Domingo 17 de Abril de 2022
La imagen de Guillermo Ortelli aflojándose en su butaca ni bien le bajaron la bandera a cuadros fue la más representativa de cómo vivió el rey de Salto su última función en el Turismo Carretera. Muy distinta a la del 5 de diciembre en San Juan, donde lloró desde que llegó al autódromo hasta que se fue. Como él dijo ahora, “más que un homenaje para mí, esta carrera es un homenaje para el público” que tuvo la fortuna de verlo correr por última vez, ¡y cómo! Es que no se guardó nada desde que salió a la pista de Toay el sábado y en carrera fue para adelante. Tanto, que largó 28º y llegó 12º tras haber ¡liderado inclusive dos vueltas! Tan redondo como que el 1-2 fue el de su equipo, el JP Carrera, el que lo tiene como director deportivo, con el heredero Agustín Canapino ratificando que es el piloto a vencer este año y Santiago Mangoni, el que le dio su auto para correr, de escolta.
Y se dice de esa imagen final porque realmente disfrutó. “Hice una carrera linda, de las que me gustan, insistiendo, yendo para adelante”, dijo Ortelli. Vaya que tuvo razón. En clasificación hizo un tiempo razonable, a 8 décimas de la pole, pero como 37 autos quedaron encerrados en el segundo de diferencia, quedó 35º. Ganó un puesto en la serie y en la final fue siempre para adelante, como apuntó.
Tanto, que la TV captó el momento en que en su pelea con Sergio Alaux, Ortelli le reprochó una maniobra. O como cuando se tocó a Marcos Landa, provocando su abandono.
Y la yapa estuvo antes de parar en boxes para el cambio de neumáticos derechos obligatorio. Obviamente, se podía suponer que el equipo JP Carrera lo hiciera entrar al final de manera de poder llegar a puntear. Y así fue para el delirio de los 50 mil espectadores presentes en Toay, cuando Mariano Werner rompió el motor y le dejó el liderazgo al rey de Salto en los giros 15 y 16.
Cuando volvió, Ortelli lo hizo 17º y pudo escalar un poco más hasta llegar 14º. Los recargos posteriores al Tubo Gini por pisar la línea amarilla de boxes 2 veces y de Juan Pablo Gianini lo dejaron 12º. Fue otra gran noticia para darle un cierre perfecto a una gran carrera del heptacampeón, ya que fue la mejor posición desde diciembre de 2019, cuando llegó 9º a la última cita del año en Neuquén. Después de aquella vez, la mejor había sido en la despedida real, la de San Juan Villicum de cierre de 2021, cuando arribó 13º.
Ortelli fue vitoreado desde que salió a pista a paso lento para la serie. El sábado rodó con el auto campeón del 98 preparado por Alberto Canapino, y como copiloto de su hijo Mateo, aquel de la emoción indescriptible cuando su padre ganó increíblemente el título de 2016 gracias al toque de Werner a Rossi en la última curva de La Plata. El último, al cabo. Y en el giro de honor debió ir a marcha lenta ante la enorme cantidad de público que se rindió a sus pies a su paso.
Después llegaron los abrazos interminables con Gustavo Lema, el dueño del JP Carrera, Canapino y Mangoni, y hasta el festejo como un pibe en el podio, con corona y capa incluido. A los 48 años y habiendo ganado todo, Ortelli entregó una última función de alto vuelo. Se fue, pero sigue siendo el rey.