utopía. Tanto, que de nuevo se intenta lograr que los hinchas puedan viajar.

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