La rosarina Marisa Portillo va por su cuarta chance mundialista
La rosarina Marisa Portillo buscará esta noche ante la invicta entrerriana Débora Dionicius por el título mundial en la categoría supermosca

Sábado 06 de Julio de 2013

Marisa Portillo (13-7-2, 2 nocauts) tiene un sueño: conseguir un título mundial. Tres veces tuvo la posibilidad de arrebatárselo a su contrincante de turno, pero en todas se le escapó. Esta noche estará ante la cuarta chance, otra vez (como siempre) como visitante, en Villaguay, Entre Ríos, cuando desde las 23 sea protagonista del plato fuerte de la velada que transmitirá TyC Sports. Será ante Débora Dionicius (12-0, 4 nocauts), por el cetro mundial supermosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Haber fallado en las anteriores peleas no desanimó a la Nena Portillo. Por el contrario esa sonrisa permanente que sostiene mientras charla con Ovación habla de una tranquilidad inusitada para alguien que no quiere dejar escapar la oportunidad: "Un título mundial es importantísimo. Marca un antes y un después en tu carrera. Siempre tengo la expectativa de conseguirlo. Si la hubiese perdido después de la primera vez que peleé por el título hubiera sido más difícil seguir (cayó en México, ante Ana María Torres). Creo que a todos los boxeadores nos tiene pendiente eso de ser campeones del mundo. Pero si no se da en esta oportunidad seguramente habrá otra chance".

Después de ese traspié en México, Carolina Duer primero y Yésica Bopp después fueron los escollos que Portillo enfrentó para levantar un cinturón ecuménico que no consiguió. Tras esa última pelea por el título, disputada en enero, irá esta noche por la cuarta, que espera que sea "la vencida". Aunque con otro semblante: "Antes sentía muchos nervios, ahora la experiencia me tiene más relajada. Igual, algo siempre de intranquilidad se siente, no todas las peleas son iguales y más si es por el título. Acá tenés a toda tu familia, a tus conocidos, pendientes de cómo te va. Si hiciste bien o mal las cosas te ve todo el mundo", contó la boxeadora que prefiere no llenarse de información antes de la velada: si es posible no lee el diario ni le interesa lo que pase con su rival, salvo las cuestiones propias de las técnicas y estrategias, datos de los que se nutre mayormente en momentos previos a subirse al ring.

"Trato de no pensar tanto. Sostuve que los boxeadores tenemos una esencia y que por lo general se trabaja siempre con una misma estructura. La Gurisa es una boxeadora que hace bien las entradas y salidas de piernas, trabaja con el uno-dos y termina con un cross arriba. No es una boxeadora que se queda con una sola mano. Eso ya lo sabemos, falta conocer la otra parte que ella pondrá en la pelea, no contra todos los rivales hacen la misma pelea, depende mucho de quién tenés enfrente", analizó escuetamente.

La de esta noche, además de ser una pelea por el título, será especial para Portillo ya que por primera vez después de un año y medio irán a verla sus hermanos y estará acompañada. La decisión de que ningún familiar la acompañe en los combates la tomó ella luego de que la vida le diera un cimbronazo: mientras peleaba en San Nicolás, su papá, que siempre la acompañó en su carrera, se descompensó y fue hospitalizado. Falleció una hora después en el sanatorio. Ese golpe, más certero e hiriente que el que puede sufrir arriba del ring, la llenó de miedo. Hoy no quiere que su mamá vaya a verla. Le costó volver al gimnasio, calzarse los guantes, encarar con las mismas ganas una pelea y, por ejemplo, encontrarse sola en una sala de hospital mientras le cosían la frente por un corte profundo. Le costó no guantear sin llorar antes de un gran compromiso. Portillo, que siempre buscó el título como visitante, aprendió de esa adversidad. No quiere resignar su sueño de ser campeona mundial. ¿La cuarta será la vencida? La respuesta está en sus guantes. No será sencillo, pero confía: "En Argentina sabemos que las peleas pueden ser parejas o puede haber un desequilibrio mínimo".