Ovación

La secuela del primer golpe

Central lo perdió de entrada con un gol a los 6 y nunca pudo meterse en partido, con un rival que se terminó floreando ante su gente.

Lunes 02 de Abril de 2018

El pase llegó largo desde la defensa. El grandote Quiroga le hizo lo que quiso a Cabezas y se la abrió a Balboa. El centro del delantero, que no es Rocky, lo terminó noqueando a Central. El despeje fácil de Ferrari fue en realidad un anticipo cruel de Garrido, que se la cruzó al pobre Di Fulvio: 1 a 0 para Patronato a los 6' y final. Sí. Final. O principio del final. Porque este Central vuelto a enmendar por Leo Fernández no tuvo respuestas colectivas ni individuales. Ni para elaborar juego ni para cortar el del rival. Tampoco rebeldía ante la adversidad. Por eso después de un primer tiempo cómodo para Patronato, cuando se decidió en el complemento lo liquidó. El partido terminó hasta con "olés" de la tribuna y con el detalle de que el juez Baliño no adicionó nada pese a los cambios y la demora por las lesiones de Cabezas y Gil Romero. Todo dicho.
   Tribunas casi vacías. Ni una bandera. Domingo de Pascuas en el Presbítero Grella. Y de resurrección para Patronato, que venía de cuatro sin ganar y de recibir 5 goles en el Cilindro de Avellaneda. Sirve para contextualizar la derrota canalla. Como también que al rival se le lesionó en la previa el goleador del campeonato, el uruguayo Ribas. Ni eso aprovechó Central, al que la baja de Leonardo Gil a último momento se le agigantó con la realidad de un equipo sin cambio de ritmo, donde pesó tanto la inocencia de los juveniles López Pissano y Maziero, que jamás se hicieron notar en el partido, como la "ausencia" de los experimentados. Como la inoperancia en las varias pelotas paradas que tan bien sabe resolver el Colo.
   Por eso Bértoli fue un espectador de lujo. Apenas contuvo sin problemas un cabezazo de Zampedri al minuto del complemento tras la única acción colectiva canalla digna de mención, cuando parecía que Central había reaccionado desde el vestuario. Fue una ilusión que rápidamente se transformó en cruda realidad. Como se vio enseguida en la pelota que se dejó robar Cabezas por Balboa desde atrás y que terminó lamentablemente en una nueva lesión canalla (ver aparte). Como el mal despeje de Maxi González sobre el pie de Rivero en la misma jugada (antes se la ganó a Pereyra), que derivó en pelota para Garrido, asistencia al ex canalla, centro y definición de Quiroga ante la indefensión de Di Fulvio. Y se volvió a notar antes de la media hora, esta vez cuando Zampedri dio mal un pase atrás en tres cuartos, la siguió Balboa, luego a Rivero y a Garrido, que se la ganó fácil a Tobio y su centro la bajó bárbaro Quiroga para que el mismo Rocky terminará de darle el golpe de gracia a un Central sin respuestas.
   Cuando un boxeador no está preparado convenientemente suele sucumbir al primer golpe. Algo de eso le pasó a Central en Paraná, que sufrió la tercera caída del ciclo, pero la primera realmente dolorosa. Ayer quedó claro que Leo Fernández no pudo hacer magia. Como en los últimos partidos, metió mano en todas las líneas pero su equipo fue perdiendo competitividad y ayer encontró sus límites. Una dura derrota, de esas que cuesta absorber y que lo pondrá a prueba. Sin dudas.

A reemplazar a Maxi González

Leonardo Fernández ya piensa en Belgrano. Sobre todo en cómo emparchará el mediocampo. Es que además de la tempranera baja del Colo Gil hay que sumarle que Maximiliano González ayer vio la tarjeta amarilla y llegó a la quinta, por lo cual no podrá estar el próximo sábado ante el pirata en el Gigante de Arroyito.

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