Ovación

La tardecita rojinegra igual le dejó un punto

Newell's jugó mal, fue ampliamente superado por Banfield pero pudo conseguir un empate, valioso por el contexto que lo envuelve. Falló la línea de tres volantes defensivos

Domingo 07 de Abril de 2019

Lo mejor que le pudo pasar a Newell's en esta Superliga es que termine. Y que lo haya hecho con un punto bajo el brazo fue casi un milagro. Cuando se editen todas las opciones de gol de uno y otro, sólo cabrá concluir que en la impericia de Banfield para convertir puede explicarse este 1 a 1 en el Florencio Sola. Aquello de "los goles que no se convierten en el arco contrario..." le calzó como anillo al dedo a la chance que dejó escapar el Taladro, por fortuna para el equipo que pronto dejará de ser de Héctor Bidoglio. Un córner bendito le alcanzó para un empate increíble después de ver tanto sufrir a Aguerre. Demasiado premio, sin dudas.

   La tardecita que le esperaba a Newell's se vio enseguida. A los 3 minutos, el remate fácil de Urzi resbaló en las manos del arquero leproso y no fue gol de milagro. Lo que siguió fue un vendaval de Banfield. Se sabía que así plantea los partidos Hernán Crespo. Lo que sorprendió fue la facilidad con la que entró al área cada vez que quiso. Sobre todo por el lado de Ferroni, que la pasó mal y encima complicó más las cosas en salidas apuradas e imprecisas. Todo sumado a lo mismo que se vio ante Huracán: nadie que defendiera adelante, ya que la línea de tres volantes defensivos que colocó Bidoglio adelante de la línea de cuatro jugó siempre en un margen estrecho, que sólo se estiraba a los laterales cuando le ganaban en cantidad y también en calidad.

   Por eso a Nadalín y Ferroni siempre le hicieron el 2-1, porque adelante no había marca estable ni siquiera para pegarse a los que más sabían del rival. Por eso las trepadas de Julián Alvarez y Luciano Gómez por derecha hicieron estragos, porque eran bien asistidos unos metros atrás por Dátolo o Cecchini, que circulaban en zona de libre tránsito. Es que adelante nadie los presionaba y Cacciabue y Rivero se juntaban demasiado sobre Requena, que sufría el amontonamiento de sus compañeros y quedó pagando más de una vez en el toqueteo rival. Si bien el lateral izquierdo leproso era una invitación al convite, también por el derecho Banfield llegó con Urzi y Bertolo, pero fueron más peligrosos buscando siempre los centros picantes que habitualmente llegaban desde el otro lado.

   En ese contexto, Banfield creó nueve situaciones de gol sólo en el primer tiempo, cinco de ellas muy claras, varias en el área chica, que sólo la desidia impidió que se transformaran en gol. En especial de su delantero de área, Julián Carranza, que estuvo siempre en posición de ejecución y no concretó ninguna, por fortuna para Newell's.

   La pelota siempre fue del Taladro en esa primera mitad, pero como también se sabía que Banfield ataca mucho pero defiende mal, bastó que Formica robara una pelota mal cedida atrás sobre Bravo para que avisara que no había que darlo por muerto. El Gato habilitó a Alexis Rodríguez y le cedió el gol a Maxi. Pero la jugada más clara del partido a los 39' terminó con el pase a la red de la Fiera afuera. Toda una muestra también del mal partido rojinegro general.

   Pero claro, esa situación fue apenas un espejismo. Bastó que en el inicio del complemento, luego de otras dos situaciones desperdiciadas por el local, Newell's le agregara la perlita de regalar un lateral para que los peores pronósticos se concretaran. Como en el último minuto ante Gimnasia, que le costó un gol, Nadalín realizó mal un saque de manos, Requena mostró toda su inocencia para despejarla de frente a su arco y Urzi completó el papelón leproso robándosela (¿con falta?) y sometiendo a Aguerre.

   El 1 a 0 pareció ser el principio del fin. Pero como el partido lo jugó solo Banfield, todo lo bueno y todo lo malo iba a pasar por lo que hiciera. Y así, en un córner perdido, Requena cabeceó sobre Bertolo, Cambeses dio rebote y Paredes la empujó al gol. Lo impensado se hacía realidad y hasta otras dos veces Newell's llevaría la pelota a la red a través del jugador más enjundioso, Alexis Rodríguez, pero ambas fueron bien anuladas por posición adelantada.

   Hubiera sido demasiado, claro. Newell's no mereció tanto. Pero en semejante contexto, cabe resaltar mucho el punto. Las formas al cabo no fueron más que consecuencia de todo lo vivido en los últimos años y que merecen sin dudas un análisis aparte.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});