Ovación

La resistencia canalla

El primer triunfo del año de Central llegó con corazón más que fútbol, aguantando con 10 en un clima sofocante

Domingo 04 de Febrero de 2018

Primera lectura, obligada por cierto: el triunfo por encima de todo. Se puede hablar de la capacidad de utilizar la pelota parada como una de las principales armas, de algunos movimientos colectivos (no muchos) interesantes, del lento pero paulatino asentamiento de algunos juveniles y de muchas cosas más, pero la previa había trazado coordenadas lo suficientemente claras como para pasar por alto una victoria que a esta altura del año, ya con dos partidos en el lomo, se empezaba a hacer rogar. Por eso valen estos tres puntos obtenidos de una manera natural de acuerdo a lo que es, al menos por ahora, este Central de Leo Fernández, pegando de entrada y resistiendo. Una vez más. Otro apretado 1 a 0, pero con rasgos distintivos y, por obvias razones, de un valor importantísimo.

Esos rasgos del partido son justamente los que ponen aún más en evidencia lo valioso del triunfo. Porque si en un partido normal Central se hubiera parapetado de la forma en que lo hizo en el segundo tiempo, el blanco en el cual focalizar alguna crítica hubiese sido tentador. Con un hombre menos desde el final de la primera etapa nadie podía suponer que el canalla se iba a defender con la pelota. Por eso las formas para llegar a un puerto al que hasta aquí el equipo no había llegado.

Aquel empate contra Independiente y la posterior derrota en La Plata habían puesto a Central, y porqué no a Leo Fernández, en un lugar incómodo, donde la necesidad era la que imponía condiciones, mucho más que cualquier tipo de pretensión adicional.

Y Central pudo resistir. Es cierto, ante un Unión que estuvo lejos de demostrar aquello de lo que había hecho gala contra Racing, pero posiblemente en algo de eso haya tenido mucho que ver un canalla que en inferioridad numérica trató de llevar a cabo el libreto que creyó más conveniente.

Ni siquiera la alteración lógica que sufrió el trámite por la expulsión de Maxi González en el cierre del primer tiempo pudo modificar la historia que se había empezado a escribir con aquel tempranero gol de Fernando Tobio, uno de los recuperados durante la semana (fue confirmado recién el jueves a la tarde por el técnico), que venía de un par de semanas difíciles a título personal y que tuvo que darle seguridad al equipo junto al debutante Oscar Cabezas, a quien nunca había tenido a la par, ni siquiera en un entrenamiento, lo que no es poco para el nivel de exigencia que cargaba el equipo sobre sus hombros. Y encima, el gol fue suyo pero lo construyó con el colombiano.

A Central no se le abrió ningún camino ni nada que se le parezca. Pero sí se despejaron algunos obstáculos que habían aparecido luego de esos dos partidos de magra cosecha y de las muchas lesiones que las envolvieron. Desde ese lado se entiende el análisis que hicieron el técnico y unos cuantos protagonistas más.

Ante la sequía de buenos resultados, nada mejor que ganar. Frente a cualquier grieta que pueda abrirse y le diera lugar a las dudas, nada mejor que despejarlas o meterles un freno. Ante los imponderables que pueda presentar un partido, con serias chances de alterar un buen escenario, nada mejor que obrar en consecuencia. Después, que el resultado le haya dado la derecha al equipo es un detalle. Pero lo que dejó en claro Central ayer fue saber dónde debió hacer foco. Y resistió para conseguirlo.

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