La Superliga le dio respiro a Central en los promedios
Central arrancó la temporada en el fondo y finalizó la Superliga con aire. Ese camino es lo que debe refrendar en la Copa Superliga, torneo que debuta el lunes ante Colón

Sábado 14 de Marzo de 2020

Para entender de qué manera puede vivir el presente Central es necesario retrotraerse en el tiempo y examinar de manera minuciosa cuáles eran sus verdaderas angustias allá por el inicio de la Superliga. Porque puede generar cierta bronca el hecho que en los últimos partidos los resultados no hayan sido tal cual los esperados y que eso no haya alcanzado para afirmarse en los puestos de vanguardia, pero en la pelea que aún lo mantiene atento dio unos cuantos pasos hacia el frente. No es poco observar hoy la tabla de los promedios y ver que tiene a siete equipos por debajo teniendo en cuenta de que antes del inicio de torneo estaba en el fondo del mar. Desde ese lado la campaña puede tomarse como buena, atendiendo, por supuesto, las enormes dificultades que tuvo para lograrlo.

El discurso de Diego Cocca fue variando en el transcurso de la competencia. En algunos momentos habló de que su desafío era conducir un equipo que peleara arriba, con objetivos más superadores, pero en momentos de extrema angustia pareció poner los pies sobre la tierra y resaltó que la lucha por la permanencia era lo más importante. Generalmente lo hizo cuando fue consultado sobre la posibilidad de la aparición de más jugadores de las divisiones inferiores. "No es fácil jugar con muchos chicos por lo que estamos peleando”, apuntó en más de una ocasión.

De todas formas, hoy no es ese el foco del análisis que se intenta hacer. Al contrario. Se busca determinar qué grado de productividad tuvo el equipo. Y la primera conclusión, por simplista que parezca y guiada exclusivamente por lo que marcan los números, es que en estas primeras 23 fechas (aún restan los 11 encuentros de la Copa Superliga que arrancó ayer) el saldo es muy positivo.

Las preocupaciones por la permanencia nunca fueron menospreciadas. Tanto que cuando la dirigencia del fútbol argentino se juntó para modificar la cantidad de descensos (de cuatro a tres), la postura de Central fue claramente en esa dirección. Esa misma preocupación es la que tomó como propia el plantel y el cuerpo técnico para actuar en consecuencia. Y es lo que les permite hoy a los protagonistas ser conscientes del "mayor aire” en la previa de la Copa Superliga en relación al ambiente que se respiraba a mediados de 2019.

Cuando Central inició la temporada lo hizo con un trazo rojo que le atravesaba todo el lomo y con el peso de los temores propios de la situación que le tocaba vivir. Hoy la cosa es distinta. No hay margen para la relajación pero las urgencias ya no son tales. Hay un cierto alivio.

En aquel momento era prácticamente un mano a mano con Gimnasia, Newell’s, Patronato y algunos equipos más, dependiendo además de lo que ocurriera con los recientemente ascendidos como Central Córdoba y Arsenal. Pararse hoy frente a esa "tabla del miedo” amerita reconocer que gran parte de la labor fue cumplida. Podría hablarse también de cuáles fueron los caminos futbolísticos utilizados, pero ese es un terreno de mucha mayor subjetividad, más allá de que la mayoría podrá coincidir con que al equipo le faltó volumen de juego en la mayoría de los partidos.

Lo cierto es que desde la objetividad propiamente dicha, el accionar no deja margen para la duda. Hoy son 14 puntos los que separan a Central de Gimnasia, 12 los que los distancian de Patronato y Colón en lo que tiene que ver con el lote sobre el que se puede tener una referencia más clara. Son muchos más exiguos los 3 que hay con Banfield y la unidad de distancia sobre Newell’s (los santiagueños dividen por una sola temporada y Aldosivi, los dos también abajo, por dos).

Esa escalada en los promedios tuvo sus particularidades, que pueden analizarse de manera positiva en algunos casos y a la inversa en otros, pero la foto final es la que cuenta. A todas las dificultades que tuvo Central para imponerse en los mano a mano contra rivales directos les encontró una salida de escape frente a equipos. Sólo le ganó a Aldosivi, Gimnasia y Arsenal (además empató ante Patronato, Colón, Newell’s, Lanús, Central Córdoba y Banfield, y cayó contra Estudiantes y Argentinos Juniors), pero encontró saludables compensatorios ante equipos de otra talla como River y Boca.

Por eso, a la hora de calificar lo hecho hasta aquí, a Central se le adosan unos cuántos ítems desde lo netamente futbolístico, pero en el campo de lo numérico logró lo que hace más de ocho meses se propuso como único objetivo.