Ovación

La suerte juega

Los sorteos marcan el andar de las competencias y rompen una de las máximas imaginarias del fútbol. No es cierto que para salir campeón hay que ganarles a todos.

Miércoles 27 de Diciembre de 2017

Pasados los sorteos de las copas Libertadores y Sudamericana y también del Mundial quedó demostrado, una vez más, que la suerte juega su parte antes y durante las competencias. A Central y a Newell's, para arrancar con las demostraciones, les hubiera convenido un rival no brasileño y esas son responsabilidades exclusivas del bolillero.
   Siempre se dice que para salir campeón hay que ganarles a todos, pero nada más alejado de la realidad. River, otro ejemplo, llegó a la final de la última Copa Argentina, que además ganó, casi gratis. Pregunta: ¿por qué favorecer a los países organizadores de los mundiales con un grupo accesible si hay que ganarles a todos?
   El último Mundial es otra clara muestra de los beneficios del sorteo y sobre todo de los cruces posteriores.
   Argentina tuvo la fase de grupos más fácil de toda su historia y se instaló en semifinales después de jugar con Bosnia-Herzegovina, Irán, Nigeria, Suiza y Bélgica. Increíble.
   Brasil, el país organizador de ese Mundial, debió jugar con Croacia, México, Camerún, Chile y Colombia para llegar a la misma instancia.
   A España, que era el campeón defensor, le tocaron en su grupo Holanda y Chile antes de quedar eliminado.
   Alemania, el campeón, debió jugar con Portugal, Estados Unidos, Ghana, Argelia y Francia antes de chocar con Brasil en semifinales.
   Pero el ejemplo más descarnado es el de River en la última Copa Argentina. Entre los beneficios del sorteo y los eliminados sorpresivamente sólo enfrentó a equipos de primera división, y del segundo o tercer peldaño de jerarquía, en octavos (Defensa y Justicia) y en la final (Atlético Tucumán). Atlas, Instituto, Atlanta y Deportivo Morón fueron los otros adversarios. En el camino de River estaban Estudiantes, Racing, Lanús y San Lorenzo, pero todos perdieron en las llaves de primera o segunda ronda.
   "Que nos toque cualquier equipo. En el fútbol no se puede elegir. Después depende de lo que pueda realizar cada uno", dijo el Chocho Llop antes del sorteo de la Copa Sudamericana que lo unió con Atlético Paranaense. Error. ¿Por qué cualquiera? Siempre es más conveniente el más flojo posible. Porque además los equipos suelen ir creciendo a medida que se disputan las competencias. Los difíciles, mejor al final. Y si no los hay, mucho mejor.
   Jugar con brasileños tiene el único beneficio de la cercanía y la logística. Viajar a Curitiba y a San Pablo es de lo más sencillo de organizar, pero futbolísticamente es mucho más complejo.
   Salvo San Lorenzo, que jugará con Atlético Mineiro, los demás equipos argentinos tendrán rivales más accesibles pero mucho más incómodos en la Sudamericana: Defensa y Justicia, que este año eliminó a San Pablo, deberá viajar a Colombia (América de Cali), Colón a Venezuela (Zamora) y Lanús a Perú (Sporting Cristal).
   La suerte juega y volverá a jugar cuando se sortee la segunda instancia y la llave definitiva una vez superada la primera etapa.
   En la última Libertadores, Lanús tuvo que jugar en La Paz, en el Nuevo Gasómetro y en el Monumental antes de llegar a la final. Gremio la pasó mucho mejor: Godoy Cruz, Botafogo y Barcelona de Guayaquil.
   También jugará la suerte para los equipos que sigan adelante en la Sudamericana, porque caerán de la Libertadores ocho terceros y dos cuartos. Y eso influirá en la dificultad de la competencia.
   Este año se sumaron Flamengo, Estudiantes, Libertad, Santa Fe, DIM, Atlético Tucumán...
   Es decir no es lo mismo que del grupo 8 de la Libertadores próxima bajen a la Sudamericana Boca o Palmeiras que Alianza Lima.
   Flamengo se armó para ganar la Libertadores que festejó Gremio, pero sorpresivamente terminó tercero en su grupo y bajó a la Sudamericana. Inmediatamente se transformó en candidato y convirtió en más compleja a la competencia. Sólo lo pudo detener Independiente en la final.
   Ningún partido está ganado antes de jugarse ni es más sencillo que otro hasta que se disputa, pero está claro que en la previa no suena igual un partido con Zamora de Venezuela que con San Pablo. Ni siquiera es lo mismo Atlético Paranaense.
   Peñarol, Libertad, The Strongest y Atlético Tucumán conforman un grupo parejísimo en el que cualquiera puede pasar. Corinthians, Independiente y Millonarios también, pero con un grado de complejidad mucho más importante. Están el campeón de Brasil, el campeón de Colombia y el campeón de la Sudamericana más el pobre Deportivo Lara.
   La suerte juega y jugó en el sorteo de la Copa del Mundo, porque los cruces posteriores a la fase de grupos concitaron toda la atención.
   Rusia y Uruguay parecen tener la clasificación asegurada en el grupo A, pero en octavos se las verían con España o Portugal.
   Argentina tiene un grupo intermedio, pero si no sale primero podría toparse en octavos con Francia, otro de los candidatos.
   También juegan las estadísticas y la historia, aunque en algunos casos es relativo.
   Se dice, por ejemplo, que Colombia tendrá una buena fase de grupos porque no tiene que enfrentar a campeones del mundo y la verdad es que Polonia parece un rival muy serio, a la altura de un ex campeón del mundo. Y si no gana el grupo, el equipo de Pekerman podría chocarse con Inglaterra.
   La suerte juega. Y eso que no se hizo mención a la fortuna que juega y define adentro de la cancha. Entre una y otra, Argentina llegó a disputar la final en el Maracaná en 2014. Y ahí le faltó suerte.


Bolillas europeas

El sorteo de la fase de grupos de la Liga de Campeones de Europa fue una clara muestra de que la suerte juega en las competencias. A Sporting Lisboa, que se había reforzado muy bien, le tocaron en su grupo Barcelona y Juventus. Y por suerte para sus finanzas terminó tercero y está en la Liga de Europa, la Sudamericana de allá. A otro equipo portugués, Benfica, le tocó una zona accesible para pasar con Manchester United, el gran favorito, Basilea y CSKA de Moscú, pero insólitamente perdió todos los partidos. Muy probablemente Sporting estaría en los octavos de la Champions si hubiera integrado ese grupo de acuerdo al rendimiento que tuvo en un grupo con dos monstruos que no le dieron chances.
   A propósito de mala fortuna, o todo lo contrario. Paris Saint Germain, que se armó para ser campeón por primera vez, arrasó en el grupo B ganando los 5 primeros partidos: 3-0 a Bayern Munich, 4-0 y 5-0 a Anderlecht de Bélgica y 5-0 y 7-1 a Celtic de Escocia. Sólo perdió en la última fecha (1-3) en Alemania cuando el primer puesto no corría ningún riesgo. Y en el sorteo para octavos de final le tocó Real Madrid, que casi nunca termina segundo y que más allá de no pasar por su mejor año siempre es uno de los candidatos más firmes. De hecho es el bicampeón defensor. Bayern terminó segundo y podría haber sufrido el sorteo, pero enfrentará a Besiktas de Turquía, que ganó el grupo G, un cuarteto de afortunados en el que todos tenían reales chances antes de comenzar. Los otros integrantes del G fueron Porto de Portugal, Leipzig de Alemania y Monaco de Francia.
   Y se podría seguir con los ejemplos: a Manchester City, que ganó su grupo, le tocó Basilea, pero Tottenham, que se impuso a los colosos Real Madrid y Borussia Dortmund, deberá vérselas con Juventus en octavos de final.
La fortuna de las bolillas siempre está presente.

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