Ovación

La rivalidad interna en Newell's se profundiza cada vez más

Con grupos de dirigentes ubicados en diferentes veredas, con bandos bien diferenciados

Sábado 07 de Abril de 2018

¿Cómo se hace para convivir ante tantas diferencias? La pregunta se pudo haber hecho hace largos meses, pero a pesar del tiempo transcurrido hoy mantiene vigencia. Cada vez más intensa. La división rojinegra de la que siempre se habló y fue negada en su momento permanece inalterable, quizás con más profundidad. Con grupos de dirigentes ubicados en diferentes veredas, con bandos bien diferenciados. Es verdad que en todo ámbito existen opiniones diversas y eso es lo bueno que puede entregar la vida democrática, pero las chicanas y las palabras cruzadas no sólo hieren el alma del que las recibe sino que perjudica —en muchos casos— a la entidad que se debe defender: Newell's.

"Creo que primero los tesoreros tienen que dar explicaciones por el balance y después tomaré una resolución", disparó con fuerza el presidente Eduardo Bermúdez tras reunirse el martes con el juez Fabián Bellizia, quien "se mostró satisfecho" por su exposición sobre el estado institucional y deportivo, de acuerdo a lo dicho por el mandamás leproso. Como contrapartida, allegados al magistrado no se expresaron de la misma manera y "hay preocupación por los compromisos del club y atrasos en algunos pagos".

Pero ese es otro tema también complejo como las relaciones de convivencia de los directivos. Si bien Bermúdez anunció que se iba a reunir en comisión directiva para evaluar los pasos a seguir, incluso la posibilidad de "dar un paso al costado", eso nunca ocurrió y sólo fue una expresión disparada en potencial que sirvió para plantear un escenario y dejar en evidencia las diferencias dirigenciales. Las que siempre estuvieron y que con el paso de los días se hacen más importantes.

¿Cómo forman los equipos rivales? Por un lado están Bermúdez, el prosecretario Juan José Concina y el vocal Ricardo Ansaldi, entre algún otro directivo de bajo vuelo. Y en el campo rival aparecen el vicepresidente primero Juan Matías, el tesorero Alberto Sauro, el protesorero Cantarelli y el secretario José Menchón, entre los nombres más salientes. En el medio de esta grieta leprosa se encuentra el vicepresidente segundo Cristian D'Amico, al que muchos a nivel judicial indican que es el que busca "ordenar el andar de la entidad".

El presidente hace rato viene apuntando con dureza a los tesoreros y los responsabilizó en muchas ocasiones, a tal punto que desde el ámbito judicial se aplicó una "pseudointervención" de la tesorería, tal como le aclararon a Ovación desde la CD. Y la "no" aprobación del balance motivó que Bermúdez fuera a la carga nuevamente contra los tesoreros.

Desde el campo adversario el que tomó contacto con la pelota fue Sauro, quien en diálogo con este diario en su edición de ayer resaltó: "Bermúdez debe hacerse cargo porque estaba en la reunión de la comisión con el auditor cuando nos explicó el tema del balance". ¿Entonces?

Por supuesto que en todo esto hubo un embrollo importante donde cada uno optó por dar explicaciones de conveniencia con el fin de salir airosos de la rivalidad existente entre los dos equipos dirigenciales bien diferenciados. Y donde cada palabra que parta de uno u otro lado ingresa en el detector de mentiras instalado en el ámbito judicial (la que debe controlar cada movimiento que se haga), más allá de la veracidad que puedan tener.

"Es política", se suele decir para definir las discusiones dirigenciales, aunque en este caso se producen en un club que no transita por una realidad cómoda. Todo lo contrario. Las complicaciones permanecen inalterables y muchas veces aparecen nuevos desafíos por solucionar, por lo tanto necesitaría de la unión de los directivos para capear todas las adversidades. Algo que hoy parece imposible.

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