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La solidez defensiva es una de las principales virtudes del Central de Coudet

Ni bien comenzaron los trabajos tácticos en medio de la pretemporada, y ni hablar cuando aparecieron los amistosos, se empezó a hacer hincapié en las cosas nuevas que aparecían de la mano del Chacho.

Miércoles 04 de Marzo de 2015

Si Central es uno de los punteros es porque se lo tiene merecido. No hay duda de que cabe el reconocimiento para aquellos equipos que lograron marcar una luz de ventaja en el arranque aunque, claro, recién se llevan jugadas de tres fechas, lo que no quiere decir que no haya algunos parámetros establecidos en los cuales apoyarse a la hora del análisis. Entre otros argumentos, el equipo de Eduardo Coudet cimenta su presente en la solidez defensiva, uno de los atributos requeridos para cualquier buena campaña. Y no es que la cosa pueda medirse mediante el reduccionismo de ver cuántos goles en contra sufrió en estos tres encuentros, sino en poner en la balanza la cantidad de situaciones que le generaron, que fueron pocas por cierto.

Suele ocurrir que cuando un equipo anda con paso firme, lo primero que se observa es lo pulido de su juego, el nivel de sus jugadores o la capacidad goleadora. Acá puede haber algo de eso, pero la idea pasa por observar qué cosas hacen que Central no sufra demasiados sofocones por partido. Y ocurre que repasando lo sucedido en Avellaneda ante Racing, en el Gigante contra Tigre, y en Misiones frente a Crucero del Norte, Central no fue víctima de grandes embates por parte del rival. En casi todos esos encuentros hasta resultó un tanto problemático ponerle puntaje a Caranta, precisamente porque el arquero no tuvo demasiadas intervenciones de alto voltaje.

Cuando este tipo de comportamientos se presentan, las generales de la ley suelen hablar o resaltar las actuaciones de los defensores. Lo de Central no parecería ser el caso testigo en ese aspecto. Y todo es constatable con ejemplos. Porque hubo rendimientos que no fueron del todo satisfactorios en ese sector del campo de juego. Sin ir más lejos, el Chacho decidió meter mano en el equipo después de Tigre porque la actuación de Elías Gómez no lo había conformado. Y en ese puesto mandó a José Luis Fernández, a quien le costó más de la cuenta y dejó claro que lo suyo no es la marca. Pablo Alvarez no viene teniendo rendimientos descollantes ni mucho menos, y lo mismo corre para los centrales. Sí cumplen, lo que no es poco. Es decir, Central no tiene cuatro topadoras en el fondo que sacan todo lo que les tiran. Indudablemente hay un trabajo de contención que inicia un poco más arriba en el campo de juego, donde se intenta romper cualquier intento por parte del rival. Esto no quiere decir que a Central tampoco nadie pudo manejarle la pelota. De hecho sucedió en el primer tiempo en Posadas, donde el limitado Crucero del Norte se la movió de un lado a otro durante casi toda esa etapa. Lo mismo hizo Racing en el complemento. Pero ninguno de los dos le pudo generar demasiado. Y esa constante es la que tiene como resultado que al contrario le cuesta llegar con precisión al área de Caranta.

Ni bien comenzaron los trabajos tácticos en medio de la pretemporada, y ni hablar cuando aparecieron los amistosos, se empezó a hacer hincapié en las cosas nuevas que aparecían de la mano del Chacho. Una de ellas fue la presión que se intentaba ejercer sobre la salida del rival y, además, la intensidad que el equipo intento imprimirle al juego. ¿Por qué se trae a cuento esto? Porque bien podrían tomarse como dos de los factores por los cuales hoy Central siente que el equipo rival puede avanzar, pero no atacar, al menos no con tanta agresividad.

En ese sentido sirve la intención de pasar rápidamente la línea de la pelota, el ahogo permanente sobre el rival y la presión constante, que arranca con los delanteros.

Ya también se dejó claro que a la maquinaria futbolística le faltan unos cuantos ajustes. Justamente uno de los inconvenientes a resolver es esa falta de juego que todavía no se consolidó precisamente porque le esta costando tener la pelota. Y, se sabe, cuanto menos se tiene el balón más tiempo se le entrega al rival (por supuesto que no es determinante ya que los goles valen más que la posesión).

Pero este Central, que además viene tomado de la mano con el oportunismo y la eficacia, hoy puede sentirse orgulloso de ser un equipo al que por ahí le manejan la pelota durante un buen rato, pero es un equipo que cuenta ponerlo contra las cuerdas. Siempre con la guarda bien alta.

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